REMEDIOS PARA LEONORA (DOS GRANDES REPRESENTANTES DEL SURREALISMO)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen y cartel promocional de REMEDIOS PARA LEONORA, de Estela Leñero

(Tomadas de la página de Facebook de Gema Aparicio)

 

Remedios para Leonora1

Dos mujeres, grandes exponentes y representantes del surrealismo, se dan cita en el escenario teatral, bajo la pluma de Estela Leñero, en REMEDIOS PARA LEONORA. Remedios Varo nació en España (1913-1963), perteneció al movimiento logofobista en Barcelona; se exilió en nuestro país en 1942, donde realizo la mayor parte de sus pintura. Por otra parte, Leonora Carrington (1917-2011), vio la luz primera en Inglaterra, también se exilió en México en el mismo año que su colega, donde desarrolló toda su obra plática y literaria.

 

Estela es una de las dramaturgas mexicanas más destacadas, ha incursionado en múltiples géneros, su formación como antropóloga ha influido en buena parte de sus obras. Sencilla como persona, no “pierde el piso”, ya inobjetable su importancia en las letras teatrales, inclusive con proyección internacional. Su carácter es alegre, en contrario sensu es muy seria en el tratamiento y contenido de sus textos; su compromiso con el quehacer teatral le ha valido el reconocimiento de sus pares, críticos y público.

 

En la obra que hoy nos convoca están las dos protagonistas ya mencionadas, sin embargo, juega un rol fundamental el surrealismo. Ahora bien, de qué hablamos o qué es esta corriente artística y filosófica: “Vanguardia basada en la existencia y preponderancia del inconsciente, la cual busca nuevos mitos a partir de la exploración del inconsciente y las posibilidades que el encuentro de los objetos disímbolos, ofrecen al arte y la poesía”. (Glosario anexo al programa de mano)

 

El talento, percepción y sensibilidad de la autora nos hace penetrar a la parte humana de las pintoras: deseos, frustraciones, sueños; remembranzas de juventud, del colegio con las monjas, miedos y hasta la creencia sobre la efectividad de los hechizos. Personajes vivo o muertos, tal vez resucitados; ubicación, cualquier lugar menos uno real, se menciona una torre. Estela se sumerge en un universo onírico, por qué no surrealista, un laberinto más allá del minotauro, más bien existencial. Si bien hay datos biográficos, se aluden personalidades importantes en la vida de ambas, no cae en lo didáctico, inclusive hay fragmentos poéticos y conmovedores.

 

Gema Aparicio toma el texto. Una visión personal la conduce al minimalismo, una musicalización discreta; proyecciones -claro surrealistas- en una tela vertical (hace las veces de lienzo) y en el escenario (piso), por cierto gran efecto plástico. Lo he comentado en varias oportunidades, sobre todo cuando hoy día las escenografías están en vías de extinción, la parte actoral es el eje en torno al cual gira el mundo dramatúrgico y de dirección, Gema resuelve atinadamente, su planteamiento digno de la propuesta de Estela.

 

Gabriela Betancourt (Remedios Varo) y Bertha Vega (Leonora Carrington) asumen la identidad, la personalidad, hasta la desfachatez de las pintoras, se adentran en el sueño del reencuentro, defienden -actoralmente- las ideas, su trabajo merece reconocimiento.

 

“En el mundo de los sueños donde todo es posible Remedios Varo y Leonora Carrington juegan a reinventar su historia”. Todo aquel que desee incorporarse al juego, asista al Círculo Teatral (Veracruz 107, Col. Condesa, Ciudad de México), los miércoles a las 20:30 horas, hasta el 31 de agosto.