ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; http://amediavoz.com/vieira.htm

 

maruja

Maruja Vieira

Poeta colombiana nacida en Manizales en 1922. Catedrática y periodista, ha dedicado su vida a la literatura, sobresaliendo también como crítica literaria. De los libros que ha publicado hasta la fecha merecen destacarse: «Sombra del amor», «Palabras de la Ausencia,  «Mis propias palabras», «Tiempo de vivir», «Campanario de lluvia», y «Los poemas de Enero”

Agresiones

Defenderé tu rostro

y tu nombre

de los años que se amontonan

como piedras rotas.

Defenderé tu voz,

tus palabras,

de estos largos silencios

que pesan sobre mis labios.

Defenderé tu luz

de esta sombra!

Al final del camino

Sólo pido

tu rostro para el sueño.

Tu nombre dibujado

en los telones del recuerdo.

Me iré con ellos lejos,

a la ciudad tranquila de los lirios,

de las campanas y de las violetas.

El tiempo será largo como un río

y seguirá copiando el mismo cielo

eternamente.

Y eternamente clara, casi viva

tu sombra estará cerca.

Atardecer del sábado

Ha llovido en mis manos,

áspero sol, tu lenta quemadura,

tu fuego repetido.

Ahora son más altas

las montañas azules,

más altas y se alejan en perfiles

de cristal y de humo.

Los rumores del día

se pierden en la tarde.

La noche será larga.

A la orilla del sueño veré pasar las horas,

silenciosas y cálidas.

Mañana

vendrán a saludarme

los ladridos alegres

de mi perro.

Le diré que se calle,

que es domingo.

No hay que ir al trabajo

ni al colegio. Despertará la niña

cantando. Nos iremos

los tres. Hoy es domingo

y sale la familia de paseo.

y se me habrá olvidado por la noche la tristeza.

Breve poema del encuentro

Me detengo a la orilla de la tarde

y busco las palabras olvidadas.

Los antiguos colores de la tierra,

la huella luminosa de los árboles.

Estás aquí. Sonríes a mi lado

bajo la rama azul que se deshace

en un pequeño cielo caminante.

Otra rama -de oro- está en mi mano.

Hablo contigo como siempre. Cálidas,

amorosas, las sílabas desgranan

un lento surtidor  de agua tranquila

sobre el silencio de la piedra blanca.

Campanario de lluvia

Te buscaba en la sombra. Lentamente surgía

tu mirada lejana, leve flor de horizontes.

Era clara, serena….Con amor la sentía

transitar el camino de mis ojos insomnes.

No fue un eco ni un sueño. Fue la brisa en al árbol

que me trajo tu acento con perfume de savia

y creció por mis venas y se fue deslizando

con temblor de caricias al llegar a mis manos.

Nada más….en la torre desgranó la campana

un rosario de tiempo claro, fino y distante.

Como niebla de aroma se quedó entre mis labios

la dulzura imposible de una frase: te amo.