HAMLET (LYNDSAY TURNER AL FRENTE DEL NATIONAL THEATRE)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

HAMLET, es probable sea la obra más representada en el ámbito mundial y la frase “ser o no ser, esa es la cuestión” pronunciada por el protagonista sea una de las más conocidas y pronunciadas, hasta por quienes no conocen su origen. Este maravilloso drama de William Shakespeare, bajo la dirección de Lyndsey Turner -destacada en el medio teatral británico- al frente de National Theatre, fue disfrutada por el público de la Ciudad de México al proyectarse en las pantallas del Lunario.

 

Para los amantes del teatro la trama es más que conocida, sin embargo, no está por demás decir: Hamlet se encuentra con el espectro de su padre asesinado por su propio hermano, quien al tiempo toma como esposa a la viuda. Su progenitor le pide venganza, hecho que se consumará después de una serie de argucias de Hamlet, como una representación teatral en palacio recreando los hechos ante la presencia del rey asesino y en otros momentos fingiendo demencia para lograr su objetivo.

 

Una adaptación a la época actual, Hamlet está en sus treinta tantos años de edad. Un vestuario (Kartrina Lyndsay) que oscila entre lo cortesano y lo informal contemporáneo, rara combinación, sin embargo efectiva; una escenografía realista (Es Devlin)), la cual, por ejemplo, en el primer acto es un soberbio salón, con su elegante escalera, una gran puerta…, el espacio, siendo el mismo, se transforma, con la entrada y salida de algunos muebles y objetos, en diferentes lugares, incluyendo un panteón, mucho cuenta la imaginación del espectador; una iluminación (Jane Cox) que apoya la atmósfera de las diferentes escenas junto con la musicalización (John Hopkins).

 

Siempre que se adapta un clásico surge la polémica entre los tradicionalistas y los vanguardistas, creo, en este caso, el resultado es idóneo, acertado para demostrar que pese su estreno fue en 1601, su vigencia es indiscutible. Lynssay le imprime toques de humor, lo curioso los británicos ríen -se escuchan a través del sonido de la proyección-, los mexicanos impávidos, diferentes formas de ver las situaciones por su lado gracioso.

 

El papel principal, Hamlet, interpretado por Benedict Cumberbatch, quien ha sido galardonado con el Premio Oliver al mejor actor por su participación en el montaje de FRANKENSTEIN y nombrado Comandante de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II en 2015 por sus servicios a las artes escénicas. Un histrión en todo el sentido del término, sus mejores momentos cuando finge estar demente, como es lógico es el alma de la puesta, en torno a él giran los demás actores. Diveen Henry (reina), Ruairi Conaghen (rey), Sian Brooke (Ofelia), Jim Norton (Polonio), Rudi Dharmalingam (Guidenstem) y Matthew Steer (Rosencrantz), entre otros, todos a la altura de una de las compañías más importantes en el ámbito mundial del teatro.

 

Este esfuerzo del Lunario por hacer partícipe al público mexicano de las grandes producciones del National Theatre se vio coronado con dos llenos totales del recinto. Las próximas citas con el 24 a las 18:00y 25 de enero a las 20:00 horas, con la proyección de la puesta en escena de CORIOLANO, de William Shakespeare.