LAS AVENTURAS DE PERICLES (STRATFORD FESTIVAL EN EL LUNARIO)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen de la puesta en escena Pericles, de William Shakespeare, con la compañía  Stratford Festival

(Tomada de la página de Facebook de la agrupación teatral)

 

Pericles

 

 

Los amantes del teatro del teatro de excelencia de la Ciudad de México tuvimos la oportunidad de admirar una excelente puesta en escena, en el Lunario, LAS AVENTURAS DE PERICLES, de William Shakespeare, a cargo de Stratford Festival. Esta agrupación, con sede en Ohio, Estados unidos, ha establecido los estándares para el teatro clásico estadounidense por más de 60 años. Con las obras del Cisne de Avón como esencia, esta aclamada compañía presenta temporadas anuales de siete meses con al menos una docena de producciones en cuatro recintos con los que cuentan, además organizan actividades paralelas para enriquecer la experiencia de acudir al teatro.

 

Puesta en escena del director Scott Wenworth. Una pasarela por donde transitan múltiples personajes. Propuesta netamente minimalista, sólo una vitrina con cráneos en la primera escena y una cama en otras subsecuentes. Un vestuario elegante, costoso, de gran manufactura -inclusive creo elaborado a mano por expertos en este rubro-, exquisito, nada relacionado con la época de la historia, con estilo, claro para la nobleza y allegados; no precisamente harapos, pero si hay diferencia, obvio, con la vestimenta del pueblo, marinos y piratas. Música original (Paul Shilton), excelsa iluminación (Kevin Fraser), peleas con espada muy bien logradas; incorporación de canciones. El único pero es la voz melosa de Marina, empalaga, peor que comer azúcar a bocanadas. Hay un efecto de un barco, apantallante, logrado con base a la iluminación, movimientos corporales y una simple soga, en verdad impactante visualmente, más si se parte de la sencillez de los elementos para crearlo. Da la importancia a los toque de humor.

 

Las actuaciones son de primer nivel, de alta escuela, a leguas se ve la formación -nada es improvisado- que respalda a cada uno de los integrantes. En los roles principales: Evan Buliung (Pericles), Devorah Hay (Taisa y Marina), Wayne Best (Antíoco), Sean Arbuckle (Cleón), Claire Lautier (Dionisa), entre otros incontables participantes en el montaje.

 

Pericles, príncipe de Tiro parte a Antioquía para pedir la mano de la hija del rey, debe resolver un acertijo para conseguirla , de no hacerlo morirá. Lo logra y descubre el incesto del monarca en contra de la princesa. Huye en tanto brinda ayuda a un pueblo hambriento. Continúa su navegar, naufraga, arriba a Pentápolis, ahí gana un torneo, se le concede la mano de Taisa, hija del rey Simónides. Es atrapado por una tormenta, su esposa da a luz en esos instantes; cree que muere en el parto, deposita su cuerpo en el mar: Lleva a Marina, su recién nacida hija a Tarsos para le sea cuidada, donde ella años después salva la vida tras una pretensión de ser asesinada. Es vendida en un prostíbulo. Taisa en realidad no ha muerto. Al final hay un reencuentro: Pericles, Taisa y Marina. Como decimos, el típico “Happy end”.

 

Estas proyecciones digitales que se llevan a cabo en el Lunario, con subtítulos en español, son una opción para deleitarse con grandes producciones de otras latitudes, como en el caso del ciclo LO MEJOR DE SHAKESPEARE. Las próximas citas con la compañía Stratford Festival, en la misma sede, serán el 14 y 15 de agosto, a las 18:00 y 20:00 horas, respectivamente. La obra en turno será LA FIERECILLA DOMADA.