POSEÍDOS (UNA HISTORIA DE FANTASMAS)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografías de Ale Mostra

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Para quienes gustan de las historias de fantasmas, nada mejor que asistir a la puesta en escena intitulada Poseídos, de Henry James, adaptación a cargo de Luis Terán, de la novela Otra vuelta de tuercas, un clásico del género. Provocar el misterio en el cine es fácil, claro con un buen director y alta tecnología, no así en el teatro, este no tiene tantas posibilidades, menos cuando los recursos económicos no son abundantes.

Es de reconocer la propuesta de dirección de Martha Luna. La anécdota acontece en la Inglaterra de 1898, en una mansión integrada por un sin fin de salones y habitaciones. La escenografía es realista, mobiliario que sugiere la época al igual que el vestuario. Con relación a la iluminación y la musicalización se podría darles más juego para reforzar el misterio, aún cuando respecto a la primera se usa la penumbra para proporcionar un ambiente de terror. Hay multimedia, también realista, las imágenes en blanco y negro. Las escenas se desarrollan en dos niveles, uno a raíz de suelo, frente al público, otro en la parte alta del foro; se aprovecha bien todo el espacio; el trazo, a pesar de lo reducido que es el escenario, es satisfactorio. Sin que estrictamente se pueda decir que se rompe la cuarta pared, hay fragmentos de escenas que acontecen a espaldas de los espectadores.

El protagónico recae en Ángeles Marín que, como nos ha acostumbrado, muestra su talento y madurez histriónica en el papel de la señorita Giddens, sin embargo, hay momentos que se va muy arriba, sus compañeros casi la ven como público, insistiendo, es pecata minuta, da una cátedra, esta consolidada como actriz, sigue sorprendiendo, además, por decirlo de alguna forma, el melodrama y la tragedia le viene como anillo al dedo. Bien por ella.

La acompañan Alejandra de la Rosa (Grose), Jorge Karlóz (Tío), Fede Porras (Miles), Matilde Luna (Flora), Claudia Frías (Ana), Jorge Karlóz (Peter) y Rosalba Castellanos (Jessel). Fede es un niño con gran talento, a pesar de su corta edad -tal vez unos diez años- tiene presencia escénica, dominio actoral, no se amedrenta; las mejores escenas del montaje las protagoniza con Ángeles Marín, alterna sin miedo; está llamado a destacar en el teatro.

La señorita Giddens se convierte en la institutriz del niño Miles y su hermana Flora; viven en una lúgubre mansión en el campo. Dos abominables espectros intentan posesionarse de los infantes. “¿La llegada de Miles -a la mansión- futuro pupilo de la institutriz, logrará desatar las fuerzas sobrenaturales en la que los espectros parecen vagar alrededor del lago y en el interior de la propiedad? ¿Según su percepción, quieren apoderarse de los niños o lo han hecho ya? Un desenlace inesperado. Es recomendable en la primera oportunidad que se tenga leer Otra vuelta de tuercas; es un agasajo literario, más no por no dejar de reconocer que la presente adaptación y montaje son dignos del buen teatro que se ofrece en la Ciudad de México.

Poseídos, una historia de fantasmas, se representa en el Círculo Teatral (Ciudad de México), los sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.

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