BALLET FOLCLÓRICO DE AMALIA HERNÁNDEZ: ¡UNA FIESTA MEXICANA!

Texto y fotos por Sandra Sánchez Pineda

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Como parte de los eventos culturales de la Ciudad de Aguascalientes, el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC) presentó el pasado 14 de marzo, en el Teatro de Aguascalientes, un espectáculo de baile, música y color con el Ballet folclórico de México de Amalia Hernández, agrupación que celebra 64 años de actividades, una de las razones que lo ha llevado a constituirse como una tradición en el ámbito folclórico mexicano y en el mundo, con alrededor de 28 bailarines en escena, así como la presencia del mariachi, y un grupo de huapango y son jarocho, que dieron realce y festividad al evento.

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En un recorrido por el tiempo, este ballet nos llevó de las danzas precolombinas con los caballeros tigres, los sacerdotes, las doncellas y los guerreros, al emblemático estado de Guerrero, que con sus pájaros de color naranja y amarillo, y su zapateado nos hicieron fundirnos en el ir y venir del baile, hasta llegar al siglo XIX y escuchar música de la Revolución Mexicana con la Marcha de Zacatecas, El colorado o Los barreteros. Después nos introdujeron en la Charrería, el deporte mexicano por excelencia, que muestra las suertes realizadas con la reata y fuimos testigos de la Danza de la reata, del Jarabe del amor ranchero y otros bailables. Pero la fiesta no terminó ahí, y entonces surgió La fiesta de Tlacotalpan, pueblo mágico de Veracruz, manifestación de fiesta y color en honor de la Virgen de la Candelaria, en donde las mujeres movieron con magistral holgura sus vestidos blancos al son de la Morena, la Bamba, La jarocha, El negrito o La llorona, por mencionar algunas piezas musicales. La Guelaguetza (ofrenda), costumbre antigua de los zapotecas, no podía faltar, como tampoco la famosa Danza del venado, un ritual de fervor de los pueblos yaquis, tribu de Sonora que sigue conservando sus tradiciones hasta nuestros días. Para concluir la velada llegó la fiesta en Jalisco, y sus sones: La culebra, El tranchete, La negra y el Jarabe tapatío que, sin duda, resumieron el ambiente festivo y colorido de la noche.

 

Al final del espectáculo, que contó con más de 30 coreografías, los bailarines convivieron con los presentes y los invitaron a bailar, lo cual fue bienvenido y muy celebrado entre la audiencia, que se sintió y se palpó festiva por espacio de aproximadamente dos horas, y a la que ni los problemas en el audio del recinto lograron menguar. ¡Viva México y su folclore!