BLACKOUT

BLACK OUT

Los montajes se realizan desde la perspectiva de cada quien. Igual vemos una puesta en escena de alguien y luego vemos la de otra persona. Tal vez nos guste más una que otra, pero no se trata de comparar. Como espectador debemos apreciar esas perspectivas. Todos tenemos derecho a expresar lo que nos mueve y conmueve de una obra. No se trata de comparar, sino de que nos sea grato vivir en este tiempo en que la diversidad prevalece.

 

Anteriormente, nadie podría pensar en ver dos versiones, por ejemplo, de “Nosotros los pobres”, joya cinematográfica que continúa viéndose en la televisión. Aun cuando no vivimos en aquella época de oro de la cinematografía mexicana, conocemos una sola versión.  Hoy en día se vale ver distintas versiones.

 

En la Ciudad de México tuvimos la oportunidad de ver ANAMNESIS de la autoría de Jaime Chabaud, bajo la dirección de Richard Viqueira  y todos la calificamos como extraordinaria. Un excelente montaje de la obra en base a la extrema corporalidad que se representaba en escena.

BLACKOUT2

 

Hoy tenemos oportunidad de ver BLACKOUT  que es la misma obra -ANAMNESIS- desde la visión de El Rinoceronte Enamorado, una compañía teatral mexicana fundada en 1994 en San Luis Potosí, que está celebrando su vigésimo aniversario, habiendo realizado treinta y cinco montajes, la mayoría de los cuales han sido dirigidos por Jesús Coronado, director artístico y general de la compañía, quien pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

 

A diferencia del montaje anterior basado en la corporalidad, la del Rinoceronte Enamorado tiene como prioridad el texto del Jaime Chabaud y lo hace lucir en todo su esplendor.  A través de la forma pausada en que transcurre la escenificación, apoyada en la musicalización y teniendo como prioridad el desempeño actoral, esta puesta en escena es formidable.

 

BLACKOUT, una obra inspirada en el Rey Lear de Shakespeare nos presenta a un hombre disminuido a causa de la edad y la enfermedad que padece de blackouts -desmayos, pérdida de memoria, apagones-. Tal vez una especie de Alzheimer.  Recuerda más el pasado que el presente.  Le cuesta trabajo reconocer a quienes lo rodean, pero tiene clara memoria de eventos de su vida pasada.  Se encuentra muy enfermo, probablemente está viviendo sus últimos días.

 

Está fuertemente ligado al Rey Lear y, de hecho, así lo llama su fiel enfermero. Está muy enfermo, se podría decir, al final de su vida.  Siente la impotencia de estar prostrado en una cama, quisiera brincar, correr, tan solo caminar, pero le es imposible. Se da cuenta de su padecimiento, pero, a la vez, trata de sobreponerse y reflexiona “no me imagino no recordar el nombre de las cosas”.  Sus trillizas llevan los mismos nombres que las del rey Lear.   Anhela ver a sus hijas, quisiera contar con cariño y apoyo, sobre todo, el de Cordelia -de sus hijas, la más amada.  Lamentablemente, ellas no quieren saber nada de su padre y sólo las mueve el interés económico.  Darían todo por encontrar el cuadernillo donde su padre anotaba todo: números, cumpleaños, contraseñas.  Necesitan abrir la  caja fuerte.  El dinero es lo que las mueve.

 

El enfermero se dedica a atender al paciente y a narrar a los espectadores lo que sucede.  Comparte con el espectador detalles del estado anímico y de salud de Lear, así como las características que distinguen a cada una de sus tres hijas.  Fiel a su oficio, trata de desempeñar su labor lo mejor que puede.  Está consciente de que en las herederas de Lear suele provocar … la invisibilidad.  Acepta que, para ellas, él no existe.

 

Goneril, la mayor, es la primera que visita a su padre.  En un momento dado, Lear exclamará “eres mi retrato, qué horrible padre he sido”.  La segunda visitante es Regan, la hija de en medio.  Mujer viuda que se dedica a verse bien.  Ella es muy fitness, gusta de practicar deportes y ¿por qué no? hacerse una que otra cirugía de vez en cuando.  Además, muy moderna y abierta a todo lo que se le ofrezca.  Es capaz de sonrojar al enfermero.

 

Lear las recibe, soportándolas, en espera de que llegue su consentida, Cordelia, quien lo visita de última.  Hace 15 años que se alejó de la casa paterna.  Es una chica dulce que al ver a su padre dice para sí:  “Heme aquí en un torbellino de recuerdos … en un ejercicio de anamnesis …”  Tiene sus propios problemas, a veces, se le confunden los personajes.  Se acuesta al lado de su padre, como lo hacía de niña y sueña que él la sueña cabalgando sobre sus rodillas”.  Cómo quisiera que su padre conociera a sus hijos, sabe que se sentiría orgulloso de ser abuelo de dos varones.

 

BLACKOUT -ANMNESIS, título original- es un texto de excelente factura, donde Jaime Chabaud escudriña la condición humana y los lazos fraternales entre padre e hijas cuando hay intereses de por medio.  Interesante de principio a fin.  Una obra inspirada en el Rey Lear de Shakespeare, trasladada al mundo contemporáneo, con celulares y tecnología actual.  Personajes bien delineados, historia atemporal.  Frases tan contundentes como “México es un país que nadie entiende y que Shakespeare ya escribió”, o bien “un castillo tan inmenso para tan disminuido padre”.

 

La labor de dirección por parte de Jesús Coronado es impecable.  Toma el reto de representar una obra que ha sido un éxito y lo hace desde su propia visión, logrando un formidable resultado.  Apuesta por el desempeño actoral y se apoya en un entorno musical, que va de música estridente a dulce -entre tambores, viento y campanas-.

 

Eduardo López Martínez (Lear) y Alfonso Alba (enfermero) ofrecen una labor histriónica de calidad.  Por su parte, Gabriela Betancourt hace gala de su versatilidad al encarnar a Goneril, Regan y Cordelia, dotando de matices distintos a cada una de ellas.

 

La escenografía, aparentemente sencilla -un sillón, una silla, una cama y un pequeño mueble- se dimensiona con una ventana/espejo en la parte posterior que irradia luz y sombra, es creación de Angustias Lucio, al igual que el apropiado vestuario.  La iluminación y la producción ejecutiva recae en Caín Coronado.  La música original -que va de lo estridente a lo armonioso, pasando por lo clásico- es producto de Armando Corado.

 

Complementan el equipo:  Víctor Cuéllar en asistencia de producción,  la Familia Pardo en construcción de escenografía, Blanca Almaguer en confección de vestuario,  Elvia Hernández y Sagrario Orta en drapería  y  Óscar Ramírez en fotografía.

 

Una historia interesante de un autor clásico -Shakespeare-, en la cual se inspira uno de los más brillantes dramaturgos mexicanos -Jaime Chabaud-, para hacerla atemporal y ubicarla en nuestro entorno, una dirección bien administrada, actuaciones consistentes, de gran compromiso en creación de personajes y en el lucimiento del proyecto, con un estupendo equipo, brindand teatro de calidad al espectador.  ¡No se la pierda!  Sólo le quedan dos funciones este domingo.

 

BLACKOUT

se presenta dentro del marco del Sexto Ciclo TEATRO DE LOS ESTADOS,

a las 13:00 y a las 18:00 horas del domingo 7 de febrero de 2016

en el Teatro EL MILAGRO, ubicado en la calle Milán número 24 –entre Lucerna y General Prim–,

colonia Juárez, Ciudad de México.