RIÑON DE CERDO PARA EL DESCONSUELO

 Por Miryam Almanza

La semana pasada tuvimos la oportunidad de ver uno de los exámenes finales de los alumnos de la Licenciatura de Actuación de la Universidad de las Artes. Se trató de la obra Riñón de cerdo para el desconsuelo, un texto del mexicano Alejandro Ricaño clasificado en la Nueva Dramaturgia. La historia se desarrolla en Francia y contempla solo dos personajes: Gustav, un poeta frustrado, y Marie, su mujer. Ambos retratan en el escenario los sinsabores de vivir con un artista que nomás no logra tener éxito, hasta que encuentra la oportunidad de obtenerlo a través de otra persona, en este caso en Beckett, a quien solo por medio de alusiones se le representa.

Me agrada ver este tipo de trabajos porque es descubrir el trabajo académico que realizan y la manera en que alumnos y maestros se superan. Esta versión fue dirigida por Sandra Rosales, muy original por cierto, pues los protagonistas de la historia fueron representados no por una sino por cinco parejas que, en actuaciones intercaladas, desarrollan sus diálogos. La escenografía aunque minimalista también se divide para darle sentido a cada parte de la historia, y las caracterizaciones ayudaron a situar al espectador en la época en que se desarrolla la trama.

Me gustó el planteamiento del trabajo porque es una manera diferente de mostrar el talento de cada uno de los alumnos, y de resolver situaciones que, como parte de la historia, el público no debe perder de vista para encontrarle sentido. Aunque también creo que es una manera arriesgada de experimentar pues así como se destacan las habilidades actorales de los alumnos también se notan las que aún requieren de trabajo, o como espectador nos encontramos con que la funcionalidad de la escenografía no es la adecuada porque estamos más al pendiente de que no se le caiga la silla a la actriz o al actor que a lo que le sucede a los protagonistas. Como reto creo que el trabajo escénico es valioso, tiene sus detalles sí, pero perfeccionándolos daría un resultado muy interesante, tiene mucho potencial esa obra de teatro así como la concibió su directora. Lo que sí quiero destacar es que, si no me equivoco, los diálogos fueron completamente respetados. Ojalá que montajes como estos pronto sean llevados a escena después de los exámenes, para que valga todavía más el trabajo invertido en ellos.