EL MISTERIO DEL CIRCO DONDE NADIE OYÓ NADA

Textos y fotos por: Eugenia Galeano Inclán

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Parte de los problemas que existen en nuestro mundo es porque quisiéramos que los demás fueran como nosotros.  Eso es imposible.  En realidad, lo que nos distingue como seres únicos e inigualables es la individualidad y ésta no podría notarse si no viviéramos en un mundo donde priva la diversidad.  Imaginen un mundo donde hubiera 10, 20 ó mil personas iguales.  Eso sería un caos.  No podríamos reconocer ni a nuestros propios familiares.  Todos y cada uno de los seres humanos tiene derecho a vivir su vida como mejor le parezca y a sentirse orgulloso de ser quien es.

 

Cada quien tiene habilidades y discapacidades.  Se puede ser bueno para el estudio y malo para el deporte o viceversa.  Cada persona nace con particularidades en su fisonomía, por ejemplo, color de piel, de ojos, altura, complexión, etcétera.  Así mismo, hay quienes carecen de determinada facultad, como la vista, el habla, el oído, la movilidad.  Son seres con capacidades diferentes, pero depende de su esfuerzo personal el que puedan superar sus carencias y vivir una vida totalmente normal.

 

En el ámbito teatral, Seña y Verbo: teatro de sordos, fundada en 1993 por iniciativa de Alberto Lomnitz, es una compañía integrada por actores sordos y actores oyentes, que presenta durante todo el año obras para  adultos y para niños, en las cuales la Lengua de Señas Mexicana (LSM) se combina en escena con el español hablado, para crear espectáculos que todos pueden disfrutar.  Seña y Verbo lleva más de veinte años de labor continua, durante los cuales ha producido veinte obras originales y ha realizado giras internacionales y nacionales.  En su haber tienen más de dos mil representaciones en la Ciudad de México.

 

En forma paralela a sus actividades artísticas, han incursionado en forma significativa en materia de educación, promoviendo activamente la Lengua de Señas Mexicana –LSM– y el respeto a la cultura de los sordos de nuestro país.

 

Una de sus obras más recientes es EL MISTERIO DEL CIRCO DONDE NADIE OYÓ NADA, de la autoría de Alberto Lomnitz y Carlos Corona.  Un texto de buena factura, cuya narrativa aborda la contratación de la detective Maraña para esclarecer el caso de un hombre que desapareció en un circo.  El problema estriba en que, al principio, la joven Maraña no entiende de qué se trata, pues quien requiere de sus servicios es sorda.

 

Para aceptar el trabajo y poder tener una buena comunicación, Maraña se verá precisada a aprender la Lengua de Señas Mexicana.  Ya en el circo, además de realizar las actividades propias de su trabajo, la detective tendrá oportunidad de disfrutar del acto de los felinos –un león y una leona adorables–, el de unos graciosos payasos y el del mago, quien será clave para la solución del caso.

 

El montaje está muy bien ambientado.  La escenografía diseñada acertadamente por Alberto Lomnitz y Carlos Corona hace que con unos cuantos elementos el espectador sienta que está frente a un circo.  El vestuario, concebido por Edyta Rzewuska es colorido y muy variado, reflejando el ámbito circense.

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La música original de Taniel Morales e interpretada en vivo por Alejandro Uribe coadyuva a proporcionar el entorno mágico y festivo.

 

La labor de dirección por parte de Alberto Lomnitz es impecable, trazo escénico bien equilibrado, acción constante, buen ritmo.

 

Extraordinario trabajo histriónico de todo el elenco.  La bella y carismática Valentina Sierra da vida a la detective Maraña, en tanto que Roberto De Loera, Eduardo Domínguez y Socorro Casillas interpretan a todos los demás personajes del circo, mostrando su versatilidad y cambiándose de vestuario entre escena y escena.  Igual son leones, domador, payasos, mago, o empleados del circo.  Valentina alterna funciones con Daniela Flores.

 

El resto del equipo creativo está conformado por Brenda Daniela Guerrero en producción,  Diego Calderón en asistencia de producción,  Antonio Zacruz en gestión y gerencia operativa,  Karla César Bazán en coordinación de comunicación y asistencia de gestión,  Dora Pérez Aguinaga en administración,  Blanca Pérez en asistencia de administración  y  Sandra Narváez en prensa y difusión.

 

Es loable que se realice este tipo de teatro.  En el mundo mágico del circo, atractivo para chicos y grandes, los pequeños toman conciencia de que existen seres con otras capacidades que son lindos y simpáticos.  Los personajes llaman su atención y se muestran muy interesados en aprender la forma de comunicación que ahí se les explica, combinando el abecedario con la Lengua de Señas Mexicana.  Un espectáculo donde lo didáctico es impartido de una manera mucho muy divertida.

 

Recientemente concluyó temporada EL MISTERIO DEL CIRCO DONDE NADIE OYÓ NADA tras presentarse con gran éxito en el TEATRO SERGIO MAGAÑA de la Ciudad de México.