LA BELLEZA (RELACIÓN PERVERSA, UNA PASIÓN DE AMOR)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

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La belleza se entiende en términos generales como el conjunto de cualidades cuya contemplación produce deleite. Sin embargo, es un concepto subjetivo, lo que ayer fue bello hoy ya no lo es y viceversa, lo que para unos es atractivo para otros no, inclusive está condicionada por la moda, en cada época ha sido diferente su apreciación. Ahora bien, ¿puede producir deleite, en el sentido de la definición, lo que para la mayoría sería fealdad? En esta disyuntiva nos involucra David Olguín -autor y director- en su más reciente propuesta dramatúrgica bajo el título LA BELLEZA.

 

El texto cuenta la historia de Julia Pastrana, una sinaloense nacida en el siglo XIX, quien padecía el síndrome de hipertricosis lanuginosa, esto es, el cuerpo cubierto de pelo. Una compleja relación de Pastrana con su propietario, Theodor W. Lent, un empresario circense del sur de los Estados Unidos. La obra profundiza en una relación entrañable, perversa, una pasión de amor. (Sinopsis de la programación de julio de la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes). Hay una rara, sorprendente simbiosis entre ambos personajes, el amo se siente atraído sentimentalmente por la “simio”, de igual forma ve en ella un interés económico, exhibirla explotando el morbo de la gente. A tal grado llega la relación que cuando Julia le comunica a Theo su embarazo y le externa su temor de heredar el síndrome, el segundo siente aún más alegría. Hay más, lo dejamos hasta aquí para despertar el interés entre los posibles asistentes a su representación.

 

La mancuerna de varias aventuras teatrales conformada por David Olguín y Gabrie Pascal (escenografía e iluminación) conjugan sus dones artísticos, crean un espacio para dar paso al teatro en el teatro. La obra es complicada, profunda, evoca la imaginación y la reflexión, a pesar de ello David nos adentra en lo humano, inclusive se vale de lo poético. No menos poética es la propuesta de Gabriel, un mundo escénico para enmarcar la “contradicción” vivida por los personajes. Si David es un gran dramaturgo, no menos es su capacidad como director, es de los pocos que pueden asumir sus propios textos y no traicionarse, por el contrario enaltecerlos como en este caso, la estética literaria y el montaje por delante.

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La corona de la puesta la lleva una reina del teatro, Laura Almela, una de las mejores actrices de nuestro país, David optó en el sentido de que el papel masculino lo hiciera una mujer, Laura, y viceversa, Mauricio Pimentel es la desafortunada bestia peluda. Por fortuna los involucrados están muy bien caracterizados, no hay joterías o actitudes marimachas. Un excelente trabajo de ambos actores, acompañados por Rodrigo Espinosa (varios roles).

 

Esta historia perversa y apasionada se lleva a cabo en el teatro El Galeón (Ciudad de México), jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, hasta el 21 de agosto.