ALBERTO CORTEZ EN AGUASCALIENTES

ALBERTO CORTEZ EN AGUASCALIENTES

 Texto y foto por Ana Leticia Romo García

Ialberto cortez_bellas

Aguascalientes tuvo el honor de  contar con la presencia de este cantante argentino de más de cincuenta años de trayectoria, el 2 de agosto en el auditorio DIMO. Este hombre tan conocido y querido  comenzó a componer canciones desde los 12 años. En 1960 grabó su primer disco para Moonglow Records. En 1965 participó como autor en el festival de Mallorca; para 1968 Hispavox editó los discos Poemas y canciones, vol. 1 y 2.  En 1972 recibió su primer disco de oro por: Mi árbol y yo. De 1982 a 1992 realizó giras por toda Latinoamérica. Actuó en Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y, por supuesto, México y Estados Unidos. En Nueva York actuó por primera vez en el célebre Carnegie Hall. En 1994 inició una temporada con un espectáculo creado exprofeso llamado Lo Cortez no quita lo Cabral, al lado de Facundo Cabral, el cual se estrenó en México en el Teatro de la Ciudad, en donde cumplió las cien representaciones.

La Fundación Sophía de Palma de Mallorca le otorgó en 2006 el premio-homenaje: Una vida dedicada a la canción, galardón destinado a grandes personalidades del mundo de la filosofía, el arte y las humanidades transformados en modelos de referencia para las nuevas generaciones.

En 2007 se presentó junto a Pablo Milanés en el Teatro Nacional de Santo Domingo, en el marco de dos conciertos históricos denominados: De poeta a poeta. El mismo año se editó en Ecuador su libro: Alberto Cortez por los cuatro costados y continuó su gira por México y Puerto Rico.

En 2016, a pesar de una cirugía de cadera, continúa de gira presentándose en Aguascalientes con su exquisita forma de ser, platicando anécdotas, recitando poemas e, incluso, abandonó el micrófono para cantar a todo pulmón esas canciones que han acompañado a tantas generaciones como: Mariana, A mis amigos, Te llegará una rosa, Juan Golondrina, Callejero, Eran tres, La vida, Como el primer día, Miguitas de ternura y muchas más, incluyendo novedades como Lupita, Ella, de José Alfredo Jiménez, y también La cigarra de su coterránea María Elena Walsh. En esta ocasión lo acompañó el maestro Fernando Vadir al piano, lo que le dio al concierto una sencillez particular que brindó un excelente marco para disfrutar de la filosofía humanística hecha canción, sello particular del querido Alberto, quien como siempre: ríe, comenta, declama  y canta por el placer de comunicar la libertad y rebeldía que surge sólo de los grandes espíritus como lo es él.