FESTIVAL MUNDIAL DEL BOLERO

FESTIVAL MUNDIAL DEL BOLERO

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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Con el apoyo de la Secretaría de Cultura mediante el Sistema de Teatros, el Instituto para la preservación y fomento del Bolero en México AC. UNESCO – UNAM – ICOMOS – INAH – CULTURA DGCP. Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), se llevó a cabo el Primer Festival y Congreso Mundial del Bolero con sede en México.

Todos y cada uno de nosotros llevamos en el corazón, por lo menos, un bolero. Si bien el bolero tuvo su auge en los años 50, es un género musical que se mantiene en el gusto del público. Muchos cantantes se hicieron famosos al interpretar un bolero, en tanto que muchos otros han recurrido al bolero para impulsar sus carreras, como por ejemplo, Luis Miguel, quien siendo aún muy joven y ya famoso, grabó varios discos con boleros de antaño.

El bolero ha tenido grandes exponentes y, pensando en esto, el Festival Mundial del Bolero rindió homenaje a tres de ellos: Armando Manzanero, Lucho Gatica y Marco Antonio Muñiz. El programa fue planeado de tal forma que cada día correspondía a un homenajeado y los artistas invitados eran distintos.

El primer día se homenajeó a Armando Manzanero. Lamentablemente, ese día no pudimos asistir, por lo que la presente nota se refiere a los siguientes días.

El segundo día se homenajeó a Lucho Gatica. Luis Enrique Gatica Silva, mejor conocido como Lucho Gatica, nació en Rancagua, región de O’Higgins, Chile, en 1928. Es una de las figuras más emblemáticas del bolero. A la temprana edad de 13 años comenzó a cantar en la radio de su pueblo natal, a dúo con su hermano. En 1943 grabó su primer disco de acetato, acompañado por las guitarras de dos de sus amigos. Se trasladó a Santiago de Chile dos años después y se matriculó en un instituto de Hermanos Maristas. Más adelante, quería obtener un título técnico, para ejercer como mecánico dental, pero su hermano lo llevó a la Radio y, a partir de ese momento, se dedicó íntegramente al canto, no obstante lo cual obtuvo su título unos cuantos años después. En la década de los 50, en Chile se impuso el bolero sobre el tango como género musical favorito.

En Santiago, Lucho conoció a la cantante cubana Olga Guillot. Los éxitos comenzaron a llegar. Para 1956 Lucho inició una gira internacional. Cantó en Venezuela y luego en México, donde lanzó las canciones: No me platiques, Tú me acostumbraste y Voy a apagar la luz. Lucho decidió residir en México y en 1960 contrajo matrimonio con la mexicana María del Pilar Mercado, cuyo nombre artístico es Mapita Cortés. Procrearon cinco hijos. Tras 18 años, se divorciaron y Lucho se ha casado dos veces más. De esos matrimonios, Lucho tuvo una hija en cada uno, así que, en total, tiene siete hijos.

El Festival Mundial del Bolero dio inicio con la entrega de un enorme diploma a nombre de Lucho Gatica, el cual fue recibido por sus familiares, toda vez que él se encuentra un poco delicado de salud. El diploma fue entregado por Graciela Margaona, Cecilia Mota y Rodrigo de la Cadena, quienes integran el Consejo Directivo del Instituto para la preservación y fomento del Bolero en México.

Las canciones no se hicieron esperar y comenzó el desfile de vocalistas. Abrió la parte musical del festival, Andrea del Carmen, cantando Angelitos negros. El dueto de Los Bribones, que marcó toda una época, formado por Nacho Irigoyen y Fernando Ocampo fue representado por la segunda generación -Genaro Fernández y Raúl Irigoyen-, quienes interpretaron Mil besos y la melodía que los identifica: Sentencia. Daniel Herrera, muy conocido en México por medio de la televisión, entrelazó dos temas con base en: Contigo, de Chico Novarro.

Siguió un segmento con leyendas vivas del bolero, a las cuales también se les entregó un diploma. Con 74 años de trayectoria, apareció Marilú -la muñequita que canta- con un popurrí que incluía: Siempre viva. Luego vino Jorge Fernández, quien algunas veces cantó a dúo con Agustín Lara, para interpretar: Rosa y Señora tentación. Cerrando el segmento, llegó Irma Carlón, intérprete favorita de Vicente Garrido, para cantar: Todo y nada, y un dueto con el anfitrión del festival, Rodrigo de la Cadena, quienes sorprendieron al público cantando distintas canciones a la vez, una de las cuales era: Tú me acostumbraste.

