EL LÍQUIDO TÁCTIL (OBRA OBSCENA, PERVERSA, EXTRAÑA Y MISTERIOSA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Cartel promocional y foto del facebook

Líquido táctil

El argentino Veronese es sin la menor duda un innovador del teatro contemporáneo, tanto como autor y director, apartado de las reglas, su dramaturgia no es fácil, en ocasiones es irreverente, lo cierto es un creador propositivo, no teme arriesgar, tiene el valor para enfrentar cualquier reto, inclusive los que él mismo se impone. La compañía Los Endebles, bajo la dirección de Boris Schoemann, lleva al escenario EL LÍQUIDO TÁCTIL, obra considerada por éste como “obscena, perversa, extraña y misteriosa”.

 

Adjetivos perfectos para definir el texto. No hay propiamente una historia, por tanto no hay en esencia un hilo conductor claro, objetivo, preciso. Dos hermanos y la esposa de uno de ellos reunidos en un jardín, degustando cervezas, cada uno con su tema, hablan defendiendo posturas y gustos, los diálogos se entrecruzan por momentos, a fuerza de insistir, cada uno va por su cuenta, obvio hay desavenencias, ataques de histeria, los traumas salen a flote, envidias, justificaciones, encuentros y desencuentros emocionales.

 

A la postre hay temas en los que se hace énfasis, en apariencia en forma deshilvanada, se requiere concentración para llegar al fondo, el subtexto es más importante que el texto. Veronese “juega” con el espectador, incluso lo hace cómplice y lo obliga a reír. Los tópicos abordados son Chejov, el teatro y el cine, los perros, el cigarro… Cada uno de estos se convierte en obsesión para los integrantes del triángulo, hay argumentos para atacar y defender, duelo de desquiciados. El autor vuelve a hacer de las suyas para bien o para mal, queda en los asistentes asumir la postura que desee o pueda discernir.

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Boris, fundador y director de Los Endebles -compañía que está celebrando 16 años de existencia- infunde su toque personal a partir de la importancia de las ideas y deja bajo la responsabilidad del elenco tocar la sensibilidad del público.Una escenografía realista y sobria, el mínimo indispensable para recrear el lugar del encuentro. Es un buen director, desde su arribo a nuestro país lo ha demostrado al frente de innumerables montajes, nuevamente lo confirma, tal vez el único pero en su trayectoria en México es su tendencia por llevar a escena dramaturgos extranjeros, fundamentalmente franco parlantes, al mismo tiempo hay que reconocerle que esta preferencia nos ha permitido acercarnos a autores de otras latitudes lo cual se le agradece.

 

Gabriela Zas Montero, Jorge Chávez caballero y Daniel Bretón reciben la oportunidad de la compañía y su director, estos últimos tienen importantes logros en su ya considerable existencia. Los tres responden a las exigencias de la puesta y retos del dramaturgo, asumen el ritmo pausado, los silencios marcados, salen avantes de la reunión forzosa y la incomodidad que conlleva. Plenamente enlazados, hay trabajo de conjunto a pesar de las individualidades propias de cada uno. Cabe destacar lo hecho por Gabriela, tiene escenas dignas de reconocimiento, tiene cambios de estado de ánimo impresionantes, en cierto sentido es la razón de ser actoralmente hablando. Hay un cuarto participante, su presencia es de segundos, da vida a Titán, un perro, lleva una máscara y apoyado en sus movimientos corporales, el can es una realidad.

 

EL LÍQUIDO TÁCTIL se representará durante lo que resta del presenta año, los domingos a las 18:00 horas, en La Capilla (Coyoacán, Ciudad de México).