ALGO DE POESÍA

rosaPor Ignacio Velázquez
Fuente; http://amediavoz.com/chacel.htm

ROSA CHACEL

Poeta, ensayista y novelista española nacida en Valladolid en 1898. Radicada en Madrid desde temprana edad, realizó estudios en La Escuela de Bellas Artes hasta 1918. Una vez casada con el pintor Timoteo Pérez, vivió durante un tiempo en Roma y al regresar a Madrid en 1927, colaboró con varias revistas y se unió a importantes tertulias literarias como la Botillería de Pombo y el Ateneo de Madrid.

De su amplia obra, compuesta por novelas, ensayos, cuentos y poesía, se destacan su novela “Barrio de Maravillas” 1976, por el que obtuvo el Premio de la Crítica, “Balaam y otros cuentos” 1989, la novela “La Sinrazón” 1960 y la antología “Poesía” que recoge los libros de versos “A la orilla de un pozo” y “Versos prohibidos” 1978. Fue galardonada además con el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1987, el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Valladolid en 1989 y el Premio Castilla y León de las Letras en1990. Falleció en Madrid en 1994 y sus restos reposan en el Panteón de Hombres ilustres de Valladolid

Antinoo

Tu nariz pensativa sostiene la balanza de tus hombros,
tan breve el balanceo quedaron en el fiel diestra y siniestra.
Dentro está el péndulo
dispuesto a señalar con su parada el perfecto equilibrio,
dispuesto a detenerse en el instante
en que comienza lo que no termina.

Tu nariz pensativa, meditativa y contempladora
de ti mismo,
de su último aliento se despide.
¡En él tu juventud, épico aroma!

Los marineros

Para Luis y Stanley

Ellos son los que viven sin nacer a la tierra:
no les sigáis con vuestros ojos,
vuestra mirada dura, nutrida de firmezas,
cae a sus pies como impotente llanto.

Ellos son los que viven en el líquido olvido,
oyendo sólo el corazón materno que les mece,
el pulso de la calma o la borrasca
como el misterio o canto de un ámbito entrañable.

París, 1938

Una música oscura, temblorosa…
A María Zambrano

Una música oscura, temblorosa,
cruzada de relámpagos y trinos,
de maléficos hálitos, divinos,
del negro lirio y de la ebúrnea rosa.

Una página helada, que no osa
copiar la faz de inconciliables sinos.
Un nudo de silencios vespertinos
y una duda en su órbita espinosa.

Sé que se llamó amor. No he olvidado,
tampoco, que seráficas legiones,
hacen pasar las hojas de la historia.

Teje tu tela en el laurel dorado,
mientras oyes zumbar los corazones,
y bebe el néctar fiel de tu memoria.

Yo me encontré el olivo y el acanto…
A Nikos Kazanzaki

Yo me encontré el olivo y el acanto
que sin saber plantaste, hallé dormidas
las piedras de tu frente desprendidas,
y el de tu búho fiel, solemne canto.

El rebaño inmortal, paciendo al canto
de tus albas y siestas transcurridas,
las cuadrigas frenéticas, partidas
de tus horas amargas con quebranto.

La roja musa airada y violenta,
la serena deidad épica y pura
que donde tú soñabas hoy se asienta.

De estas piezas compongo tu escultura.
Nuestra amistad mis mismos años cuenta:
de ti hablaban mi cielo y mi llanura