EL DIFUNTO SEÑOR HENRY MOSS

Por.  Eugenia Galeano Inclán

el difunto sr

El ser humano goza de libre albedrío y puede labrar su destino.  Por supuesto, dentro de cierto marco.  Depende de si nacemos con recursos o sin ellos, de la forma en que nos traten nuestros padres, de la educación y principios que nos inculquen, de la escuela en donde cursemos estudios, de las amistades, de nuestro entorno, de las oportunidades.  En fin, de muchas cosas, pero siempre es posible avanzar y mejorar si realmente se tienen ganas y se pone mucho esfuerzo.  En cambio, frente a la muerte, es bien poco lo que se puede hacer.

 

Dicen que lo único que se puede asegurar a la gente cuando nace es que morirá.  Lo que no se sabe es cuándo llegará la muerte.  Si morimos en un accidente, un atentado o de un infarto, ni siquiera nos daremos cuenta.  Si alguien nos amenaza de muerte, no se piensa, prevalece el pánico y surge el instinto de supervivencia.   Mientras más años se viven, es lógico pensar que uno se va acercando a la muerte.  Si a alguien se le diagnostica una enfermedad terminal o la mala condición de algún órgano, el fin es inminente y es entonces cuando algunos seres humanos tienen la oportunidad de planear qué es lo que desean hacer en sus últimos días de vida.

 

A raíz de ciertas desavenencias y pleitos con sus dos hijos, el señor Henry Moss decide mudarse lo más lejos posible y ahora vive en una pequeña cabaña en el pueblo de Bernalillo, Nuevo México, E.U.A.  Henry está consciente de que sus días están contados.  El licor ingerido a lo largo de su vida le ha dañado el hígado.  Su corazón está algo frágil.   Se siente decepcionado de la vida y, aun cuando no lo acepta, extraña a sus hijos.  Se arma de valor y decide sacarle jugo a sus últimos días.  Hará todo lo que esté a su alcance para disfrutar al máximo lo que le resta de vida.  Se relaciona con una mujer mucho más joven que él y sigue bebiendo grandes cantidades de alcohol.

 

Esta es la trama de la obra escrita por Sam Shepard, uno de los dramaturgos de mayor renombre en los Estados Unidos.  En su faceta de actor ha participado en más de 40 películas.  Como autor, ha escrito muchas obras, por las cuales tiene en su haber numerosos reconocimientos, como un Premio Pulitzer, dos Premios Tony y once Premios Obie -presea que se otorga a las obras más exitosas en off-Broadway, Nueva York, Nueva York, E.U.A., además de estar incluido en el Salón de la Fama del Teatro y ser miembro de la Academia Americana de Artes y Letras.  Una de las características en la dramaturgia de Sam Shepard es la forma tan precisa en que define la psicología de todos y cada uno de sus personajes.  En su obra lo que piensan y lo que sienten los protagonistas va saliendo a flote.

 

En EL DIFUNTO SEÑOR HENRY MOSS la acción comienza cuando el señor Moss acaba de fallecer.  Margarito, hombre humilde, vive en un remolque junto a la cabaña de Henry.  Este vecino siempre estaba al pendiente de él.  Solía prepararle un buen menudo para la resaca, o bien, le compartía parte de lo que cocinaba, tratando de que se alimentara bien.  Se preocupa cuando deja de ver a Henry y opta por llamar a uno de los hijos para alertarlo.  Primero llega Eliot -el hijo mayor- y, más tarde, Ray -el menor-.  Ambos recorren un largo camino, no sólo por carretera, sino a través del bagaje de recuerdos que traen a cuestas, donde conviven añoranzas, resentimientos, ira, impotencia, auto reproches, etcétera.  Al llegar a casa del padre, reviven eventos del pasado, como las golpizas que Henry propinaba a su madre cuando alcoholizado enloquecía, la ternura y cuidados que ella les brindaba, los pleitos entre ellos, a la vez que hojean los álbumes y ven las fotografías donde la familia disfuncional parecía feliz.

 

Se enteran de que poco antes de su muerte, Henry contrató a un taxista y salió por varios días.  Acuerdan localizar al conductor del taxi para investigar a dónde fue su padre.  El taxista les dirá que Henry fue a los muelles, donde solicitó un permiso para pescar. Así mismo, les dirá que no iba solo, sino con Conchita.

 

Otto Minera, quien siempre ha estado ligado al teatro, llevó a cabo la traducción del texto original de Sam Shepard y  realiza uno de sus mejores trabajos de dirección escénica.  Resuelve la presentación de cuadros alternándolos o intercalándolos acertadamente, toda vez que la obra no es cronológica, ya que va y viene en el tiempo.  Impone un fluido desplazamiento de su elenco y el ritmo es preciso.

 

El elenco está conformado por Arturo Ríos (Henry Moss),  Ernesto Godoy (Eliot Moss),  Sebastián Moncayo (Ray Moss), Gabriela Zamora (Conchita),  Jorge Zárate (Taxi),  Alejandro Corzo (Margarito),  Tamizami Ayala y Mario Moreno (empleados de la Funeraria).  Todos ellos realizan una labor extraordinaria.  Los hijos recorren una amplia gama de emociones,  Conchita luce su sensualidad,  Margarito su personalidad acomedida y los empleados de la Funeraria el poco cuidado que tienen con los restos humanos.  Destacan, desde luego, Arturo Ríos de probada capacidad histriónica, quien siempre logra interpretaciones sorprendentes, un actor que verdaderamente se convierte en su personaje,  y  Jorge Zárate, otro gran actor que ilumina sus caracterizaciones con la vis cómica tan natural y espontánea que posee.

 

Complementan el equipo creativo:  Tere Uribe en diseño de iluminación y escenografía,  Alejandra Dorantes en diseño de vestuario,   Gilary Negrete y Aketzali Reséndiz en asistencia de dirección,  Otto Minera y Jacobo Lieberman en musicalización,  Jazzael Aché-Sáenz en diseño multimedia y videoarte,  y  Patricia Trujillo en diseño gráfico y publicidad.

 

La fotografía es de Pablo Cruz y el diseño de arte de Daniel Petris.  Se encargan de  prensa, Carlos Martínez / Prensa Danna,  y de redes sociales, Jimena Gómez Alarcón.

 

Es una coproducción de En Llamas Producciones,  La Rama de Teatro,  Funxxión  y  BH5 Group.  Los productores son:   Arturo Barba,  Otto Minera,  Rodrigo Trujillo,  Jacobo Nazar  y  José Luis Salas.

 

Un texto de excelente factura que capta el interés del espectador a partir del primer momento.  Una travesía por el sentir humano.  Un relato donde no se juzga.  Queda claro que cada individuo tiene particulares motivos y razones para ser como es.  Estupenda dirección, formidable montaje y entrañables actuaciones.  Quedan pocas oportunidades para ver EL DIFUNTO SEÑOR HENRY MOSS, toda vez que su temporada está por concluir.  ¡No te la pierdas!

 

EL DIFUNTO SEÑOR HENRY MOSS

se presenta el viernes a las 19:00 y 21:15 horas,

el sábado a las 18:00 y a las 20:15 horas,  y

el domingo a las 17:00 y 19:15 horas en el

TEATRO MILÁN,

ubicado en Lucerna número 64, esquina con Milán, colonia Juárez, Ciudad de México.

La temporada concluye el domingo 27 de marzo de 2016.