ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; http://amediavoz.com/gonzalezM.htm

 

Enrique González Martínez

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Poeta mexicano nacido en la ciudad de Guadalajara en 1871, donde estudió y ejerció como médico.  En 1911 se trasladó a la ciudad de México, y ese mismo año ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua. Encabezó la depuración simbolista del Modernismo, rechazando las temáticas excéntricas. Fundó la revista Argos y ocupó destacados puestos políticos y diplomáticos. Su obra poética se resume en las siguientes publicaciones: «Preludios», «Lirismos», «La hora inútil», «Silenter», «Los senderos ocultos» y «La muerte del cisne». Falleció en 1952.

 

Canción

Canción para los que saben

lo que es llorar… ¿Quién pudiera darte al viento

e irse al viento en el cantar!

Canción como lluvia fina sobre el mar,

que se disuelve y es nube que sube y vuelve a llorar…

Canción que en el alma es lluvia,

canción que es llanto en el mar…

¡Quién pudiera darte al viento e irse al viento en el cantar!

 

El alma en fuga

Buscaron al romper de la alborada,

mis brazos y mis ojos su presencia,

y sólo hallé, por signo de la ausencia,

el hueco de su sien en la almohada.

Oh, qué correr la angustia desatada,

qué ulular por el llano mi demencia,

qué husmear en los ámbitos

la esencia de la alígera planta perfumada!

Amigos que alabasteis su hermosura,

no a solas me dejéis en la amargura

del trance doloroso e imprevisto…

 

¡Escrutad el perfil del horizonte!

¡Batid los campos y talad el monte!

¡Decidme, por piedad, si la habéis visto!…

 

El baño

Ya dejas el plumón.

Las presurosas manos desatan el discreto nudo,

y queda el cuerpo escultural desnudo volcán de nieve en explosión de rosas.

El baño espera.

De estrecharte ansiosas están las aguas,

y en el mármol mudo,

un esculpido sátiro membrudo te contempla con ansias amorosas.

Entras al fin y el agua se estremece,

en tanto, allá en el orto ya parece el claro sol de refulgente rastro.

Y cuando ufana de las fuentes sales,

de tu alcoba a los diáfanos cristales,

por mirarte salir, se asoma el astro

 

Vienes a mí

Vienes a mí,

te acercas y te anuncias con tan leve rumor,

que mi reposo no turbas,

y es un canto milagroso cada una de las frases que pronuncias.

Vienes a mí, no tiemblas, no vacilas,

y hay al mirarnos atracción tan fuerte,

que lo olvidamos todo, vida y muerte,

suspensos en la luz de tus pupilas.

Y mi vida penetras y te siento

tan cerca de mi propio pensamiento

y hay en la posesión tan honda calma,

que interrogo al misterio en que me abismo

si somos dos reflejos de un ser mismo,

la doble encarnación de una sola alma.