El programa continuó con un sexteto, el ensamble de músicos Vocalis, cuyos integrantes son hijos de Roberto Pérez Vázquez (violines de Villa Fontana) y Mario Ruiz Armengol, que deleitaron al público con sus armoniosas voces interpretando: No me platiques más -tema icónico de Lucho Gatica-, Encadenados, y La puerta. Otra segunda generación, esta vez del conjunto Los Dandys, originalmente formado por Armando Navarro, Güicho Cisneros, Luis Segura y Joaquín Ruiz, cantaron: Tres regalos y su tema emblemático: Gema.

Acto seguido, el segmento internacional, con invitados de otros países. Representando a Ecuador: Egberto García con Somos. De Costa Rica, Rony con Lluvia en la tarde.  Desde Paraguay, Porfirio Zapattini con Recuerdos de Ypacarai. De Colombia, Mario Bustillo con De lo que te has perdido, quien además de agradecer la invitación, se dijo feliz de por fin vivir en un país libre, gracias al recién firmado acuerdo entre el gobierno colombiano y las FARC. Paisano del homenajeado, Patricio Aguilera con Vanidad. De Panamá, Fabio Martínez con Inolvidable y Tiemblas.

De nuevo, figuras de México. Chacho Gaytán con sus dos cantantes: la mezzosoprano Itia Domínguez y el tenor Óscar Roa, con voces privilegiadas, interpretaron: Bésame y Júrame, respectivamente, mientras que Chacho no sólo tocaba el piano, sino que dirigía a músicos e intérpretes. El popular Humberto Cravioto cantó Solamente una vez.

El cantante que tantos éxitos cosechó en el Festival OTI, Yoshio, interpretó Total y Virgen de medianoche, dando cuenta clara de que conserva en forma impecable su prodigiosa y cálida voz.  Al terminar su intervención, departió con el público, bromeando y conversando.

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Para cerrar, apareció una cantante retirada desde hace tiempo de los escenarios, Olga María, con mucho sentimiento y portentosa voz cantó: Tú me acostumbraste.  Compartió con el público una anécdota relacionada con el homenajeado. Dijo que en el año de 1958, cuando Lucho tenía algunas presentaciones con la madre de ella, la famosa Olga Guillot, Lucho mandó traer de Los Ángeles, California, al compositor y pianista René Touzet. Después del ensayo, se fueron juntos a un coctel. Olga Guillot acababa de divorciarse del actor Alberto Insúa y mucho se habló en los medios de la separación. René Touzet se acercó a Olga Guillot y le dijo: “Olga, ahora que se ha quedado sola ¿piensa volver a enamorarse o no?“, a lo que Olga respondió: “Maestro, yo estoy enamorada de usted“. René Touzet no supo qué decir y optó por retirarse.  Era hombre de pocas palabras. Al día siguiente, cuando iban a comenzar otro ensayo, en el momento en que René vio a Olga, la llamó y le preguntó: “¿reitera o rectifica lo que dijo anoche?“. Olga, en tono firme, respondió: “¡Lo reitero!“. René confesó haber pasado toda la noche despierto, pensando en lo que escuchó el día anterior y componiendo la melodía: La noche de anoche, misma que procedió a interpretar Olga María, con amor infinito hacia sus padres y su excepcional historia de amor.

El segundo día el homenaje fue para el lujo de México, Marco Antonio Muñiz, nacido en Guadalajara, Jalisco en 1933, se le conoce también como El embajador del romanticismo, la tesitura de su voz es de barítono y alcanza notas graves de gran poder. Comenzó su trayectoria profesional formando parte del inolvidable grupo Los Tres Ases, con quienes grabó ocho discos de larga duración. En 1959 optó por ser solista y los dos temas con los que comenzó: Luz y sombra, y Escándalo, que tuvieron un éxito inusitado. Es un artista consolidado y reconocido en muchas partes del mundo. Para nosotros es uno de los intérpretes más emblemáticos del país.

