PASEO POR LAS ESTRELLAS (METÁFORA DE LOS DISTANTE SIEMPRE PRESENTE)

Por Alejandro Laborie, crítico de teatro

Fotografías de Ale Mostra

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Siempre es difícil perder a un ser querido, más cuando los lazos de unión son tan estrechos que literalmente hay una simbiosis. Esto ocurre con frecuencia entre abuelos y nietos. En torno a la muerte de agradable anciano, el niño Pablo se abocará a ir a su encuentro, claro, en un mundo de ensueño donde las estrellas del firmamento juegan un rol importante.

En síntesis: “Este montaje nos habla sobre Pablo, un niño que siempre está aprendiendo de su anciano abuelo. Pablo encuentra el gozo y la diversión en descubrir nuevas estrellas y bautizarlas. Un día su abuelo se irá y el niño encontrará en las estrellas la respuesta a la ausencia de su abuelo”.

Estamos hablando de la primera obra para niños escrita por Silvia Peláez, una de las más destacadas dramaturgas contemporáneas mexicanas, con más de 50 obras en su haber. El texto no es muy afortunado, no atrapa y menos entretiene. En favor de la autora, cabe aclarar que ha sido alterado, lo cual deja la duda si las modificaciones sólo son de forma o también de fondo. La obra lleva por título Paseo por las estrellas, bajo la dirección de Alicia Martínez Álvarez.

La dirección, al parecer no interviene en forma directa, asume una escenografía sencilla: dos cajones (tipo baúl), un pianito, un… supuestamente es el árbol de los suelos y un… la Constelación del Cisne (requieren de mucha imaginación). Un títere y como gusta a Alicia, el actor con máscara. Se sugiere al abuelo a través de un silloncito y encima de éste unos anteojos tamaño natural. El trazo es de lo más sencillo, simple si se quiere, no hay mayores complicaciones, rompe la cuarta pared sin que pase nada. Alicia ha tenido varios montajes acertados pero este no es su mejor propuesta.

Fernando Sakanassi -encargado de la pobre creación escénica con el resultado de ser más “vistosa” que creativa- “interpreta” a Pablo. Su participación es deprimente, un monólogo requiere de un histrión no de un improvisado; siempre en el mismo tono (aburrido), emotividad fingida, sin modulación o matices de voz, en verdad somnoliento. Si como actor no tiene nada que hacer, al menos en este unipersonal, como manipulador de títeres menos.

Una lástima que tiren a la borda la ópera prima de teatro para niños de Silvia Peláez; se pierde la oportunidad dramatúrgica y escénica de adentrarse: “En la profunda oscuridad del espacio donde el abuelo y nieto se unirán en un inolvidable viaje por las estrellas, como metáfora de los distante siempre presente, de ese brillo que atraviesa el tiempo para llegar a nosotros, como ocurre con la presencia de los seres queridos que ya han partido”.

Paseo por las estrellas se presentará hasta el 10 de julio, sábados y domingos a las 13:00 horas, en la carpa de Huerto Roma Verde, ubicada en Jalapa 234, colonia Roma Sur, Ciudad de México.

 

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