“HUMBOLDT, MÉXICO PARA LOS MEXICANOS”

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Texto y foto por Ana Leticia Romo G.

 

Con dramaturgia de Ernesto Anaya Ottone y dirección de David Psalmon, el colectivo Teatro sin paredes A.C. y Teatro UNAM, presentó en el Teatro Aguascalientes, el 18 de noviembre, la excelente obra Humboldt, México para los mexicanos.

La obra narra en forma paralela dos historias: la primera en la mitad del siglo XIX, sobre el naturalista alemán Alexander Von Humboldt, relatando algunos de sus aciertos pero también sus fallas (facilitar aunque ingenuamente, mapas estratégicos de nuestro país a EUA, lo que desató el deseo de estos por apoderarse de los territorios mexicanos), y quien además de viajar por todo México, fue el primero en naturalizarse mexicano; la segunda historia (de la actualidad), es plural ya que narra la historia de seis extranjeros deseosos de naturalizarse mexicanos, una chilena, una rumana, una japonesa, un brasileño, un francés y un alemán. Todos de alguna forma quieren huir a México debido a las malas relaciones con sus respectivos padres (tema esencial en la cultura mexicana).

Y así entre anécdotas y cuadros, la obra va forjando un mosaico de un México visto por los extranjeros, donde existe un Pedro Páramo, estadísticas indeseables sobre cesáreas o nacionalizados, tequila, costumbres y tradiciones, política, burocracia y exámenes de historia imposibles de pasar a menos que se tengan todas las respuestas, el dinero y/o los contactos para conseguir el examen que se aplica a la gente que busca obtener la nacionalidad mexicana. En resumen, Humboldt fue una puesta en escena con una visión crítica de un México visto por los otros, los inmigrantes, que han decidido quedarse a vivir en este.

Cabe destacar que el empleo de multimedia para lograr un fondo escenográfico activo, es un impresionante “extra” que hace de la obra un verdadero deleite tanto estético como intelectual, además la obra contó con una iluminación perfecta y de igual forma el sonido así como la fluidez y equilibro de la historia, sin un segundo de tiempo muerto en las dos horas de duración.

Es interesante saber que la obra fue escrita por un extranjero, dirigida por otro e interpretada por seis actores de distintas nacionalidades, todos ellos residentes en México.