Mes: junio 2016

LA ÚLTIMA PALABRA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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En fechas recientes las redes sociales se revolucionaron ante la etiqueta (#hashtag) “mi primer acoso”.  Innumerables historias sobre acoso, abuso, golpes, maltrato y/o violación fueron narradas por usuarios.  Estos relatos -algunos realmente tenebrosos-, narrados en primera persona, no sólo nos conmovieron sino que nos llevaron a la reflexión que deriva de la equívoca premisa sobre el sexo fuerte, que no es sino el machismo. El abuso de poder o de fuerza física para dañar a una víctima es un acto deleznable que no debe ser permitido. Salieron a la luz algunos nombres y apellidos, y no nos queda sino esperar que se imparta la justicia.

Existe otro tipo de crueldad de la que, comúnmente, no se habla, pero que está mucho más generalizada de lo que creemos y se trata de la violencia intrafamiliar, la cual es igual de abominable que los demás actos de acoso o abuso, con el agravante de que ocurre dentro de un lugar preciado. Todo ser viviente se preocupa y esfuerza por tener un hogar, llámese nido, madriguera, colmena o casa; es el lugar que sirve de protección y amparo, donde uno se siente cobijado y seguro. Los hombres que agreden a sus mujeres dentro del hogar cometen una doble afrenta: victimizan a quien los ama y mancillan su hogar.

Por naturaleza, las mujeres son románticas y cuando se enamoran lo hacen con todo su ser. Suelen ver al elegido como su príncipe azul y lo idealizan agregándole cualidades que sólo están en su pensamiento. Les cuesta mucho trabajo situarse en la realidad.  La mayoría de los ataques son bajo el influjo del alcohol. Al principio, ellas tratan de encontrar justificaciones: “cometí un error, lo hice enojar, tomó de más”, etcétera, porque su mente no puede aceptar que su príncipe sea un agresor. Sin embargo, mientras más a menudo o más intensas sean las agresiones, llegará el momento en que tomen conciencia de lo que realmente ocurre. Por profundo, sincero e incondicional que sea el amor termina por esfumarse y el rostro del ser amado se va desdibujando para redefinirse en el de un miserable. Es ahí cuando se le puede ver tal y como es.  La desilusión, el dolor y el terror que padecen estas mujeres son inenarrables. Lo lógico sería intentar una separación, sin embargo, es muy difícil que el verdugo libere a su víctima, tanto como pretender arrancar una presa de las garras de un depredador. En caso de que medien amenazas de muerte o si la mujer siente que su vida o la de sus hijos corre peligro, el instinto de supervivencia le infundirá la fortaleza necesaria para buscar la forma de suprimir los ultrajes, incluso, si la única salida es matar o morir.

Un caso semejante a éste es la temática elegida por el connotado autor argentino Luis Agustoni para La última palabra, un texto de excelente factura, muy estructurado, escrito con inteligencia y conocimiento, con parlamentos fundamentados y personajes bien definidos, que capta el interés de principio a fin. En nuestro país recordamos a Luis Agustoni por Los Lobos, uno de sus grandes éxitos. Su trayectoria teatral es amplia y en la misma se engloban sus diversas facetas, toda vez que se ha desempeñado como actor, director, docente y dramaturgo. Ha sido merecedor de numerosos premios, entre los cuales hay muchos de gran relevancia. Sus obras han sido presentadas, básicamente, en Argentina, México, Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Venezuela y Colombia.

La trama de La última palabra versa sobre la deliberación de un jurado para emitir sentencia a Adriana Vélez, quien asesinó a Ernesto Molina, su esposo. En la sala del tribunal, tres jueces habrán de llegar a un acuerdo unánime que decidirá el destino de Adriana. En el expediente del caso consta que Adriana era víctima de violencia intrafamiliar. En varias ocasiones trató de levantar denuncias en contra de su marido, pero éstas no prosperaron. Optó por separarse de su esposo y conseguir un trabajo.  Dado que durante el matrimonio procrearon a Tomás, continúa reuniéndose con Ernesto cuando él hace las visitas paternas.

Tras la revisión, cada uno de los jueces da un veredicto distinto. El problema es que deben unificar su decisión y dictar la sentencia definitiva. Para alcanzar un acuerdo tal vez requieran escuchar La última palabra de Adriana.

