MICROTEATRO POR LA NAVIDAD

Por Julieta Orduña

 

Mi llegada a Microteatro en esta temporada fue muy breve ya que solamente tuve la oportunidad de ver tres obras, de las cuales quedé sumamente satisfecha por el trabajo de todos: actores, actrices, productor, director, dramaturgo y las escenografías tan detalladas en cada uno de los montajes. Se pudiera pensar que 15 minutos no es suficiente para plantear una historia con inicio, desarrollo y final, pero se equivocan, porque esa es la magia del microteatro, sintetizar, llegar a una catarsis y un final inesperado.

Los tres montajes que vi fueron Obsequio prometido, autor Pedro Pablo Picazo, dirección de Pamela Gallegos, en el reparto Miguel Orozco, de la Universidad Panamericana y Adriana Villagómez de la Universidad La Concordia. Una historia que se desarrolla en un banco que cada año obsequia a sus clientes un regalo de navidad. En esta ocasión le toca a una chica que al ir por este, se encuentra con situaciones inesperadas como que la confidencialidad de “su vida” es conocida por el banquero que la utiliza para sus fines. Algo usual cuando uno registra sus datos personales de manera obligatoria y queda uno fichado por estas instituciones. Ligera y divertida la comedia y en esta temporada tuvieron buena respuesta de los espectadores.

La obra, Desentiérrenme el regalo, de Daniel Bronson, bajo la dirección de Rafael Paniagua, fue muy divertida. Se desarrolla una situación chusca en un funeral, hasta donde llegan “las dos esposas” del muertito y surge el conflicto entre ellas para decidir quién se queda con el marido. Una de ellas, la esposa sexy, da pormenores muy íntimos de su relación, la otra, la esposa abnegada, hace un escándalo de la situación. Por cierto, esta última es representada por un actor.

Mi última obra vista fue El pan que el diablo amasó, de Gavo Figueira, dirección también de Rafael Paniagua, obra que rompe con lo dulce y rosado de la navidad. Presenta una situación compleja que se desarrolla mediante una llamada telefónica de la hija a la madre, vía Estados Unidos-México. Las actuaciones fueron soberbias por parte de Monserrat Negrete y Pamela Gallegos, se notan las tablas que ambas tienen, la dirección impecable y el texto no se diga, magistral, con un cierre no solamente inesperado sino que a los espectadores los dejó en shock. La escenografía muy linda con toques mexicanos, en donde la virgen de Guadalupe y los adornos navideños están por toda la casa, y para ambientar Estados Unidos, nos trasladan a las marquesinas de los teatros de Nueva York. En fin, espero que esta obra sea elegida para remontarla en alguna temporada de Microteatro y sea llevada a otros estados y países, vale mucho la pena.

De esta manera, esperamos la siguiente temporada, Microteatro Por cabaret, que promete nuevas sorpresas escénicas con un género que, aunque no es muy abordado en nuestro estado, sí es muy del gusto de los aficionados al teatro.