BAMBIS, DIENTES DE LECHE: DEVELACIÓN DE PLACA POR 100 REPRESENTACIONES

BAMBIS, DIENTES DE LECHE: DEVELACIÓN DE PLACA POR 100 REPRESENTACIONES

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Cada día la vida es más acelerada, con tanto vehículo que hay en nuestra Ciudad, nos vemos precisados a invertir más tiempo en transportación de un lado a otro. Estamos ensimismados, ocupados en nuestros trabajos, tratando de alcanzar objetivos y vamos dejando para mejor ocasión la convivencia con familiares y amistades, aduciendo que no tenemos tiempo. Cuando hacemos esto, no nos damos cuenta de que estamos sacrificando lo que realmente importa y también vamos dejando de lado ciertos valores, como, por ejemplo, el agradecimiento. Es por ello que es digno de admiración encontrar a alguien que en medio de sus múltiples ocupaciones hace una pausa simple y sencillamente para agradecer.

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Antón Araiza es un apasionado de su trabajo, desde la primera ocasión en que lo vi sobre un escenario, me impactó su histrionismo, tanto como su entrega y compromiso.  Lo curioso es que en cada oportunidad que lo he visto a lo largo de su trayectoria compruebo que Antón no ha perdido un ápice de aquello que me causó tanto asombro y con el tiempo se ha ido nutriendo de todas y cada una de sus experiencias. Es uno de los actores más camaleónicos, toda vez que puede interpretar cualquier rol sin importar su idiosincrasia ni edad. Con sensibilidad analiza a fondo al personaje en turno y se mimetiza con él para crearlo, hasta aportarle una autenticidad única.  Además, su corporalidad es impresionante. Leer su nombre en la cartelera implica garantía para el público de presenciar una actuación destacada.

Aun cuando Antón da a todo trabajo la misma importancia, hay uno al que le tiene un particular cariño. Se trata de Bambis dientes de leche, de su propia autoría. Un texto de excelente factura y perfecta estructura que narra las vivencias de Juan a partir del momento en que se aproxima su quinto cumpleaños. Sus padres le dicen que lo sorprenderán en su fiesta. A él le parece que falta una eternidad y durante casi seis meses trata de adivinar cuál será la sorpresa. Por fin llega el día, la fiesta es temática.  Todo es sobre E.T., el cual no es del agrado de Juan, por lo que se siente desilusionado y algo enfadado. Para colmo, el “regalo especial” de su padre es inscribirlo en un equipo de futbol llamado Bambis y que corresponde a la división dientes de leche. De ahí, el título de la obra. Lo malo es que a Juan no le agrada el fútbol, lo hubieran hecho feliz si lo hubieran inscrito en clases de baile. Nos cuenta que un día que su madre lo llevó al Palacio de Bellas Artes, vio a un bailarín de tap y, desde entonces, sueña con ponerse unos zapatos que hagan ruido y bailar como lo hacía aquel hombre sobre el escenario. Años más tarde, el sueño de Juan estaba por cumplirse, siendo su primer trabajo estar al cuidado de los desechos de los elefantes en el Circo Atayde, a lo que su mamá le decía: “Para estar en el espectáculo, necesitas foguearte hijo”.

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En forma ágil y amena capta el interés del espectador en todo momento. El montaje está perfectamente planeado y logrado. Antón se adueña del escenario, sobre el cual se convierte en el pequeño Juan, narra sus experiencias en primera persona, además de desplazarse como pez en el agua, deslizarse, hacer una que otra acrobacia y hasta bailar tap sin música en total sincronía con sus parlamentos, sin perder paso ni palabra. Esto último es algo muy meritorio, considerando que, para los musicales, los cantantes/actores tienen que esforzarse el doble para poder cantar y bailar al mismo tiempo, pero estos tienen el apoyo de las notas musicales. En fin, con el despliegue de sus admirables dotes histriónicas, Antón enternece al develar el pensamiento íntimo de un pequeñín y algunas anécdotas que provocan reír a carcajadas y termina por robarse el corazón de la audiencia.

Para la dirección de Bambis, dientes de leche, Antón convocó a David Jiménez Sánchez, quien ha sido su cómplice en muchas ocasiones. Su labor es loable, durante todo el desarrollo de la obra mantiene un ritmo preciso y coordinado, con ligeras pausas bien justificadas y marcadas. Complementan la creatividad del proyecto: Raúl Castillo en vestuario, iluminación y escenografía; Roberto Ayala como maestro de tap;  Vince Miranda brindando asesoría en tap y Diego Guadarrama en diseño gráfico.

La producción es de Ocho Metros Cúbicos, A.C., a través de Andrea Celeste y Raúl Castillo. La producción ejecutiva de las 100 de Bambis, dientes de leche es de Miguel Hernández. La difusión y prensa es de PinPoint: Ramsés López y Arturo Piedras. La canción Amárrate a una escoba y vuela lejos es de la autoría de Caifanes, escrita por Sabo Romo. Las fotografías son de Carlos Mercado, Secretaría de Cultura de Colima, @ALEXBSW7, Entretenía, y Ulises Ávila H.

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Bambis, dientes de leche fue estrenada en diciembre de 2013 y lleva tres años de presentaciones tanto en la Ciudad de México, como en casi todo el país. A teatro completamente lleno, se llevó a cabo la develación de la placa de las 100 representaciones de Bambis, dientes de leche, develada por Sabo Romo -músico y productor-, César Tapia -Subcoordinador de enlace de los estados de la Coordinación Nacional de Teatro-,  y  por Óscar Uriel -conductor de televisión y productor-.

En el programa de mano, se lee lo siguiente: “Gracias: A todos los que están aquí esta noche. De alguna u otra manera nos conocemos. Hacemos y vemos teatro.  conocemos o intuimos la sensación de estar arriba del escenario. No somos indiferentes ante el hecho. Gracias a mi infancia. Gracias a mis amigos, a los compañeros de escena que han estado junto a mí en el momento de tomarnos de las manos y dar las incómodas gracias. A mi director. A mis directores. Forman parte de mí. Me han ido creando. A mi equipo 8m3, por estar y creer, con cada montaje, que se puede construir un mundo cada vez más portentoso. A mis maestros de profesiones y de vida. A las vidas que he tenido en una sala y a quienes han estado ahí: en el Tío Polito, en el TEC, en el Circo Atayde, en la Danza, en Nueva Vida, en Concierto, en Casa Azul, en el teatro… A mis cómplices en este regalo. A los que ya no veo pero sé que están: mi padre, mi abuela y mi Miss Lupita. A mi familia. Desde aquí los escucho… Cómo se nota cuando un lugar está lleno de gente. -Antón Araiza”.

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Fue el propio Antón quien se encargó de enviar las invitaciones y de dar respuesta a las confirmaciones. Al finalizar la función, el público aplaudió de pie. Antón, visiblemente emocionado, dirigió unas palabras y realizó algunos agradecimientos especiales. Se escuchó una voz infantil “¡Te quiero tío!”, algunos miembros de la familia Atayde gritaron: “¡jamás te olvidaremos!”, a lo que Antón respondió que él tampoco los olvidará. Cariño, admiración y hasta alguna que otra lágrima ante un hombre que ha sabido sembrar amistades en lo personal y en lo profesional.

Del teatro nos trasladamos a un lugar de hamburguesas y mariscos, donde se ofreció vino de honor y comenzó la fiesta. Una noche verdaderamente entrañable.

La función para conmemorar las 100 representaciones de Bambis, dientes de leche se presentó en el nuevo Teatro Silvia Pinal, ubicado en Versalles número 27, colonia Juárez, Ciudad de México.