La dirección corre a cargo de la primera actriz Angélica Aragón, quien hace una labor brillante. Planea bien el desplazamiento escénico de su elenco y acentúa las características individuales de cada personaje, mediante la corporalidad adecuada.  Mantiene buen ritmo.

El montaje es realista. Representa la sala de un tribunal de justicia, moderna, con tintes propios de burocracia, mobiliario adecuado, café, jugo y agua para hidratarse, computadora portátil para que la secretaria del jurado lleve constancia de la deliberación. La escenografía e iluminación son provistas por Edgar Sánchez.

El elenco para personificar a los tres magistrados y a la secretaria del tribunal está conformado por: Roberto D’amico,  Pablo Perroni,  Víctor Hugo Martín  y  Adriana Llabrés, quienes ofrecen un formidable trabajo histriónico y corporal. Roberto encarna al magistrado decano, a punto de jubilarse, muy respetado por su experiencia y desempeño; Pablo al magistrado joven, inteligente, de carácter fuerte, de físico cuidado, algo galán e impulsivo; Víctor Hugo al magistrado tradicional, ecuánime, educado, elegante, siempre en busca de una solución justa, y Adriana a la abogada que funge como secretaria del tribunal, la belleza no le resta inteligencia ni profesionalismo, con una memoria tan privilegiada que dicen de ella: “tiene un disco duro en el cerebro“.

El resto del equipo creativo lo integran: Mariano Ducombs y Eloy Hernández en producción, Sebastián Ventura en multimedia, Rubén Vera en diseño gráfico, Memo Pineda en relaciones públicas y medios, Julio Arroyo en asistencia de dirección,  Patricia Hernández Mendoza, Alejandra Sandi, Francisco Hernández Castelán y Georgiana Cueto en coordinación de producción.

Cabe hacer la aclaración que se trata del estreno mundial de La última palabra. No pierdas la oportunidad de ver esta obra. Texto interesante sobre un tema de actualidad, acertadas interpretaciones y buena dirección. Sería maravilloso que el teatro contribuyera a que, al menos, un agresor se concientice de cuánto daño causa y que entienda que mientras mejor trate a su mujer más placentero será su hogar.

La última palabra se presenta los lunes a las 20:30 horas en el Teatro Helénico, ubicado en Avenida Revolución número 1500, colonia Guadalupe Inn -cerca de la Estación Barranca del Muerto del Metro-, en la Ciudad de México. La temporada concluye el lunes 1° de agosto de 2016.

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TERAPIA, DE MARTÍN GINER, CON EL GRUPO ROMERO AL CUADRADO

Texto y foto por Ana Leticia Romo García

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Con una larga temporada (del 19 de mayo al 11 de junio), el grupo Romero al cuadrado presentó la obra Terapia, “comedia en tres sesiones y un diagnóstico” del dramaturgo argentino Martín Giner en el Foro Cultural al Trote. La obra trata sobre un psicoanalista quien se comunica con un colega a través de una grabadora, a quien le platica que tiene a su fallecida esposa con la que discute periódicamente, porque ella tiene “una profunda negación de su propia muerte”. También le platica al colega del caso extraño de un hombre que asiste a su consultorio con un grave caso de Edipo, pues llegó para concertar una cita para su madre, sólo que ésta es invisible.

Así, durante las sesiones, el psicólogo, quien cree ser dueño de la absoluta verdad (como todos los científicos), va indicándole al paciente lo torpe que es al creer que su madre invisible existe; sin embargo, la ingenuidad y honestidad del paciente hace que en realidad, la locura de doctor vaya observándose poco a poco al público, al grado de confundirse él mismo, tomando un medicamento del paciente que lo lleva a tener alucinaciones con las que la demencia obliga a la risa espontánea del público y a convencerse de lo que reiteradamente dice el Doctor:  “Los cuerdos no son los que no ven cosas… son los que las ven, como todo el mundo, pero se quedan callados”. Al final se rompe la ilusión pues efectivamente, entra una doctora al consultorio para darle el diagnóstico final al paciente que en realidad se cree doctor, pues no ha podido procesar la muerte de su esposa.

