FIN DE SEMANA DE TEATRO

Texto y fotos por  Julieta Orduña

 

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Qué rico es estar de vacaciones, estás en otra sintonía, relajado, sonriente, se te olvidan las jaquecas, solo piensas en dormir y comer como un bebé y sí de diversiones se trata, ¡perfecto, Invítenme a  todo! Y así estuvo mi fin de semana mucho teatro y  muy diverso, ya que no solo fue la tradicional pastorela, sino también un cuento de navidad y algunas obras de duración de 15 minutos. Bastante variado y para aquello que dicen qué no hay nada qué ver en materia cultural en estas  épocas pues están algo equivocados todavía hay algo aunque apresúrense porque iniciando el 24 de diciembre, sequía cultural porque se cierran teatros y solo las exposiciones se libran de este mal y aprovechar entonces que los museos estarán abiertos.

Comentaré entonces de mi gira de viernes a domingo en los eventos teatrales. Inició con Los fantasmas de Scrooge, versión  de Cuento de Navidad de Charles Dickens, también conocido como Canción de Navidad. Una historia conmovedora donde el protagonista es un avaro llamado Ebenezer Scrooge quien en su afán de atesorar más y más dinero su vida pasa sin que él goce de las delicias de la vida y que no se dé cuenta que en su alrededor existen familias que lo quieren y lo estiman a pesar de su especial carácter. Este cuento ha sido representado por infinidad de compañías y llevado a cine y a la televisión como serie; sin duda, el mensaje que se da del pasado, presente y futuro es escalofriante y sí te identificas como ese personaje Scrooge, la obra te da una sacudida de tomar en cuenta este mensaje y enderezar el camino.

Por segunda ocasión, el grupo Rosa Guerrero de la Preparatoria Benito Juárez, dirigido por Abdallah Téllez, quien por cierto, está por cumplir seis años en esta compañía,  volvió a retomar este montaje que desde hace tres años no se había presentado  y  que al igual que el anterior fue todo un éxito. Esta producción ya con la madurez del pasado trabajo fue toda una delicia verlo y sobre todo ver a los jóvenes que aunque no tienen todavía la trayectoria de un actor o actriz, el talento sí lo tienen  y se les nota en cada una de las escenas que por cierto con la maravillosa escenografía de Alan Paniagua, donde a manera de grandes marcos nos va mostrando las escenas como si viéramos unas fotografías congeladas en el tiempo y con los vestuarios y música hacen que este cuento se conviertan en un montaje bien logrado, con un excelente ritmo que en una hora nos muestra esta historia del siglo XIX. Mi admiración por el maestro Téllez que ha logrado que varios estudiantes rebeldes e inquietos se enamoren del teatro y lograr que este arte los convierta en buenos ciudadanos y por qué no, en artistas o espectadores.

El sábado siguió la gira decembrina y visité uno de los teatro  más lindos, el Teatro Morelos y presenciando la primera función de la Pastorela Barroca, del gran conocedor  de este tipo de teatro, Miguel Sabido, esta pastorela ha sido dirigida durante varios años por el maestro Jorge Campos Espino y ha sido llevada a iglesias y espacios donde ha sido requerida. Con una temporada de casi una semana, esta pastorela ya es una tradición y aunque se pensara que es la misma, ¡no!, cambia el repertorio, parlamentos, ya que se actualiza según el caso de la situación que se vive en el país o en el mundo.

De los personajes icónicos que no pueden faltar en las pastorelas son los diablos y en esta edición son dos diablitos y una diabla mayor que es la jefa de ellos, son los que le dan la sal y la pimienta a este montaje, acompañados por un ángel muy simpático y por un elenco muy profesional como la narradora, el abuelo y los pastores, además de la niña Sor Juanita quien por cierto a su corta edad se aprendió varias palabras del castellano antiguo y además es la que da la lección a todos de cómo hablar bien el español. No podía falta la música en vivo con el ensamble de música tradicional Sonarte  y el grupo de Aguascalientes de danza folclórica Termal que enmarcaron esta puesta de Navidad. Sin duda, un espectáculo para chicos y grandes, con cuidada producción.

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Y ya para finalizar este agitado fin de semana no podía dejar de ver la temporada de Microteatro Por los vecinos, tuve la oportunidad de presenciar dos obras infantiles y una para adolescentes y adultos. ¡Diego, al rescate! , de Felipe Curiel, director Rafael Paniagua. Historia que refleja lo que muchos de los niños de hoy hacen habitualmente, estar conectados al videojuego y aislarse de su familia, es un montaje que da un jalón de orejas a los niños y sus papás del abuso de la tecnología. Con una atractiva ambientación que nos lleva hacia ese juego que sino se para no tiene fin. Los artistas que intervienen Enrique Argüelles y Rodrigo Esparza quienes no forman parte de un determinado grupo, son independientes.

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Luces de colores, de Eduardo Viladés, dirección también de Rafael Paniagua. Esta obra en lo particular me impactó tanto por el texto bien logrado  y dirigido a los pequeños con la actuación magistral de la abuela (Monserrat Negrete) acompañada de la nieta (Elizabeth Parras) y donde la escenografía está llena de colores, muñecos, un lugar donde cualquiera quisiera estar. Con mensajes positivos,  donde el amor hacia la familia se proyecta. Esta obra se va reprogramar el próximo año en MIcroteatro Aguascalientes.  Recomendada no solo para niños sino hasta para los bebés, quienes algunos ya han sido espectadores.

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El vuelo del ave, dirección y autoría de César Quintero,  una relación de amor donde las circunstancias los confrontan y uno de ellos tiene que emprender el vuelo. Los actores  José Luis Morones  y Jesús Gris Castillo. La escenografía muy adoc en donde el público se siente estar dentro de una celda. Fuerte la trama y dirigida para adolescentes y adultos.

Sin duda, el teatro en ocasiones es una terapia y en estas épocas que a veces nos ponemos nostálgicos, el arte nos ayuda a ver la vida con otro color. Les deseo queridos lectores unas felices fiestas con sus  familias y amigos y un mejor año nuevo.