NORMAL, EL MUSICAL (AMOR, HOMOSEXUALISMO, JUDÍOS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 Imágenes de Normal, el musical (tomadas de la página de la producción en Facebook)

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La palabra normal por definición es lo que piensa y hace la mayoría de la gente, aunque no sea siempre lo correcto. Quienes se apartan de los convencionalismos sociales sencillamente es “anormal”, aun cuando sea por razones ajenas a su voluntad, ejemplo, los minusválidos.

 

NORMAL, es el título de un nuevo musical basado en tres temas fundamentales: el amor en todas sus manifestaciones, el homosexualismo y lesbianismo, y las tradiciones ortodoxas del judaísmo. Las anécdotas giran alrededor de tres parejas cuyos integrantes ven afectadas sus vidas ante las decisiones de apartarse de lo “normal” para lograr su felicidad y plenitud existencial.

 

Para las generaciones maduras asiduas al teatro es fácil recordar que desde los años sesenta hasta mediados de la década de los noventa del siglo XX, la comedia musical fue una de las preferidas de los habitantes de la Ciudad de México. Al frente de esas producciones que hicieron época, es indudable la importancia de Silvia Pinal y Manolo Fábregas, recintos engrandecidos con este género como el antiguo teatro Silvia Pinal y el Insurgentes, entre otros; obras como MAME, LA JAULA DE LAS LOCAS y VIOLINISTA EN EL TEJADO, EL DILUVIO QUE VIENE, por citar algunas de una interminable lista. Sin embargo, como todo, tuvo su momento y pasó a la historia, no a la extinción. ¿Por qué? Arribó OCESA al ambiente escénico, producciones millonarias (en dólares), acondicionamientos de espacios (por ejemplo el antiguo cine Orfeón), tecnología de punta, elencos conformados por numerosos actores, bailarines, música en vivo, respaldados por grandes equipos de creativos. Los productores mexicanos no tenían nada que hacer, ni remotamente forma de competir, frente a ese emporio.

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A partir de una idea original de Chely Martínez, dirección de Santiago Sáinz, libreto de los propios Chely y Rodrigo, y Quetza Arana, se presenta NORMAL, EL MUSICAL. Una puesta en escena digna, unas historias bien definidas, sin negar su desarrollo lineal, final predecible y feliz de todos los personajes, inclusive la conclusión raya en lo cursi y en la retórica.

 

Veintidós cuadros -inmersos -por curioso que parezca dado hay confrontaciones fuertes de opiniones y modos de ver la vida, en la alegría-. La música (varios compositores) es rica en modalidades, parte fundamental de la propuesta. Las coreografías (Laura Barrabés y Rodrigo Sáinz) muy sencillas, en algunos casos simples, eficaces y, se debe reconocer, vistosas, digamos cumplen con su cometido escénico. La escenografía también sencilla, muros en tonos blancos y una escalera; el proscenio como buena parte del escenario vacíos; la iluminación es lo más loable del montaje, ambas diseñadas por Tenzing Ortega.

 

El elenco lo encabeza Lupita Sandoval (una magnífica madre judía, ortodoxa, al final cede por la felicidad de sus hijos). Alfonso Soto, Adrián Pola, Christian Veac, Denisse Aragón, Habda Malacón, Lucía Huacuja y María José Bernal, entre otros.

 

Quienes quieran recordar cómo se hacía el teatro musical en México o las generaciones jóvenes conocerlo, la convocatoria es el el nuevo teatro Silvia Pinal (Ciudad de México).