Simpática y genial comedia, llena de humor negro, que hace reflexionar sobre la cordura aparente en un mundo de locos.

La bien lograda puesta en escena se debió a la acertada dirección de Rafael Santacruz, y la excelente actuación de Carlos Romero como el Doctor, Reneé Rusbell como el paciente y Bettsi Neiré con la manipulación de títeres. En cuanto a la dramaturgia, Martín Giner ha resultado ser del gusto hidrocálido, pues ésta es la tercera obra que se monta de él en Aguascalientes, donde el público recordará el impacto que nos dejó la obra Disección, como Freak show. Enhorabuena por estos montajes de humor, reflexión y calidad.

 

SÁNCHEZ HUERTA (ALARMANTE EL SUICIDIO INFANTIL)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Foto del Cartel promocional

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Un hecho, en el ámbito mundial en general y el nacional en particular, es el incremento en el número de suicidios entre los infantes y adolescentes. Sólo para tener una idea, entre 2000 y 2010 el suicidio de niños de 5 a 14 años de edad alcanzó la cantidad de 150; hoy día se reportan alrededor de 16 casos por día en la República Mexicana.

Un tema dramático, escabroso, preocupante. Como hemos mencionado en otras ocasiones, al teatro le conciernen todos los asuntos inherentes al ser humano, por ello Claudia Ríos aborda el tema desde la dramaturgia bajo el título de Sánchez Huerta, apellidos de una niña de 12 años de edad quien se quitó la vida. Una pequeña inteligente, aplicada, simpática, aparentemente feliz y con muchas comodidades materiales a su alcance, casi perfecta. ¿Qué la llevó a tomar esa decisión? Tal vez porque su madre la recluyó en un internado de lujo, sin embargo, la privó de su afecto, de sus abrazos; tal vez por un supuesto abuso sexual por parte de…; tal vez la lejanía geográfica con relación a su padre. En concreto, sin descontar muchos tal vez, la indiferencia de sus progenitores; tener todo y al mismo tiempo nada, sobre todo lo deseado.

Claudia nos presenta un texto que inicia por el final, esto es, Eva Alicia (nombre de pila de la niña) ya ha dispuesto de su vida, la obra avanza, en cierta forma, hacia atrás, escudriñar las circunstancias que la llevaron a tomar tan drástica decisión. Una madre, quien sufre la pena, el remordimiento, cuando ya no hay nada que hacer. Quienes le sobreviven a un suicida quedan marcados para siempre, personas y familias se fracturan emocional y moralmente. Una obra que ataca de forma frontal lo visceral -en el buen sentido del término- emotivo, busca las diferentes circunstancias del hecho, por momentos didáctico, una buena dosis de argumentos éticos. Idónea para ser representada en escuelas y, por supuesto, a los padres con hijos menores o adolescentes.

La dirección es responsabilidad del maestro Banjamín Cann, uno de los más reconocidos en este rubro. Sin embargo, en esta oportunidad opta por un ritmo lentísimo, sobre todo, en el primer tercio del montaje, tan lento que se vuelve somnolienta la puesta. El padre de la niña de principio a fin, en todas sus intervenciones, carga una maleta, inclusive en un cambio de ropa, es de suponerse tiene algún simbolismo, se requiere de la semiótica para descifrarlo, no fue mi caso. Durante el desarrollo de la puesta hay apagones y encendidos de segundos de duración, vistosos. En algunos momentos multimedia. Todo sucede en un salón de clases de la escuela donde se dio el hecho lamentable, el diseño del espacio escenográfico a cargo de Matías Gorlero, éste incluye una especie de fuente con agua real alrededor de una tarima.

El reparto: Ana Karina Guevara, Mónica Dionne, Roberto Sosa, Damayanti Quintanar, y Socorro Miranda. Mónica maravillosa, como siempre, mujer teatro (actualmente en tres montajes en forma simultánea), en este caso en un papel de carácter, si bien no es la protagonista, sus escenas son exquisitas. Roberto es un gran actor, sin embargo, en esta ocasión queda por debajo de sus potencialidades, más por la dirección y la maleta citada. Comentario aparte merece Ana Karina Guevara, un gran trabajo, no sólo es la protagonista, es el alma de la propuesta, lleva adelante a su personaje con cambios sutiles de emociones y sentimientos, a pesar de ese ritmo lentísimo adoptado por Cann.

