ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; http://www.poemas-del-alma.com/julia-de-burgos.htm#block-bio

 

 

Julia de Burgos

julia

La vida de Julia de Burgos fue intensa y definitivamente breve, aunque sin duda esta escritora puertorriqueña dejó un legado indispensable para la poesía. Nació en 1914, en el seno de una familia muy humilde; fue la única de trece hermanos en realizar estudios secundarios. Se graduó como maestra en la Universidad y comenzó a trabajar, realizando actividades sociales. Fue una activa promotora de la liberación de la mujer; a los 22 años de edad se unió al grupo Hijas de la libertad del Partido Nacionalista de su país, y estuvo a cargo del discurso La mujer ante el dolor de la Patria. En el año 1940 tuvo una experiencia muy positiva en Nueva York, donde recibió el merecido reconocimiento por su trabajo; sin embargo, cuando trece años más tarde Julia se dejó ahogar por el alcohol, esta misma ciudad enterró su cuerpo en una tumba anónima. Burgos publicó dos poemarios y dio a conocer varias poesías sueltas; tras su fallecimiento, se editaron algunos libros más. La fuerza y profundidad tan particulares de esta brillante poetisa se pueden apreciar en

 

Te Seguire Callada

Te seguiré por siempre, callada y fugitiva, por entre oscuras calles molidas de nostalgia, o sobre las estrellas sonreídas de ritmos donde mecen su historia tus más hondas miradas. Mis pasos desatados de rumbos y fronteras no encuentran las orillas que a tu vida se enlazan. Busca lo ilimitado mi amor, y mis canciones de espalda a los estático, irrumpen en tu alma. Apacible de anhelos, cuando el mundo te lleve, me doblaré el instinto y amaré tus pisadas; y serán hojas simples las que iré deshilando entre quietos recuerdos, con tu forma lejana. Atenta a lo infinito que en mi vida ya asoma, con la emoción en alto y la ambición sellada, te seguiré por siempre, callada y fugitiva, por entre oscuras calles, o sobre estrellas blancas

 

El Mar y Tu

La carrera del mar sobre mi puerta es sensación azul entre mis dedos, y tu salto impetuoso por mi espíritu es no menos azul, me nace eterno. Todo el color de aurora despertada el mar y tú lo nadan a mi encuentro, y en locura de amarme hasta el naufragio van rompiendo los puertos y los remos. ¡Si tuviera yo un barco de gaviotas, para sólo un instante detenerlos, y gritarle mi voz a que se batan en un sencillo duelo de misterio! Que uno en el otro encuentren su voz propia, que entrelacen sus sueños en el viento, que se ciñan estrellas en los ojos para que den, unidos, sus destellos. Que sea un duelo de música en el aire las magnolias abiertas de sus besos, que las olas se vistan de pasiones y la pasión se vista de veleros. Todo el color de aurora despertada el mar y tú lo estiren en un sueño que se lleve mi barco de gaviotas y me deje en el agua de dos cielos

 

Donde Comienzas Tu…

Soy ola de abandono, derribada, tendida, sobre un inmenso azul de sueños y de alas. Tú danzas por el agua redonda de mis ojos con la canción más fresca colgando de tus labios. ¡No la sueltes, que el viento todavía azota fuerte por mis brazos mojados, y no quiero perderte ni en la sílaba ! Yo fui un día la gaviota más ave de tu vida. Mis pasos fueron siempre enigma de los pájaros. Yo fui un día la más honda de tus edades íntimas. El universo entero cruzaba por mis manos. ¡Oh día de sueño y ola; Nuestras dos juventudes hacia el viento estallaron. Y pasó la mañana, y pasó la agonía de la tarde muriéndose en el fondo de un lirio y pasó la alba noche resbalando en los astros, exhibiéndose en pétalos y pasó mi letargo… Recuerdo que al mirarme con la voz derrotada, las dos manos del cielo me cerraron los párpados. Fue tan sólo una ráfaga, una ráfaga húmeda que cortó mi sonrisa y me izó en los crepúsculos entre caras de espanto. Tú nadabas mis olas retardadas e inútiles, y por poco me parto de dolor esperando. Pero llegaste, fértil, más intacto y más blanco. Y me llevaste, épico, venciéndote en ti mismo los caminos cerrados. Hoy anda mi caricia derribada, tendida, sobre un inmenso azul de sueños con mañana. Soy ola de abandono, y tus playas ya saltan certeras, por mis lágrimas. ¡Amante, la ternura desgaja mis sentidos… Yo misma soy un sueño remando por tus aguas !