EMBRUJULADOS (RENUNCIA A AQUELLO QUE NUNCA FUE PARA TI)

Embrujulados

 

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía de La Producción

 

 En muchas ocasiones los hombres y las mujeres nos aferramos a alguien o a algo, mantenemos una esperanza vana, sin embargo, la vida misma nos marca el rumbo razonable: renuncia a aquello que nunca fue para ti.

Este es el planteamiento esencial de EMBRUJULADOS, “comedia romántica” a decir de su autor Daniel de la O. Si soy sincero, desde mi particular punto de vista, la obra no es una comedia, al menos como se entiende convencionalmente, más allá de la estructura la que hoy nos ocupa tiene algunos toques de humor pero nada más. De hecho me atrevo a sostener, a reserva de las diferencias que pueda tener con el escritor, posee un lenguaje más cinematográfico que dramatúrgico. Cae de lleno en el género del road movie, esto es, una autopista como analogía del rumbo existencial que da paso a “la historia del viaje que inician dos seres humanos y que sin saberlo, los llevará a encontrar el rumbo de sus vidas…”

Dos personajes, Cristina y Lalo, la casualidad los reune. Una retrospectiva, diez años antes, cuando lo que pudo ser no pasó, el desencuentro, la ruptura, la resignación… cada uno su camino, ya no en automóvil por un camino, sino… Al principio no hay diálogos, más bien cada personaje habla para sí mismo, si se quiere para ubicar al público a través de la narrativa. Los diálogos surgen. Da la sensación de una conversación intrascendente, de hecho lo es, queda en cada espectador buscar y encontrar el fondo del subtexto y así reflexionar en la intención temática del dramaturgo.

Daniel asume la dirección de su obra. Una escenografía indefinible, bien abstracta, tal vez posmodernista o, por qué no, algo semejante a una instalación, sin embargo efectiva, diseñada por Ricardo García, al igual que la iluminación. Un trazo marcado por desplazamientos a un determinado punto del escenario, quedarse ahí en el mismo lugar durante toda una escena y así subsecuentemente. El ritmo es pausado, más bien lento, inclusive con tan solo una duración de 80 minutos, pareciera se prolonga por la “eternidad”.

Las actuaciones están a cargo de Assira Abbate y Fernando González, a quienes se les debe reconocer captan a la perfección la intencionalidad de la dirección. Sus caracterizaciones hacen de lo sencillo, en apariencia, que los personajes transmitan lo que hay en lo más íntimo, en lo emotivo. Bien por ellos, se entregan en favor del montaje.

Por cierto, la palabra embrujulados no existe, es un término que emplea el personaje de Cristina, con él hace referencia verbal, embrujular a: “Acción de ajustar el compás interior de sí mismo o alguien más. Metáfora de saber qué se requiere en la vida y así timar las decisiones necesarias para seguir ese rumbo:

EMBRUJULADOS tiene como sede La Capilla (Coyoacán, Ciudad de México), los miércoles a las 20:00 horas, hasta el 16 de diciembre.