OÍR AULLAR UNA VEZ A LOS LOBOS

OÍR AULLAR UNA VEZ A LOS LOBOS

Texto y fotos de Eugenia Galeano Inclán

 Desde el momento en que nacemos se comienza a moldear nuestro carácter. Al principio sólo queremos comer y dormir. Después nos vamos adaptando al entorno y descubriendo el mundo. Poco a poco aprendemos a caminar, a hablar y a pedir lo que necesitamos mediante el llanto o actitudes. La comunicación va cobrando importancia.  Si no se nos da lo que queremos, hacemos berrinche y esto marca el principio de las máscaras que utilizaremos a lo largo de nuestra vida.

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Conforme crecemos el número de máscaras va aumentando. Qué máscara utilizamos, corresponde ante quién estemos y las circunstancias que nos rodean. La aparición de cada máscara depende de la situación y del momento que estemos atravesando. Si sobreviene la pérdida de un ser querido o una ruptura amorosa surgen la tristeza y la depresión; si tenemos algún logro o conseguimos algo por lo que hemos luchado, emergen la alegría y la satisfacción. Las demás son menos obvias, incluso, hay máscaras que permanecen ocultas aún para nosotros mismos y sólo salen a flote cuando algo lo detona.

El actor, director y dramaturgo mexicano José Alberto Gallardo brinda al espectador, a través de Oír aullar una vez a los lobos, texto de buena factura de su autoría, la posibilidad de un viaje introspectivo. La obra versa sobre momentos en la vida de una pareja. Estefan es un alto funcionario de arte y cultura, en tanto que su mujer, Marianne, se dedica al arte. Sin duda alguna se aman el uno al otro, se llevan bien.  Hace ya 5 años que iniciaron su convivencia. Ambos han alcanzado objetivos. Viven cómodamente. Sin embargo, Estefan se encuentra a punto de quiebre. Un día, durante un discurso, se sorprende a sí mismo -y a todos los demás-, abogando por más beneficios por la cultura, y hasta despotricando en cierta forma contra la labor de la institución para la cual trabaja, al reconocer que existe corrupción. Luego de su apasionado discurso, se da cuenta de que mientras hablaba sólo tenía en su mente a Marianne.

Por supuesto, a Marianne le parece un discurso magnífico y admira más que nunca a Estefan. Ella, por su parte, se encuentra realizando la traducción de La mujer zurda, una obra complicada del insigne escritor alemán Peter Handke, poseedor de un estilo peculiar, cuya obra suele abordar las dificultades de comunicación. En tanto que Estefan ha tenido la revelación de la gran importancia que tiene Marianne en su vida, Marianne comienza a identificarse con las serpientes.

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La confusión mental de los protagonistas no termina ahí. La asistente de Marianne presenta un proyecto que se centra en la oscuridad y Stephan forma parte del comité encargado de dictaminar si será aceptado o no. Esto podría impulsar la fuerza de los torbellinos que se ciernen sobre el hogar y hasta podrían llegar a escucharse aullidos de lobos.

El primer reto que venció José Alberto Gallardo para llevar a escena Oír aullar una vez a los lobos fue convencer a Jessica Sandoval de interpretar a la protagonista. Mujer de belleza clásica, figura envidiable que ha pasado gran parte de su vida sobre los escenarios, pero no como actriz, sino como bailarina y coreógrafa de formidables espectáculos dancísticos. Lo bueno es que logró que ella aceptara porque difícilmente hubiera encontrado a alguien con una personalidad tan enigmática como la de Jessica, y cabe hacer notar que aún cuando es la primera vez que actúa lo hace intensa y acertadamente, dotando a Marianne de las cualidades necesarias para ser convincente. Por si fuera poco, para todos aquellos que seguimos la trayectoria de Jessica y que nos fascina verla bailar, José Alberto incluye un cuadro de danza, con coreografía creada por ella.

Para complementar el elenco, en la temporada actual se presenta Juan Carlos Vives, actor de larga trayectoria, quien hace gala de sus capacidades histriónicas y corporales.

José Alberto Gallardo imprime un sello original, tanto a su dramaturgia como a sus puestas en escena. Para el montaje de Oír aullar una vez a los lobos utiliza un cubo que representa una cocina del hogar de los protagonistas, a modo de señalar metafóricamente que viven en su propio mundo. Su labor de dirección es impecable.  El ritmo es pausado, a fin de acentuar la intriga. Los oscuros son igualmente bien administrados y las estridencias musicales van acordes al estado de ánimo de los personajes. El resto del equipo creativo lo conforman: Jesús Hernández en diseño de escenografía e iluminación, Rodrigo Castillo Filomarino en composición musical y diseño sonoro, Jerildy Bosch en diseño de vestuario, Eduardo Sarabia en asistencia de dirección y producción, además de hacer una pequeña intervención en escena; Ismael Carrasco en asistencia de iluminación y responsable de remontaje, Jessica Sandoval en producción ejecutiva, Daniel Lugo en difusión y diseño de imagen para redes, Brenda Jáuregui en fotografía y Gabriela Guerra Woo en diseño impreso. La producción es de Un Teatro Alternativa Escénica.

Una historia interesante, excelentes actuaciones, estético montaje, personajes que te develan sus pensamientos más íntimos. Teatro de calidad hecho por personas comprometidas con el quehacer teatral es lo que encuentras en Oír aullar una vez a los lobos, así que: ¡No te la pierdas!

Oír aullar una vez a los lobos se presenta martes y miércoles a las 20:30 horas en el Teatro El Milagro, ubicado en la calle Milán número 24, colonia Juárez, Ciudad de México. La temporada concluye el miércoles 26 de octubre de 2016.