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Por cuestiones de salud, Marco Antonio Muñiz no pudo asistir a su homenaje. Su hijo Coque Muñiz, querido por todos, fue el encargado de recibir el diploma conmemorativo. Se suponía que Coque sólo iba a recibir la presea y se retiraría, pero el público casi exigió con gritos y aplausos que cantara. Coque, generosamente, accedió y deleitó a los asistentes entonando Escándalo y El despertar, recibiendo cálidos aplausos.

Por el escenario desfilaron artistas nacionales y extranjeros, cantando temas que alguna vez fueron éxitos en la voz de Marco Antonio Muñiz, así como uno que otro estreno.

En el plano internacional estuvieron presentes: Camilo Blanes de España, a quien el público ovacionó al igual que lo hacía con su padre Camilo Sesto. Radha Kunja, una hermosa joven de Panamá, elegantemente ataviada con un vestido rojo y largos guantes. Camilo Mederos de Cuba. El grupo de virtuosos cantantes Trenors de Venezuela. Robertha de Perú, en su regreso a nuestro país, a quien el público brindó calurosos aplausos recordando sus éxitos de antaño.

Entre nuestros compatriotas, se presentaron: Salvador Rivera, la Dinastía Correa,  Ricardo Caballero, Álvaro Carrillo jr, todos ellos entonando canciones que fueron coreadas por el público.

Lyn May interpretó Tengo ganas de un beso, para luego bailar una exótica danza, haciendo gala de su flexibilidad y sorprendiendo a todos.

Gil Rivera aprovechó la ocasión para estrenar dos temas de su autoría intitulados: Debí matarte ayer y Te hicieron para amarme, cuya letra compartió con los asistentes al incluirla en un pequeño programa de mano que entregaban a la entrada.

Astrid Haddad, con su peculiar personalidad, siempre dando particular atención a la cultura mexicana mediante sus vestuarios, llegó ataviada con un elegante vestido cuya capa semejaba un pavo real y portando un abanico hecho con plumas de dicha ave, consistente con su interpretación de Hastío, cuya letra dice: “Como un abanicar de pavos reales en el jardín azul de tu extravío, con trémulas angustias musicales se asoma en tus pupilas el hastío“. Luego se despojó de la capa, para interpretar: Tiempo, de Renato Leduc.

Otro de los integrantes de la dinastía Muñiz, Rodolfo Muñiz, con un timbre de voz portentoso, interpretó varios temas en forma muy emotiva.

José Cantoral, hijo de Roberto Cantoral, compartió un tema que compuso para su padre, dejando conmovido al auditorio.

Uno de los más grandes boleristas del país, el gran cantante Carlos Cuevas, también estuvo presente, interpretando temas muy populares de Marco Antonio Muñiz.

Mención especial merece la fabulosa Orquesta Mexicana del Bolero bajo la dirección de Enrique Ríos, virtuosos músicos con estudios, dedicación y compromiso, que acompañaron a todos los participantes durante los tres días que duró el Festival Mundial del Bolero.

El último día del Festival Mundial del Bolero se ensombreció un poco por la lamentable noticia del fallecimiento de Juan Gabriel. Sin embargo, Rodrigo de la Cadena, principal organizador y anfitrión del evento, dijo que había muerto el hombre, pero que debíamos dar la bienvenida a la leyenda y, atinadamente, al principio del festival, pidió al público un minuto de aplausos para el Divo de Juárez y, para el final, improvisó una emotiva conmemoración en su honor donde todos los participantes unieron sus voces para interpretar un tema de la autoría de Juan Gabriel, y con este entrañable cierre se clausuró el Festival Mundial del Bolero.

Fueron noches deliciosas, con entrañables Boleros, letras que son verdadera poesía y melodías que todos hemos escuchado y que algún recuerdo traen a nuestra memoria.  Una experiencia maravillosa, como estar en una larguísima serenata. Un evento perfectamente organizado que tuvo teatro lleno los tres días. Felicitaciones al Instituto para la preservación y fomento del Bolero en México, por su organización, dedicación y logros en el Primer Festival Mundial del Bolero. Esperamos que sea sólo el comienzo y que cada año continúe celebrándose hasta convertirse en una tradición. El Festival Mundial del Bolero se presentó en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris de la Ciudad de México, el viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de agosto de 2016.