MASIOSARE, UN EXTRAÑO ENEMIGO (FARSA GROTESCA DESDE EL HUMOR ABSURDO)

MASIOSARE, UN EXTRAÑO ENEMIGO (FARSA GROTESCA DESDE EL HUMOR ABSURDO)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 La farsa es uno de los géneros menos socorridos en el quehacer dramatúrgico en la Ciudad de México. Ahora bien, de qué estamos hablando, tomaré la definición de Tomás Urtusástegui (Manual de Dramaturgia): “En la farsa se distorsiona el lenguaje, las situaciones y los personajes hasta lo inverosímil y lo absurdo, esto con motivos satíricos, críticos o moralizantes”. Casi en forma literal, Fernando Bonilla asume la definición, tanto como autor como director, a través de Masiosare, un extraño enemigo, texto que define como: “Una farsa grotesca y sangrienta que cuestiona, desde el humor absurdo, los valores y símbolos de la mexicanidad”.

Lo cierto es, Fernando, mediante este género, hace una radiografía de una parte de la sociedad mexicana, de su idiosincrasia, una forma irreverente para denunciar, un enfrentamiento con los espectadores. Son muchos quienes sostienen que no hay nada mejor para despertar e inquietar la conciencia de la gente en el teatro como el humor, la sátira, la ironía, en concreto, la farsa llevada a su máxima expresión.

El texto nos presenta personajes ingenuos, rayando en la imbecilidad (una madre no entiende que mataron a su hijo), travestis, prostitutas; militares idiotas, bueno, no tanto, porque pueden; el tema central: convertir a una persona inocente en culpable. Un hecho atractivo, el público decide cuál será el final, con su voto, ya sea lo declaren o no inocente al sujeto enjuiciado.

Si bien desde el texto el humor está presente, éste se concretiza en la puesta en escena; los espectadores ríen al ver reflejado su entorno en el teatro, los personajes son disímbolos, sin embargo, Fernando los conjuga en una atmósfera común, de igual forma acontece con los actores, no los unifica, sencillamente sabe lo que cada uno puede aportar y lo aprovecha. Movimientos exagerados, recordemos: es una farsa, exabruptos. Por otra parte, cuenta con música en vivo (Yarief Nieves y Leonardo Soqui), además de pistas con temas diversos y variados: Caminos de Guanajuato; El huapango de Moncayo; La marcha de Zacatecas; Solamente una vez amé en la vida, y uno de los géneros musicales más mexicanos: los corridos. No hay escenografía, se limita a un decorado con imágenes de héroes nacionales: la Corregidora, Miguel Hidalgo y Morelos, y de la Virgen de Guadalupe. Una parte muy simpática es cuando se enlistan las diferentes formas populares para nombrar el acto sexual.

Juan Carlos Medellín, Fernando Bonilla, Malcolm Méndez, Marissa Saavedra, Valentina Sierra y Valerio Vázquez se encargan de crear situaciones y personajes inverosímiles, en principio, porque sólo exageran la forma de representarlos por las razones ya expuestas. Todos dignos de reconocimiento, en particular, Malcolm Méndez, por que su personaje no está en la farsa en estricto sentido de origen y, sin embargo, lo integra a la perfección.

Una farsa para tomar conciencia de una triste realidad, sobre todo, por parte de los encargados de impartir justicia y, reiterando, cómo a un inocente lo pueden convertir en culpable. La cita para los interesados es en La Gruta, Centro Cultural Helénico (Ciudad de México), los sábados a las 19:00 horas, hasta el 13 de agosto.