DIOS, O NO SER (UN SER SUPREMO CRUEL; DESEAR MORIR Y NO PODER)

DIOS, O NO SER (UN SER SUPREMO CRUEL; DESEAR MORIR Y NO PODER)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Foto cartel promocional

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No cabe duda, la existencia o no de Dios ha sido y es motivo de disertaciones y discusiones, ensayos y libros; unos a favor otros en contra; para unos es cuestión de fe, creer en él, sólo eso; para otros un invento del hombre, en principio para darle razón de ser a lo inexplicable -por ejemplo, los fenómenos naturales en la antigüedad-, en segundo lugar, aferrarse a un ente, quien brinda esperanzas, incluyendo un más allá después de la muerte terrenal.

Dios, o no ser, de David Gaitán y dirección de Martín Acosta, nos presenta dos temas fundamentales, al menos en términos generales: un Dios cruel y omnipresente, y desear morir y no lograrlo. Alguien atrapada en una especie de limbo huye del mandato divino, de un Dios castigador y vengador -muy similar al que describe el Antiguo Testamento en la Biblia- malo, perverso con los hombres. Texto caracterizado por su fervor filosófico, abstracto y a la vez concreto, inmerso en la metafísica más que en lo teológico, irreverente; la existencia requiere huir de Dios. Texto complicado, denso, por momentos confuso, imaginativo.

Varias ciudades y lugares dan pauta a la escenificación dramatúrgica, muy larga en su desarrollo. Una mujer quien es Dios porque lo vio. En realidad representa, si se desea metafóricamente, a la última persona en creer en la divinidad, seguida de un discípulo. Dejar de temerle a Dios es matarlo.

Según la información proporcionada, la propuesta de David surgió de una pregunta trivial: “¿En dónde está el avión de Malaya Airlines desaparecido en 2014?”. De hecho hay referencias directas sobre el accidente, inclusive un “muerto” cuyo espectro aparece 10 años después del misterio aéreo. En fin, un texto nada fácil de asimilar, el tiempo dirá sobre la aceptación o no del público.

Martín Acosta, uno de los más destacados directores en el teatro intimista, de cámara o pequeño formato, vuelve a demostrar su capacidad e imaginación. Parte de un minimalismo, curiosamente cobra relevancia una cuerda tensada, ésta cruza el escenario con un valor simbólico, divide… Da su tiempo y valor a la palabra, a pesar de que al principio parecen frases deshilbanadas, incongruentes, sin un aparente hilo conductor. Da relevancia a la parte actoral, inclusive, saca “adelante” al propio Gaitán, quien muestra muchas carencias como actor.

Además de David, aparecen en escena la mexicana Diana Sedano, un trabajo impecable; es el alma y mente de la puesta, en realidad es el eje en torno al cual gira todo lo demás, probablemente lo mejor de su carrera teatral. Por otra parte, están los españoles: Domingo Cruz y Carolina Rocha, apegados a la dirección, sin exabruptos, muestran experiencia y con ella enriquecen el montaje. Éste cuenta con el apoyo de Iberescena.

Todo aquel que desee involucrarse en esta disertación sobre la existencia o no de Dios, deben acudir a La Gruta, del Centro Cultural Helénico (Ciudad de México), hasta el 17 de agosto; los miércoles a las 20:30 horas.