Sánchez Huerta tiene lugar en el Teatro Milán (Ciudad de México), los viernes a las 20:20; sábados 18:00 y 20:15, y domingos: 17:00 y 19:15 horas, hasta el 27 de agosto.

 

 

¿QUIÉN ES EL LOCO AQUÍ? (TERAPIA)

Por Miryam Almanza

El grupo de teatro Romero al cuadrado tuvo en temporada una de las mejores obras del joven dramaturgo argentino Martín Giner, llamada Terapia, una comedia que rompe con la clásica historia del diván y lleva al público de la risa a la sorpresa y a la reflexión. Rafael Santacruz, director del montaje, hizo una interesante adaptación de la historia en la que tanto el psicoanalista como su paciente padecen de alucinaciones, pues el primero discute con su fallecida esposa y el segundo con su madre invisible. A partir de ahí se desatan diversas y locas situaciones.

Si bien la obra comienza un poco lenta, lo entretenido del montaje está justamente en el juego de apariciones entre uno y otro de los cuatro personajes, y los recursos que aplica Rafael Santacruz para resolver la trama son geniales, primero unos títeres encantadores y luego el fragmento en el que el paciente debate al psicoanalista, remarcado con el efecto de repetición (como en la televisión).

Con únicamente dos actores en escena (Reneé Rusbell y Carlos Romero) más la ingeniosa intervención de los títeres (Betsy Romero), el público descubre que no siempre el más cuerdo lo está y que no todo es lo que parece, y luego de un sorpresivo final nos hace preguntarnos inevitablemente: ¿todos están locos menos yo? ¿quién es el loco aquí?

 

 

 

POSEÍDOS (UNA HISTORIA DE FANTASMAS)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografías de Ale Mostra

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Para quienes gustan de las historias de fantasmas, nada mejor que asistir a la puesta en escena intitulada Poseídos, de Henry James, adaptación a cargo de Luis Terán, de la novela Otra vuelta de tuercas, un clásico del género. Provocar el misterio en el cine es fácil, claro con un buen director y alta tecnología, no así en el teatro, este no tiene tantas posibilidades, menos cuando los recursos económicos no son abundantes.

Es de reconocer la propuesta de dirección de Martha Luna. La anécdota acontece en la Inglaterra de 1898, en una mansión integrada por un sin fin de salones y habitaciones. La escenografía es realista, mobiliario que sugiere la época al igual que el vestuario. Con relación a la iluminación y la musicalización se podría darles más juego para reforzar el misterio, aún cuando respecto a la primera se usa la penumbra para proporcionar un ambiente de terror. Hay multimedia, también realista, las imágenes en blanco y negro. Las escenas se desarrollan en dos niveles, uno a raíz de suelo, frente al público, otro en la parte alta del foro; se aprovecha bien todo el espacio; el trazo, a pesar de lo reducido que es el escenario, es satisfactorio. Sin que estrictamente se pueda decir que se rompe la cuarta pared, hay fragmentos de escenas que acontecen a espaldas de los espectadores.

El protagónico recae en Ángeles Marín que, como nos ha acostumbrado, muestra su talento y madurez histriónica en el papel de la señorita Giddens, sin embargo, hay momentos que se va muy arriba, sus compañeros casi la ven como público, insistiendo, es pecata minuta, da una cátedra, esta consolidada como actriz, sigue sorprendiendo, además, por decirlo de alguna forma, el melodrama y la tragedia le viene como anillo al dedo. Bien por ella.

La acompañan Alejandra de la Rosa (Grose), Jorge Karlóz (Tío), Fede Porras (Miles), Matilde Luna (Flora), Claudia Frías (Ana), Jorge Karlóz (Peter) y Rosalba Castellanos (Jessel). Fede es un niño con gran talento, a pesar de su corta edad -tal vez unos diez años- tiene presencia escénica, dominio actoral, no se amedrenta; las mejores escenas del montaje las protagoniza con Ángeles Marín, alterna sin miedo; está llamado a destacar en el teatro.

