CHIHUAHUA PRESENTE EN LA 36 MUESTRA NACIONAL DE TEATRO CON LA OBRA ROMPE.CABEZA

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Texto y foto por Ana Leticia Romo G.

 

El martes 17 de noviembre en el primer patio de la Casa de la Cultura Víctor Sandoval, Chihuahua se hizo presente con la obra Rompe.Cabeza del dramaturgo Antonio Zúñiga, bajo la dirección de Rubén Jordán con la compañía La Bodega (teatro de nuevos creadores y teatro universitario).

La obra itinerante es una serie de escenificaciones que hablan de una historia salvaje y cruda de amor y celos entre un “Licenciado” y su amante, “La sirena”; una historia de víctimas y victimarios de las terribles luchas entre narcotraficantes y las autoridades que los encubren. La obra está estructurada en diversas piezas que van formando un rompe cabeza, cada uno en diferente foro. Inició con Ese pez grande y Rojo, un diálogo entre dos matones a sueldo. Juan, veterano en esos menesteres, y el otro, Daniel, un adolescente; ambos platican sus historias mientras esperan órdenes para acechar y liquidar a su presa. Tras un corte abrupto y a la orden del guía, el público se desplazó al segundo foro donde en el cuadro, Dos gotas de sangre hay dos mujeres aterradas en un encierro forzoso, su plática hizo ver que era seguras víctimas de los narcos que las persiguen. Después siguió el cuadro Pescadoras de pecado donde dos mujeres rivales dolientes, Sofía y Carmen, son llamadas a la morgue para reconocer el cadáver de su amante desollado, al final terminan por consolarse mutuamente. Cambiando de foro, ahora la escena El jinete sin cabeza muestra un diálogo brutal entre el “Licenciado” y un muchacho, hijo de una de las víctimas de éste; el joven en venganza por la muerte de su padre, regala de cumpleaños al Licenciado la cabeza de su Sirena, y el hombre loco de dolor, se suicida. De nuevo el guía ordenó moverse para llegar a la siguiente pieza. Una sirena de vapor, donde en un cuartucho maloliente lleno de “vapor”, Lola, una provocativa mujer, va relatando de una manera cruel e irónica todas las torturas sufridas por la Sirena a fin de excitar a Rubén. Por último, el público fue conducido al último eslabón de la historia. En ¡Ay! ¿Te corté, corazón? se juega con la idea de una “morgue” transformada en salón de belleza, en la que se intercalan diálogos a manera de chismes entre Lupita y Lisa, para poder armar el relato completo de la muerte de la Sirena y su amiga. Por último se escuchan trotes y gritos, son los matones a sueldo quienes llegan al salón para hacer su trabajo.

En definitiva Rompecabezas fue una puesta en escena en la que cada pieza no se limitó solo a narrar los hechos de violencia que azotan al país, sino que con una excelente dramaturgia y actuación del grupo, el público tuvo que estar, sentir, indignarse, empatizar, asquearse, reflexionar, quedarse sin aliento o con rabia ante los hechos que suceden cada vez más en nuestro ensangrentado país.