ESPERANDO A GODETTE (ALEJANDRO BRACHO DESTROZA LA OBRA DE BECKETT)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía Tomada de la página de Facebook de Alejandro Bracho

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Son contados(a) quienes poseen talento para crear, incursionar con éxito en alguna de las múltiples expresiones artísticas; muchos con la “capacidad” -consciente o inconsciente- para embaucarse en propuestas fallidas, instrascendentes, verdaderos insultos al arte. Alejandro Bracho destroza -literalmente- una de las obras más relevantes de la dramaturgia universal, pilar del teatro del absurdo, ESPERANDO A GODOT, de Samuel Beckett (1906-1089, Premio Nobel de Literatura 1969), mediante una adaptación donde los personajes -cuatro de ellos- son caracterizados por mujeres -ninguna novedad-, el quinto por el propio Bracho, quien en su calidad de todólogo asume la dirección. Esta mal lograda versión se intitula ESPERANDO A GODETTE. Por cierto alguien debería decirle al “ilustre maestro” Bracho que Beckett se escribe con doble te, no con una como está en toda su publicidad, sólo que su adaptación incluya el nombre.

 

El texto -“adaptación”- se caracteriza por su vulgaridad, lenguaje soez creyendo con eso provocar la risa; irreverente, el original recortado impunemente, se entiende no es obligación respetar el hilo conductor y el desarrollo en forma estricta. Sin embargo, queda la inquietud de admiración: ¡Qué manera de destrozar una obra clásica!

 

Si la versión de Bracho es lamentable, peor la puesta en escena. Su “dirección”, por llamarle de alguna forma, realza lo prosaico, carente de estética, el lenguaje -gran número de groserías sin ningún sentido dramático- parece emanar de bocas de carretoneros no de personajes teatrales. Los “protagonistas” se dan largos besos de boca a boca, se fajan ante el público, no es adoptar una falsa moral como espectador, es sentirse ajeno a lo prosaico. Se debe reconocer más de alguno se divierte con lo que para mí es un verdadero bodrio; sin ritmo, las actrices con un volumen de voz de confesionario, no transmiten emociones -culpa del susodicho- más bien provocan pena, a tal grado es la vulgaridad que en un fragmento se lleva a cabo un juego en donde ambas protagonistas se dicen de groserías, ¡vaya forma de entretenerse!

 

Morganna Love, Ana Dizain, Isabela Sánchez-Mejorada, Carilú Navarro y Alejandro son los responsables de la deplorable puesta en escena y sin lavar responsabilidades las cuatro primera son víctimas; en realidad, por lo expuesto, Alejandro debería ser el último en dedicarse al teatro. Si salir a medio vestir con un cuerpo que nadie le puede envidiar y con un super pene adherido a su calzoncillo con el que vulgariza -reiterar la palabra es obligado- no sólo el personaje, creo Bracho pierde la dignidad y al primero a quien le falta al respeto es a él mismo.

 

ESPERANDO A GODETTE, para quienes se animen o los motive el morbo, pueden perder su tiempo en Traspatio Escénico los sábados a las 19:00 y 21:00 horas, hasta el 10 de septiembre.