La señorita Giddens se convierte en la institutriz del niño Miles y su hermana Flora; viven en una lúgubre mansión en el campo. Dos abominables espectros intentan posesionarse de los infantes. “¿La llegada de Miles -a la mansión- futuro pupilo de la institutriz, logrará desatar las fuerzas sobrenaturales en la que los espectros parecen vagar alrededor del lago y en el interior de la propiedad? ¿Según su percepción, quieren apoderarse de los niños o lo han hecho ya? Un desenlace inesperado. Es recomendable en la primera oportunidad que se tenga leer Otra vuelta de tuercas; es un agasajo literario, más no por no dejar de reconocer que la presente adaptación y montaje son dignos del buen teatro que se ofrece en la Ciudad de México.

Poseídos, una historia de fantasmas, se representa en el Círculo Teatral (Ciudad de México), los sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.

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PASIÓN (LA INFIDELIDAD, VIOLENCIA SIN MORETONES)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Foto del Cartel promocional

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Una hermosa joven acosa y seduce a un hombre maduro, un cincuentón, quien lleva 25 años de casado y de fidelidad. La belleza y juventud lo llevan a un caos existencial, sus valores morales se tergiversan, al grado de proponerle a su cónyuge el intercambio de parejas, a menos que cada uno disfrute de su sexualidad por su cuenta. La joven, por naturaleza promiscua, no se conforma con él, también quiere con la esposa. A la postre salen a la luz una serie de hechos y confesiones, habrán ambos de tomar decisiones. La infidelidad es violencia que no deja moretones.

Una fina comedia del inglés Peter Nichols, destacado dramaturgo galardonado con varios premios. En esta ocasión el escenario se ve engalanado con Pasión, estrenada en Londres en 1981 a cargo de la Royal Shakespeare Company y fue galardonada como la mejor obra por los reconocidos Evening Standard Awards. El autor expresa en su diario: “Lo cierto es que la pasión de amor, como acto transgresor, crece en un campo sembrado de traiciones. Como buen humorista, explora ese doble filo, a la vez superficial y profundo, donde “un montón de mentiras” permite florecer, en medio de la catástrofe, de separaciones dolorosas y dobles caras que se caen de sin vergüenza, la verdad simple y destructora que encierra una sola palabra: pasión”. Comedia inteligente, inmersa en el humor, en muchos casos negro, el sarcasmo y la ironía; provoca la risa y la reflexión en forma simultánea; lúdica y seria. La protagonista siempre presente y a la vez invisible: la pasión.

David Olguín, destacado dramaturgo y director, es el encargado del montaje. Un trazo pulcro, el desplazamiento de los actores no tiene parangón, ritmo exacto; en ningún momento se cae la puesta, mantiene el interés de principio a fin, asume un espacio “triangular”, minimalista, todo queda en su grupo actoral, no hay parafernalia, hay teatro, excelente teatro, muestra y demuestra que con un buen texto y un director con talento se puede hacer comedia de calidad, de arte.

El deleite emana del trabajo, entrega y profesionalismo de Carmen Beato, Juan Carlos Barreto, Verónica Merchant, Moisés Arizmendi, Alejandra Ambrosi, Paloma Woolrich y Verónica Bravo. Todos conjuntados más si tomamos en cuenta que cada uno de los integrantes del matrimonio tiene su alter ego, por lo mismo los diálogos se alternan, el mismo personaje: dos actores. En verdad da gusto ver histriones, quienes hacen del género la oportunidad de reír durante dos horas, aproximadamente. Paloma gran actriz, tiene una participación relativamente breve, sin embargo, sus escenas son el alma de la comedia.

Un restaurador de arte moderno y una joven escribiendo un libro, provocan que surja la desconfianza, con las notas de La pasión según San Mateo. Esta fina comedia, bajo la guía de David Olguín y el excelente trabajo actoral, se representa en el Teatro Helénico (Ciudad de México) hasta el 3 de julio; los viernes a las 20:30; sábados, 18:00 y 20:20, y domingos: 17:00 y 19:00 horas.

 

 

PASEO POR LAS ESTRELLAS (METÁFORA DE LOS DISTANTE SIEMPRE PRESENTE)

Por Alejandro Laborie, crítico de teatro

Fotografías de Ale Mostra

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Siempre es difícil perder a un ser querido, más cuando los lazos de unión son tan estrechos que literalmente hay una simbiosis. Esto ocurre con frecuencia entre abuelos y nietos. En torno a la muerte de agradable anciano, el niño Pablo se abocará a ir a su encuentro, claro, en un mundo de ensueño donde las estrellas del firmamento juegan un rol importante.

