DESIERTA (TEXTO Y PUESTA EN ESCENA APOCALÍPTICOS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Jonathan Ramos hace su debut teatral -ópera prima- como dramaturgo y director de DESIERTA, texto y montaje con esencia indiscutible de apocalípticos, versión escénica -por cierto muy socorrida y desgastada por la cinematografía- de la posible extinción del ser humano como especie, en un planeta -Tierra- donde hasta las cucarachas están desapareciendo.

 

En concreto: “Espectáculo escénico que narra la historia de la existencia de Desierta en un mundo post catástrofe. Un mundo donde humanos han evolucionado y los seres no evolucionados están siendo eliminados”. Seres que no quieren ser historia pero son ella. Purgadores -así se denominan a los evolucionados- son los asesinos del nuevo estado. Los no evolucionados se la pasan huyendo de sector en sector. Un mundo -ya se mencionó- apocalíptico, reina el caos, el desastre, la persecución, el miedo, el hambre, la lucha por la existencia, tener como objetivo extinguir a otros, unos pocos no evolucionados sobreviven. Para unos está cerca el final, en un estado terrorista, donde la prisión y la tortura es habitual; el vacío, en todo sentido, predomina.

 

Por tratarse de una ópera prima se debe reconocer es un buen inicio en un medio tan competitivo. Demasiado lineal el desarrollo de la trama, habría que recortarle un poco, no tanto por la duración sino porque a fuerza de poner a filosofar a los personajes, el autor cae en la retórica, llega el momento en que ya no aporta mucho, la esencia está dicha el resto es discursivo. No deja de ser interesante su visión futurista -en demasía pesimista, aun cuando hay un acto de contrición- sobre la desaparición del ser humano. Nuestro nobel dramaturgo tiene provenir, de él depende hasta dónde quiere llegar.

 

Vayamos al Jonathan director. Si partimos de las carencias y por lo mismo limitaciones de los equipos de iluminación, proyección y sonido, para cualquiera es un reto montar en Casa Actum. Él resuelve con actuaciones, coreografías, vestuario (harapiento) y una “escenografía” completamente sin imaginación, unas bancas arrumbadas en una orilla del escenario, éstas simbolizan la destrucción, al menos es mi lectura. Las coreografías sirven, en forma, para dar paso a los actos de violencia, acertada la decisión, son peleas sugeridas, no reales. Por fortuna todo el peso recae en su equipo actoral, quienes le imprimen vigor al texto, una exaltación a los purgadores como seres enseñados a despreciar a los no evolucionados, estos están convencidos que los recuerdos duelen porque han vivido demasiado, además huyendo. Multimedia espantoso, un desastre, no un apoyo.

 

El reparto está conformado por Michele Ayala, Ernesto Licuona, Emiliano Lourel, Ana Belén Ortiz y el propio Jonathan Ramos (cuidado con querer ser todólogo, esto casi siempre lleva al fracaso en todos los rubros). Grupo bien conjuntado, acoplado, comprometido con el trabajo de conjunto, todos entregados al mismo fin, el desgaste mental y físico es alto, por fortuna logran salir avantes. El único pero es el de Ernesto Lecuona, quien al menos en esta ocasión no asimiló es diferente una voz de actor firme, segura con volumen audible y otra gritar hasta desgañitarse.

 

DESIERTA está en temporada en Casa Actum (Héroes del 47-9, Col. San Diego Churubusco, Metro General Anaya, Ciudad de México), los miércoles hasta el 27 de julio a las 20:30 horas.