Mes: agosto 2016

ADIÓS MARINEROS (EXCESO DE NARRACIÓN)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Crédito fotografías: Ale Mostra

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Una de las características de un texto dramático -la excepción los ahora llamados unipersonales- son los diálogos, esto es, dos o más personajes intercambian o alternan parlamentos. Es válido que un actor quede solo en el escenario, exprese ideas o pensamientos para sí mismo, en otros casos rompimientos para que un narrador se dirija directamente al público para ubicar personajes, hechos, fechas… Gibrán Portela, a través de ADIÓS MARINEROS, ADIÓS MONSTRUOS DEL MAR, lleva al exceso, al abuso despiadado la narración, obvio los diálogos son excepcionales, tres actrices explicando cada escena, contando todo, a tal grado, de no ser por el ritmo acelerado del montaje, conllevaría al aburrimiento y perderse entre tanta palabrería.

 

Dos historias en una, en apariencia o en principio, nada que ver una con la otra, inclusive desconcertante el planteamiento, desarrollo, por tanto la estructura. En una se habla sobre un capitán de navío quien prometió no volver a pisar tierra, de entrada se desconoce el motivo. En la otra una mujer solicita los servicios de un detective privado para seguir al marido, un conocido miembro de la comunidad, nada más y nada menos que Baldor, sí ese que nos trae a la memoria el famoso libro de álgebra. La trama es confusa de inicio, se va aclarando a medida que transcurre la obra y se entrecruzan lo que parecía no tenía ninguna relación. Asesinatos, misterios, encrucijadas. Un puerto rodeado por la neblina, alrededor un mar que no se ve ni se oye, donde habitan monstruos quienes pueden arrasar con todo; monstruos que bien pueden ser los demonios que asolan al capitán en su interior, no pisar tierra igual a evadir la realidad, los habitantes del puerto espectros en busca de su liberación. Claro, todo lo anterior es mi interpretación, igual estoy errado de principio a fin.

 

La dirección de Ricardo Rodríguez es una concepción “rara”. El capitán y su tripulación en un mundo “mítico”, los habitantes del puerto salidos de una película estadounidense de las décadas de los años 30 o 40 del siglo XX, desde el tonito como la velocidad con la que hablan los personajes; en forma lamentable a la larga torturante el alto volumen de voz, éste queda atrapado en los gritos. Por otra parte, Auda Caraza y Atenea Chávez proponen una escenografía que sólo ellas saben qué es o lo que pretende simbolizar, a mí no me transmitió nada sólo confusión. Jesús Hernández, iluminación, por largos periodos lanza la luz directo a los espectadores, hecho por demás molesto y lo que debería ser visible se convierte en invisible. Hablando de lo invisible, las intérpretes “manipulan” diferentes objetos que no están en escena, acertado el concepto, en realidad estamos frente a pantomima.

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Tres entusiastas muchachas, voluntariosas, entregadas, con el vigor de la juventud, entrega total, ritmo vertiginoso, van y vienen, mueven las estructuras escenográficas, muchos personajes desfilan ante la audiencia, la dirección les impone un fuerte desgaste físico y emocional. Respeto por su motivación a Verónica Bravo, Teté Espinoza y Rebeca Trejo.

 

ADIÓS MARINEROS, ADIÓS MONSTRUOS DEL MAR tiene lugar en el Foro Shakespeare (Foro Urgente 2), Ciudad de México, hasta el 22 de agosto, los lunes a las 20:30 horas.

 

3 DÍAS EN MAYO

Por: Dalia María Teresa De León Adams

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La obra teatral original de Ben Brown bajo la traducción y codirección de Alberto Lomnitz dio inicio el día jueves 29 de julio gracias a la producción de la Sociedad Artística Sinaloense y la Secretaría de Cultura, através del Centro Cultural Helénico.

Es una historia que narra de manera minuciosa y plagada los datos históricos ocurridos en el momento en que al haber estallado la Segunda Guerra Mundial, Alemania se posesiona de casi toda Europa y, justo en el momento en que Francia estaba por rendirse, Inglaterra advierte la opción de negociar un tratado de aparente “paz” con Hitler. Ello bajo someterse a un acuerdo condicionado qué el entonces Primer Ministro del Reino Unido, Winston Churchill observó, como un total sometimiento al dominio alemán.

Esto fue la razón por la cual Churchill enfrentó las diversas posturas de su gabinete, para convencerlos de mantener una postura firme ante la Guerra y continuar luchando; resolución que se tomó en el lapso de 3 DÍAS EN MAYO (28,29 y 30 de 1940) Gracias a ello se pudo obtener la derrota del ejercito alemán, en territorio ruso y con ello, el gozo de la libertad mundial.

3 DÍAS EN MAYO es en resumen uno de los momentos más cruciales de la humanidad en base a la resolución de Churchill en Londres, celebrado tras las puertas de Downing Street, apenas 16 días de haber obtenido el cargo de Primer Ministro.

3 DÍAS EN MAYO se presenta bajo la creativa escenografía de Sergio Villegas, quien expone en ésta puesta en escena un gran mapa, donde conjuntamente con la explicación de los sucesos por parte de un personaje narrador, se explican los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial. Éstos se van detallando marcando las rutas del avance del ejercito hitleriano.

También se simula el interior del Downing Street con una elegante sala de juntas y un telón a manera de puertas que se abren para dar paso a cada uno de los que entonces fueran los miembros del gabinete ingles.