En síntesis: “Este montaje nos habla sobre Pablo, un niño que siempre está aprendiendo de su anciano abuelo. Pablo encuentra el gozo y la diversión en descubrir nuevas estrellas y bautizarlas. Un día su abuelo se irá y el niño encontrará en las estrellas la respuesta a la ausencia de su abuelo”.

Estamos hablando de la primera obra para niños escrita por Silvia Peláez, una de las más destacadas dramaturgas contemporáneas mexicanas, con más de 50 obras en su haber. El texto no es muy afortunado, no atrapa y menos entretiene. En favor de la autora, cabe aclarar que ha sido alterado, lo cual deja la duda si las modificaciones sólo son de forma o también de fondo. La obra lleva por título Paseo por las estrellas, bajo la dirección de Alicia Martínez Álvarez.

La dirección, al parecer no interviene en forma directa, asume una escenografía sencilla: dos cajones (tipo baúl), un pianito, un… supuestamente es el árbol de los suelos y un… la Constelación del Cisne (requieren de mucha imaginación). Un títere y como gusta a Alicia, el actor con máscara. Se sugiere al abuelo a través de un silloncito y encima de éste unos anteojos tamaño natural. El trazo es de lo más sencillo, simple si se quiere, no hay mayores complicaciones, rompe la cuarta pared sin que pase nada. Alicia ha tenido varios montajes acertados pero este no es su mejor propuesta.

Fernando Sakanassi -encargado de la pobre creación escénica con el resultado de ser más “vistosa” que creativa- “interpreta” a Pablo. Su participación es deprimente, un monólogo requiere de un histrión no de un improvisado; siempre en el mismo tono (aburrido), emotividad fingida, sin modulación o matices de voz, en verdad somnoliento. Si como actor no tiene nada que hacer, al menos en este unipersonal, como manipulador de títeres menos.

Una lástima que tiren a la borda la ópera prima de teatro para niños de Silvia Peláez; se pierde la oportunidad dramatúrgica y escénica de adentrarse: “En la profunda oscuridad del espacio donde el abuelo y nieto se unirán en un inolvidable viaje por las estrellas, como metáfora de los distante siempre presente, de ese brillo que atraviesa el tiempo para llegar a nosotros, como ocurre con la presencia de los seres queridos que ya han partido”.

Paseo por las estrellas se presentará hasta el 10 de julio, sábados y domingos a las 13:00 horas, en la carpa de Huerto Roma Verde, ubicada en Jalapa 234, colonia Roma Sur, Ciudad de México.

 

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LA FILLE MAL GARDÉE

Texto y foto por Blanca Padilla

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El Instituto Cultural de Aguascalientes, la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, la Universidad de las Artes y la Escuela de Danza: Georges Berard presentaron una obra del repertorio tradicional del ballet La fille mal gardée, del 2 al 4 de junio en el Teatro Aguascalientes. Un ballet cómico en dos actos y cuatro escenas, que se estrenó en Burdeos, Francia, el 1 de julio de 1789.

Este ballet del repertorio tradicional ha sido representado por las principales compañías del mundo con versiones de diversos coreógrafos, entre las más difundidas se encuentran las de Federick Ashton, Oleg Vinogradov, Alexander Gorsky y Yuri Grigorovitch, quien creó esta versión para la Escuela Coreográfica de Moscú. En esta ocasión, el Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA) presenta la adaptación realizada por los maestros de la Licenciatura en Danza Clásica[1].

La historia trata de una  dama ambiciosa, llamada Marcelina, que se toma todas las precauciones para impedir los amores de su hija Lise con Colas, un joven de origen campesino. La madre aspira a unirla en un matrimonio de conveniencia con Alain, hijo de un rico productor de vino, pero la vida le enseña que seguir sus ambiciones personales será completamente inútil.

Una producción que dejó buen sabor de boca a todos los amantes de la danza clásica, y sin duda, la calidad en la ejecución de sus integrantes. ¡Enhorabuena!

