PARA SOÑAR QUE NO ESTAMOS HUYENDO (LA CONDICIÓN FEMENINA DESDE LA TEATRALIDAD)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Cartel promocional

 

Para soñar

Una reina huye con su sirvienta, deambula por diferentes lugares, es perseguida por un “contratista” (asesino a sueldo) mandado por el rey con la orden de matarla. Viaja en una cama arrastrada por su servidora, hecho que da pauta al título PARA SOÑAR QUE NO ESTAMOS HUYENDO, texto onírico de y dirigido por Ana Francis Mor, bajo el planteamiento de la condición femenina desde la teatralidad.

La obra inicia con un sueño que la reina cuenta a su sirvienta, un interesante punto de vista sobre Dios, una “teología” sui géneris, con desarrollo lógico e irreverente. Consignas fuertes como: “La conciencia es un estorbo”. Tres seres a quienes el destino une, una odisea, una aventura emocional. Personajes que escapan a los estereotipos y, sin embargo, muy humanos. La mujer víctima, huir para salvar su vida o, tal vez, salvarse de sí misma. Todo concluye de forma inesperada, porque…

Ana Francis -programa de mano- se pregunta: “¿Existen personajes femeninos interesantes, verdaderamente protagónicos, heroicos, aventureros, autónomos, arrojados, cuya narrativa no dependa de un discurso amoroso o maternal?” Es evidente que si. Sin embargo, hay que reconocerle, en este caso y reiterando, es la naturaleza intrínseca de la mujer ante las circunstancias existenciales lo que prevalece.

Siempre he tenido la idea de que Ana Francis es una excelente directora, el destino la llevó por otro camino, más redituable, no se le puede criticar. En este caso no hay escenografía, sólo un telón de fondo y una cama de latón de donde brotan diversos objetos, más simbólicos que realistas. Un gran trazo, mejor ritmo y lo más loable como aprovecha las cualidades histriónicas de su reparto. ésta es la tercera temporada del montaje, luce más que cuando se representó en el teatro Benito Juárez. Conoce a fondo su texto, sabe lo que quiere transmitir y cómo lograrlo, al final de cuentas es lo importante.

Marisol Gasé, Amanda Schmelz y Antonio Cerezo convierten lo que en su origen fue un sueño escrito en papel en un mundo escénico, en él que se preguntan: “¿Duele morir?” Creen tenemos a la muerte tan confundida que tal vez duela más vivir. Los tres extraordinarios, portentos de actuación, cada uno en su estilo y características. Impresiona Marisol, por varios momentos es el alma de la puesta, combina gracia y seriedad, ingenio e ingenuidad, bondad y maldad… es un crisol donde el teatro emana de una sola persona, de una mujer.

PARA SOÑAR QUE NO ESTAMOS HUYENDO se representa en el teatro El Galeón (Centro Cultura del Bosque), lunes y martes a las 20:00 horas, hasta el 1 de marzo.