MADERO O LA INVOCACIÓN DE LOS JUSTOS (HOMBRE IDEALISTA, BONDADOSO E INGENUO)

Francisco Ignacio Madero, uno de los protagonistas de la Revolución Mexicana, hombre no de ideas peculiares sino de ideales, bondadoso, preocupado por los desvalidos, confiado y, al mismo tiempo ingenuo, tal vez lo que más se le ha cuestionado es que decía hablaba con los espíritus, por ejemplo de Morelos y Juárez.

Antonio Zúñiga en su faceta de dramaturgo nos presenta su percepción sobre tan singular personaje en MADERO O LA INVOCACIÓN DE LOS JUSTOS. A un poco más de 100 años de los acontecimientos, nos da una visión más humana que la del héroe o mártir o apóstol de la democracia. Un texto inteligente, emotivo y sentimental, a la par con un lenguaje nítido a pesar de una buena carga de aspectos filosóficos; lenguaje llano y a la vez poético. No hay una línea en el devenir cronológico, las escenas van y vienen en el tiempo, avance y retroceso, según las necesidades dramatúrgicas. Diálogos hipotéticos pero con fundamento lógico entre el protagonista y Porfirio Díaz, Emiliano Zapata, el ministro Limantur… En general vemos a un hombre luchando contra sus propios demonios. Considero es la obra más acabada, de mejor estructura, tono y ritmo de Antonio, con ésta tiene ya un lugar en la dramaturgia nacional contemporánea.

Un buen texto quedaría en eso si no es puesto en manos de un director talentoso y creativo, por fortuna el seleccionado fue Mauricio Jiménez, quien por enécima ocasión demuestra no es necesaria la parafernalia para lograr un montaje digno de la mejor de las estéticas. Creo es uno de los mejores para montar en espacios vacíos, en este caso hay escenografía, tres grandes puertas bajo igual número de arcos colocados al fondo, hacia el frente nada, sólo los actores y, por supuesto, la profundidad del texto. Es increíble y difícil de describir el provecho, por llamarlo de alguna forma, que les saca el director a la escenografía e iluminación diseñadas por Tenzing Ortega. Rodrigo Muñoz no optó por un vestuario de época, éste se caracteriza por ser un híbrido intemporal.

Aida López, Francisco Mena, Fabián Varona, Fernando Sakanassi, Ángel Lara y Zamira Franco caracterizan varios personajes a excepción de Fabián, siempre con el protagónico de Madero.Cabe destacar que las caracterizaciones no son copia fiel de la iconografía, por ejemplo nuestro prócer -Madero- carece de la barba de candado con la que lo identificamos casi inconscientemente. Grupo conjuntado en forma acertada, hay unidad no uniformidad, los cambios de personajes son imperceptibles. Zamira y Fabián realizan sus respectivos desnudos con clase, con estilo, no son agresivos, en buena medida resultado de la concepción de Mauricio.

Como siempre Aida impresionante, todo se le da, representa a Raúl Madero y Porfirio Díaz, sin más pasa desapercibido que atrás de ellos hay una mujer, la razón, atrás de los personajes hay una extraordinaria actriz, así de simple. Tiene una escena, cuando concluye la obra, literalmente es una loa a la lamentación, su capacidad histriónica hace que ésta sea inolvidable.

 

MADERO O LA INVOCACIÓN DE LOS JUSTOS se representa en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, del Centro Cultural Universitario (UNAM), de miércoles a viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.