Mes: marzo 2016

LA ARQUITECTURA DEL SILENCIO

Texto y fotos por: Eugenia Galeano Inclán

 

la arquitectura del silencio

La Compañía de Teatro El Ghetto, cuyo objetivo es ofrecer propuestas escénicas de calidad artística, cuenta con una trayectoria de más de dos décadas, durante las cuales ha participado exitosamente en numerosos festivales nacionales e internacionales. Su fundador y director es Agustín Meza. Desde hace varios años la sede de El Ghetto es la ciudad de Querétaro en el Estado de Querétaro, México

Cada creador tiene su visión particular sobre la forma de hacer teatro y, en base a ésta se definen las características del grupo que comanda. El Ghetto se ha distinguido por la versatilidad de sus producciones. Entre los montajes con los que El Ghetto ha obtenido mayor reconocimiento se encuentran: El Pasatiempo de los Derrotados … Cartas de un Idiota de Agustín Meza, Fe de Erratas de Agustín Meza, Esperando a Godot de Samuel Beckett, Woyzeck de Georg Büchner, El abuelo dice que el tiempo es un niño que juega a las canicas, Anatomía de la Gastritis de Itzel Lara, Gritos y Susurros de Ingmar Bergman, y La habitación y el tiempo de Botho Strauss.

Agustín Meza es un hombre de gran talento y mucha sensibilidad, en cuyas venas corre el teatro. La inspiración la tiene a flor de piel. Es un creativo que no se ciñe a cánones establecidos ni cae en lugares comunes. Es un apasionado de los retos y tiene la convicción de que el teatro es un arte vivo cuya ductilidad es ilimitada. Prueba de esto es el trazo escénico diseñado para Anatomía de la Gastritis, mismo que cambió diametralmente entre sus presentaciones en la ciudad de Querétaro y la Ciudad de México. Otro ejemplo es La habitación y el tiempo donde, además del dispositivo multimedia colocado en el ciclorama, utilizó papel periódico en lugar de escenografía.

No considera indispensable conformar un elenco con actores o actrices, por lo que cualquier persona ligada al arte puede ser su intérprete. Cree firmemente en la expresión artística y en la creación colectiva. Incentiva a los participantes a formular propuestas y si éstas funcionan en beneficio del proyecto, quedarán integradas.

Su más reciente creación es LA ARQUITECTURA DEL SILENCIO / Homenaje escénico a Andrei Tarkovsky, la cual, fue estrenada en el Festival de teatro para el fin del mundo a finales del 2015 en la ciudad de Tampico, Estado de Tamaulipas, México, para luego viajar a Uruguay y Argentina, donde El Ghetto se vio precisado a dar el triple de las funciones que tenía programadas, por la efusividad con la que el público recibió la obra y la demanda que surgió.

El proyecto está inspirado en las imágenes de las películas de Andrei Tarkovsky, a quien se considera el más emblemático cineasta ruso. Los cimientos de LA ARQUITECTURA DEL SILENCIO definitivamente van de la mano con algunas de las premisas que Tarkovsky menciona en su libro Esculpir el tiempo: El arte, anhelo por el ideal, tiempo impreso, predestinación y destino, la imagen cinematográfica, el tiempo, ritmo y edición, la realización plástica, la música y el sonido ambiental, el autor en busca de su público, la responsabilidad del artista, poemas …

Agustín Meza, como admirador de Tarkovsky, le rinde homenaje traduciendo todo esto al lenguaje teatral y concibe un montaje innovador de creación colectiva. El concepto integral es de su autoría y ciertas acciones y algunos parlamentos son propuestas de los ejecutantes. Por la intimidad que se requiere, LA ARQUITECTURA DEL SILENCIO no se presenta en foros sino en espacios poco convencionales que son intervenidos. Se trata de una propuesta escénica contemporánea, radical y liminal, en la que se explora el silencio.

