LULÚ (ÓPERA SOBRE UNA MUJER DOMINANTE SEXUAL Y EMOCIONALMENTE)

 Lulú

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía de La Producción

 

Si el teatro es la conjunción de todas las bellas artes, la ópera es lo más sublime de la creación escénica. Ésta última, donde desde mi particular punto de vista, es una obra teatral, con la salvedad que todos los monólogos (arias) y diálogos son cantados.

El Auditorio Nacional y el Metropolitan Opera de Nueva York a través de un convenio, acordaron transmitir en vivo, con apoyo de las más alta tecnología digital, lo mejor del bel canto que se presenta en la urbe de hierro.

La más reciente ópera que el público de la Ciudad de México disfrutó fue LULÚ, de Alban Berg. La sinopsis refiere: “Es el drama de una joven mujer que domina sexual y emocionalmente a distintas víctimas dispuestas, tanto hombres como mujeres. Siendo ella misma víctima de la sociedad, parece encarnar todos los aspectos terribles de la condición humana, una combinación de instinto primal y la amoralidad ciertamente moderna”.

La puesta en escena se puede calificar de posmoderna. Los elementos escenográficos son mínimos, en realidad estos se crean a través de proyecciones en distintos planos, cabe aclarar lo visto por el espectador son caras, imágenes abstractas, algunos objetos concretos como un barco y en varias escenas una mano portando un pincel realizando trazos al azar, todo en blanco y negro. El vestuario es intemporal, híbrido, de hecho el personaje de Lulú durante la mayor parte del desarrollo usa short (pantaloncillo corto). La iluminación es fundamental, con ésta y el multimedia se crea el ambiente idóneo, la atmósfera donde cobra vida el drama. Todo lo anterior enmarcó una exquisitez, un deleite para los amantes del bel canto.

Cabe destacar que el compositor falleció antes de terminar el tercer acto, la ópera se estrenó en versión inconclusa en Zúrich (1937). Hubo varios intentos por terminar la música con base en los apuntes de Berg, sin embargo, la viuda se opuso terminantemente, esto sólo se logró después de la muerte de ella por el compositor austriaco Friedrich Cerha, en 1977, su estreno fue en el Teatro nacional de la Ópera, en París en 1979. (Fuente, programa de mano)

La puesta transmitida desde el Metropolitan Opera, bajo la batuta de Lothar Koenigs, estuvo esteralizada por Marlis Petersen (Lulú-soprano), Susan Graham (Geschwitz-mezzosoprano), Daniel Brenna (Alwa-tenor), Paul Groves (pintor y príncipe africano), todos de nacionalidad estadounidense; Johan Reuter (Dr. Schon y Jack El Destripador-bajobarítono-Dinamarca) y Franz Grundheber (Schigolch-Alemania). No soy experto en voces ni crítico de ópera pero los conocedores de esta expresión artística los calificaron de excelsos, sobre todo a Marlis. Como público me impresionó.

La próxima cita en el Auditorio Nacional para gozar de estas transmisiones operísticas desde el Metropolitan Opera será el 16 de enero de 2016, a las 11:55 horas, con LOS PESCADORES DE PERLAS, de George Bizat.