CAMINO ROJO A SABAIBA INICIÓ LA MUESTRA ESTATAL DE TEATRO

Texto y foto por  Ana Leticia Romo García

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“Al teniente Fabián Romero lo mató la gente de Sabaiba el mismo día que llegó por la noche, bajo la lluvia, después de los granizales”, así inicia esta excelente obra escrita en 1988 por el dramaturgo sinaloense Oscar Liera. Un héroe, que sin saber de sus orígenes, termina siendo ejecutado por un pueblo harto de injusticias. Es una obra en la que se funden realidad social  onírica y mítica, en la que conviven los vivos con los muertos en el campo, el pueblo y el castillo de Aztlán, perteneciente a la dinastía de los Villafoncurt, y su última representante, la siete veces digna Gladys, ésta, atormentada por su infertilidad, se dedica a frivolidades fastuosas a costa de sus vasallos, tales como construir un camino de barro rojo hasta el mar u organizar una expedición a Etiopía en busca de una esclava. Y es durante la ausencia de Gladys que su esposo, Arbel Romero, recibe la visita de Carmen Castro, quien ha dejado a su brutal marido para tener de Arbel el hijo que Gladys no puede darle. Este hijo será el teniente Fabián Romero Castro.

Paralelo a esto, en el pueblo crece la tensión a causa de ciertos augurios: nubes naranjas, granizadas atípicas. La llegada de un circo con una mujer tarántula, a la que la chusma asesina. El pánico los atrapa con la aparición de Fabián Romero, que suponen ha venido a matarlos. Sin embargo cuando le explican todo y él decide cumplir su destino, es tarde pues todos los que humillaron a su madre están muertos. Sólo en ese instante se descubre que todo lo que se ha visto, la obra entera, no son más que recuerdos, ya que, al mejor estilo rulfiano, desde su primera aparición Fabián Romero es un muerto que habla con muertos.