LEÓN (EL BUENO PARA NADA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Cartel promocional de León, el bueno para nada, bajo la dirección de Hugo Arrevillaga.

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El menospreciarse es una de las actitudes más nefastas para el desarrollo social de una persona, más alarmante y destructivo cuando el afectado es un niño. León es un pequeño inseguro, su hermano mayor es su apoyo, padece la irresponsabilidad de su madre, soporta las burlas y agresiones de sus compañeros escolares. Se crea la necesidad de suponer que ingiriendo tuercas y tornillos, y comprarse unas ruedas metálicas adquirirá la energía de un tren. En concreto, él mismo está convencido es un bueno para nada. A la postre descubre que la fuerza de carácter en más de alguno sólo es un caparazón, oculta la debilidad interior.

 

Por este camino existencial, psicológico, nos conduce el canadiense Francis Monty con su obra LEÓN, EL BUENO PARA NADA, pensada para un público juvenil, desde mi punto de vista está enfocada a los niños, de hecho, por momentos, da la sensación de tratarse de la narración de un cuento más que un texto dramático. Un monólogo, un actor, varios personajes, el mensaje es que no se puede madurar de golpe, en forma instantánea, las transformaciones llevan tiempo, por fortuna -o desgracia- la infancia se cura, todos de niños soñamos, anhelamos con ser adultos. La traducción, un docto en estos menesteres, es de Humberto Pérez Mortera.

 

Uno de nuestros grandes directores, Hugo Arrevillaga, lleva a escena la intención de la toma de conciencia para no subestimarse. Nuevamente muestra su gran capacidad creativa, es un director que parte de la “sencillez” para alcanzar propuestas inolvidables. Su imaginación lo lleva a emplear escenografías nada ostentosas y el peso de la puesta recae en el actor, recordemos se trata de un monólogo. Hugo es un pilar de la renovación, de la revitalidad del teatro mexicano contemporáneo.

 

Leonardo Zamudio es León, Esteban (hermano mayor) y la madre. Muy buenas caracterizaciones, ligeros cambios de voz y actitudes; lleva al espectador de la compasión a la admiración. Naturalidad es en concreto lo transmitido, como si el protagonista hubiera sido inspirado por él.

 

Una producción ideal para niños, jóvenes y adultos, fondo y forma van de la mano, LEÓN, EL BUENO PARA NADA, está en temporada en La Capilla (Coyoacán, Ciudad de México), los sábados a las 12:30 horas, hasta el 27 de agosto.