La ambientación de dicho periodo histórico se logra también con la ambientación musical a cargo de Jordi Bachbush, compositor y productor musical quien se ha ido desempeñado tanto en televisión en el canal Once y en Televisa, así como en el medio teatral. Con sus arreglos artísticos logró transportar en ésta obra al público espectador, a la época que sugiere.

Como si fuera poco, el reparto estelar reconocido por su talento histriónico en el medio actoral, se encuentra Sergio Zurita en el rol estelar de Winston Churchill, con una caracterización realmente sorprendente en cuanto al parecido físico con su personaje. Junto a él actúan Luis Miguel Lomban, José Carlos Rodríguez, Fernando Bonilla, Pedro Mira, Miguel Conde, Nicolás Sotnikoff y Juan Carlos Beyer.

Dirigida con gran talento por parte de su directora artística Lorena Maza, la obra es una promesa para aquellos que gozan del género teatral histórico.

 

3 DÍAS EN MAYO (SUCUMBIR DIGNAMENTE ANTES QUE VIVIR COMO ESCLAVOS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página en Facebook de la producción

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Mayo de 1940. Mes decisivo para el futuro de Inglaterra en particular, de Europa y tal vez del mundo en su conjunto. Ocho hombres encabezados por Winston Churchill, tomarán la opción de acceder a las peticiones de Mussolini para fungir como intermediario ante Hitler. Esto implicaría la cesión de varios territorios del imperio británico -incluyendo el Canal de Suez y Gibraltar-, siempre con la incertidumbre de sí los dos líderes fascistas cumplirían con los acuerdos en caso de firmarse, a la postre podría significar o entenderse como la rendición de Inglaterra -Francia estaba invadida por las tropas alemanas, Bélgica había sucumbido, Estados Unidos indeciso en involucrarse en la Segunda Guerra Mundial.

 

La capitulación no estaba en la mente de Churchill, sin embargo, enfrentaba la postura de los laboristas quienes preferían la negociación. La decisión no se limitaba a una cuestión política y/o militar, era la posibilidad de sacrificar la vida de millones de personas. El final lo conocemos, Churchill se impuso con determinación, sucumbir dignamente antes que vivir como esclavos. Su carácter fue fundamental, libró la Batalla de Inglaterra -resistencia ante el embate de la aviación enemiga-, los nazis derrotados, jugó todo o nada y ganó. Todo lo anterior -los tres días de debate- se llevó a cabo en la clandestinidad, la población ni por enterada, tiempo después salió a la luz pública por el diario de un colaborador del primer ministro inglés.

 

Esta amplia introducción nos ubica en la delicada temática de 3 DÍAS EN MAYO (2011), del periodista y dramaturgo Ben Brown. El talento de Lorena Maza se concretiza en el escenario, con el apoyo de Alberto Lomnitz (codirector), Sergio Villegas (escenografía e iluminación), Edyta Rzewuska (vestuario e imagen) y Jordi Bachbush (música original). Nuestra directora y su equipo creativo propiciaron un espacio sui géneris: en proscenio un telón -fondo negro- donde se proyecta el mapa de Europa, con láser se delimita en forma alternada cada país hasta llegar a la imagen de área total del dominio nazi en el viejo continente es su momento cumbre, unas puertas “rasgan” el telón, son el acceso y salida de los personajes; al fondo, el salón de juntas -realista- donde se reune el Consejo de Guerra Británico, una bóveda (techo) movible, en su momento sirve de pantalla.

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Lorena nos presenta -en forma por demás acertada- a los protagonistas en un contexto íntimo, penetra en lo más recóndito de su personalidad, crea un puente entre el drama y los espectadores. Si bien Churchill fue el inglés más popular de su época, aquí florece su lado humano, su fuerte temperamento, su férrea determinación, la mismo tiempo el gran estadista que fue. Lo mismo sucede con el resto de los personajes, Lorena hace énfasis en mostrar su interior, lo que los llevó a unirse ante la situación, todo por el bien de una nación por encima de los intereses personales. El tema en principio pareciera antiteatral, más para aqueloos buscadores de la diversión fácil -sin negar que por momentos es teatro documental- , sin embargo, Lorena le da un tono idóneo, un ritmo que hace olvidar el transcurrir del tiempo, aprehende a la audiencia, permite a cada actor dar lo mejor, aprovecha hasta sus últimas consecuencias el histrionismo de su elenco.

 

Éste tiene al frente a Sergio Zúrita (Churchill), Luis Miguel Lombana (Nerville Chamberlain, ex Primer Ministro, líder del Partido Conservador), José Carlos Rodríguez (Lord Halifax, ministro de Asuntos Exteriores, miembro del Partido Conservador), Fernando Bonilla (Jock Colville, secretario de Churchill), Pedro Mira y Miguel Conde (ambos miembros del Partido Laborista), Nicolás Sotnikoff (Paul Reynaud), Primer Ministro de Francia) y Juan Carlos Beyer (General Dill, Ministro de Guerra).

 

Sergio en el personaje de su vida actoral, tal vez ese siempre presente en el sueño e ilusiones de todo actor, sin discusión lo mejor de su trayectoria, impresionante, un trabajo provocador de la admiración y respeto de la concurrencia, bien por este hombre de teatro. Del resto, habría mucho que decir, todos son de primer nivel, grandes histriones, todos con muchos éxitos escénicos, se requeriría de muchas líneas para hablar de cada uno de ellos, su lenguaje es el teatro, su caracterizaciones son el testimonio de sus dones.

 

3 DÍAS EN MAYO se representa en el Teatro Helénico (Ciudad de México), los viernes 20:30, sábados 18:00 y 20:30 y domingos 18:00 horas, hasta el 25 de septiembre.