[1] Boletín del Instituto Cultural de Aguascalientes.

ESCUCHA MI SILENCIO (LA PANTOMIMA EN TODO SU ESPLENDOR)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 Cuernavaca, Morelos. Es sabido, en muchas ocasiones es difícil contar una o varias historias con palabras, hay que imaginarse el dominio de la técnica de la pantomima para narrar y los espectadores comprendan, se compenetren con los personajes y lo que están “diciendo”.

Óscar Flores Acevedo (radica en Cuernavaca), a través de Escucha mi silencio, escrita y dirigida por él mismo, da una cátedra de la expresión artística que nos ocupa. Varios elementos se conjugan en el escenario -loables maquillajes, vestuario y una escenografía “sencilla” paro eficaz-, sin embargo, sólo son apoyos. Múltiples personajes desfilan frente al respetable -policía, equilibrista, etcétera- todos convincentes, psicológicamente bien definidos, mejor caracterizados-. El trabajo actoral es impecable, por momentos conmovedor, en todo caso una muestra de lo que es una de las expresiones de las artes escénicas más complicadas de lograr, Óscar lo hace lúdico.

Flores Acevedo es actor -incursiona en todos los géneros: comedia, farsa, tragedia, infantil, pantomima-, director y dramaturgo. Es egresado de la Escuela Nacional de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes. Realizó estudios con Lecoq, Carbone 14, Potlach, Héctor Mendoza y en el CADAC. Debutó en El loco, de Gibrán (1974), a la que la siguen Las tribulaciones de un lagartijo, de Tomás Espinosa (1986); Pastorela Serendipity, adaptación de Miguel Sabido; Roja doméstica, de Carmen Bulluosa; Cupo limitado, de Tomás Urtusástegui (1989), entre otras. Recientemente estrenó Ubu un gobernador, adaptación de Óscar a partir de Uburey, de Alfred Jarry. Reconozco es un hombre de teatro, en realidad lo encarna, lo goza, lo disfruta, con pocos recursos económicos, pero con talento y creatividad, sorprende con sus propuestas como en este caso. No sé qué tanto le convenga radicar en Cuernavaca, lo cierto es la excelente oferta teatral que brinda.

Vivir en la ciudad de la eterna primavera como teatrista es problemático, no se pueden realizar temporadas de viernes a domingo durante varias semanas, por eso a pesar del amplio repertorio de la compañía Sextosol, al frente de la cual se encuentra Óscar, en ocasiones, de cada una de sus propuestas sólo se da una función al mes, por ello es recomendable consultar la página web de La morada, sede de la agrupación, con la seguridad de gozar y disfrutar esta cátedra de pantomima y apreciar el trabajo de uno de los mejores mimos de nuestro acerbo en este rubro.

 

DALLAS BUYERS CLUB

Por Haydée Rivera

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Historia que nos habla de un vaquero, Ron Woodroof (Matthew McConaughey), que vive en Dallas, lamentablemente es diagnosticado con VIH, y le dicen que sólo cuenta con 30 días de vida. En un inicio el vaquero se niega a llevar un tratamiento, pero recuerda que en su promiscuidad sin protección alguna se vio involucrado con una chica fácil adicta a la heroína, por lo que decide iniciar tratamiento y buscar alternativas de cura o alivio a los malestares; todo esto lo lleva a crear un centro de ayuda a personas con el mismo padecimiento y de escasos recursos, ya que el tratar el VIH resulta ser muy costoso, luchando con el rechazo de su familia y amigos, y al verse despedido de su trabajo, se concentra en el club y en conseguir los medicamentos.

Una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo; he de decirles que es un tema muy fuerte y delicado, pero muy bien llevado a la pantalla grande, lo cual le valió varias estatuillas del Óscar en la entrega 87 del año 2014. Recomendada en un 100 por ciento y no debes dejar de verla, por las actuaciones de Matthew McConaughey y, no se diga, de Jared Leto, una maravilla la caracterización.

Ficha técnica:

Reparto: Matthew McConaughey, Jared Leto, Jeniffer Gardner.

Dirección: Jean-Marc Vallée.

Productor: Robbie Brenner.

País: Estados Unidos.

Año: 2013.

Género: Drama.

Duración: 116 minutos.

Idioma: Inglés.