MERMELADA CADA TERCER DÍA (MAL LOGRADO MONTAJE PARA INFANTES)

MERMELADA CADA TERCER DÍA (MAL LOGRADO MONTAJE PARA INFANTES)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografías por Ale Mostra

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Hace ya varios años, tantos que ya no recuerdo cuántos, la cartelera teatral para niños ofrecía una cantidad enorme de puestas en escena, a tal grado que en fin de semana era tan amplia como la de adultos. Una verdadera mina de oro, sin embargo, la vorágine de los productores los llevó al fracaso, espantaron a los padres de familia por los altos costos de los boletos y montajes de mínima calidad. Otro factor del desastre fue que, en su mayoría, se trataba de cuentos clásicos adaptados, a lo que se debe agregar la inclusión forzada en ellos de algún personaje de moda de los dibujos animados de la televisión. Todo esto daba la sensación de pocos dramaturgos mexicanos preocupados por el público infantil, cierto, eran escasos, pero existían. Salvo honrosas excepciones como el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), son pocas las opciones en la actualidad de puestas en escena con calidad, contenido y propuestas estéticas.

Comento lo anterior ante el verdadero bodrio cuya reposición tiene lugar en el Foro Shakespeare, bajo el título Mermelada cada tercer día, a partir de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll. La adaptación es de Ana María Aparicio y Ariadna López. En este caso, Alicia es una pequeña de once años de edad quien es obligada por sus padres a vender galletas en la calle. Un día de mala venta la mercancía le es robada por un conejo, lo persigue, cae en una coladera que la transporta a un mundo extraño…, de ahí en adelante un fusil del cuento original. El trasfondo del texto, cuando lo hay, se pierde en la parafernalia, porque si bien la propuesta escénica es vistosa -como cuando ella es enana o un títere con la técnica rusa- por lo demás es intrascendente, por momentos aburrida. No hay explicación lógica de esa necesidad, terquedad, de adaptar cuentos clásicos cuando hay un sinnúmero de dramaturgos nacionales escribiendo para niños.

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El montaje es aún más deprimente. La propaganda dice que se trata de una propuesta escénica que explora una interesante estética onírica (?), apoyada por efectos de ilusionismo mágico. Ni remotamente se acerca a lo anterior, lo único rescatable es el vestuario; la iluminación da la sensación de discoteca. La propia Ana María Aparicio dirige, convierte el escenario en una verbena, todos corren como locos, gritos y más gritos, apagones innecesarios -falta de imaginación- los actores, hay que reconocerlo, se divierten solos, reiterando, demasiados gritos y exceso de movimiento corporal, en particular la reina, quien aturde, parece una desquiciada mental; las coreografías parecen ataques de epilepsia. En concreto, un mal logrado montaje, además de un asalto con premeditación, alevosía y ventaja si se toma en cuenta la friolera del costo del boleto: trescientos pesos.

En fin nada más que comentar. Mermelada cada tercer día está en el Foro Shakespeare (Ciudad de México), los sábados de agosto a las 13:00 horas.