Al rendir este merecido tributo al reconocido Tarkovsky, Agustín Meza, al intitular su obra como LA ARQUITECTURA DEL SILENCIO también homenajea, quizá inadvertidamente, al insigne arquitecto mexicano Luis Barragán, gran ser humano, quien fuera el primero que integró la naturaleza a su arquitectura. Comenzó urbanizando el Pedregal de San Ángel, donde creó bellísimos jardines respetando la roca volcánica que había en ellos, para más tarde, basar su arquitectura en juegos de luz, construyendo columnas o muros con determinadas ranuras, a fin de permitir que los efectos de luz y sombra en habitaciones o espacios vayan cambiando conforme avanza el sol a lo largo del día. A semejanza de Tarkovsky, Agustín aspira al ideal y esculpe el tiempo para el viaje del espectador y, al igual que Barragán, integra el espacio a su propuesta teatral y sabe cómo filtrar ésta al corazón del público para generar sensaciones.

El elenco de LA ARQUITECTURA DEL SILENCIO es de cinco integrantes y sólo puede albergar a cinco espectadores. Lo primero que se observa es una llama encendida. El fuego sensibiliza y brinda paz. Es el propio Agustín Meza quien da la bienvenida y entrega el “boleto” de entrada. Dado que no hay telón, antes de dar tercera llamada, el público tiene la oportunidad de ver las indicaciones que da el director a los participantes para la función en turno, misma que será única e irrepetible. Una vez que se acuerda la consigna, Agustín se retira y uno a uno los ejecutantes irán eligiendo a la persona de quien serán anfitriones. Él o ella los conducirán al interior y en una atmósfera muy íntima con aroma a incienso y copal, al calor de velas, frente a un altar repleto de objetos simbólicos, procederán a un ritual para que el espectador se adentre en el silencio.

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Justo ahí comienza un viaje de breve duración en tiempo, pero ilimitado en espacio. Se escuchan fragmentos de historias que provienen de lo vivencial o lo escrito, tan entrañables, que activan la imaginación de los asistentes. En un momento dado, también se oye algo de música emanada de instrumentos variados, contemporáneos o antiguos, de origen diverso, incluso de medio oriente o prehispánico. Cada espectador podrá viajar adonde la palabra, el sonido o el silencio lo lleven. Las opciones son múltiples, tal vez rememore un pasaje de su vida, recuerde a alguien que se ha cruzado en su camino, reconozca un paisaje olvidado, identifique una situación como propia o de algún conocido, explore nuevos horizontes, o bien, haga una introspección profunda y descubra facetas ignoradas de su personalidad o vislumbre motivos hasta entonces incomprendidos. La interacción del espectador queda a su albedrío. Puede hablar o callar, reír o llorar, liberarse de alguna culpa, compartir un secreto … Es más, hasta podrá pedir un deseo. El silencio que aquí se invoca hará que lo invisible se vuelva visible.

La dirección escénica por parte de Agustín Meza es impecable. La forma en que interviene el espacio escénico y lo hace parte integral de su concepto es asombrosa y el ritmo que imprime es preciso. De nuevo supera el reto que se impuso y logra concretar su poética haciendo que la gente entre en una zona donde arte y espiritualidad convergen.

Los copartícipes de Agustín Meza en esta sorprendente aventura, Genny Galeano, Alejandro Obregón, Diana Lara Santoyo / Beatriz Juan Gil, Roberto Sayavedra e Irma Malena Monterrubio, son los chamanes del teatro que guían a su aliado individual, brindándole su protección y confianza mediante la palabra, el silencio y la cercanía. Excelente trabajo que da cuenta clara de la manera en que este grupo de jóvenes artistas se ha comprometido con el proyecto.

La producción es de la Compañía de Teatro El Ghetto. LA ARQUITECTURA DEL SILENCIO es presentada gracias al Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Querétaro PECDA 2015, a la Beca Bancomer de Apoyo a las Artes de la Fundación BBVA Bancomer 2015, y el apoyo de FONDEADORA como proyecto exitoso (2015).