SATISFACTION (¿QUÉ ES LO QUE NOS SATISFACE?)

SATISFACTION (¿QUÉ ES LO QUE NOS SATISFACE?)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotos proporcionadas por la producción

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El destacado filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955) dejó una frase para la posteridad: “Somos arquitectos de nuestros propios destinos”. En principio es cierto, sin embargo, no siempre es así. ¿Por qué? Porque mucho de lo acontecido en nuestro devenir histórico depende de decisiones propias, pero también hay hechos que nos afectan en forma directa y nuestra voluntad es ajena a lo sucedido y sus consecuencias. Por ejemplo, más alguno trabaja en lo que encuentra no en lo que quiere; a alguien, sin deberla ni temerla, lo atropella un vehículo, lo deja inválido, cambia su vida, su capacidad de decisión y nada tuvo que ver; quisiéramos ser correspondidos por quien amamos y ella o él ni siquiera nos voltea a ver; el doctor nos diagnostica una enfermedad terminal, todos nuestros planes se modifican. Todo lo anterior nos lleva a la interrogante: ¿Qué es lo que nos satisface? En ocasiones, nuestros logros, en otras, lo que nos depara el destino, en otras, nada. La pregunta la hace Sara, protagonista del monólogo Satisfaction, de la autoría e interpretado por Carmen Zavaleta.

Continúa el cuestionamiento: “¿El amor, la comida, el sexo, el éxito, el dinero? ¿Todo lo anterior y algo más? Sin duda son una serie de acciones en el tiempo las que nos llevan al estado de satisfacción. Aquí yace una mujer que se le complica el mundo desde pequeña, ¿a quién no? Sara nos abre sus recuerdos y su presente para recorrer con ella esta singular historia donde librará una batalla con su cuerpo, su padre, sus amores, la comida y la soledad. ¿Se elige una vida en la soledad o ésta nos elige a nosotros? (Ángel Luna).

Me permito transcribir este largo párrafo porque hay que reconocerle a Carmen (autora), cómo a partir de hechos cotidianos, simples, en apariencia intrascendentes, nos lleva por un laberinto emocional y existencial cuya puerta de salida sería la satisfacción o, por el contrario, la insatisfacción personal. Sara narra, nos cuenta sus sueños, fantasías, alegrías, frustraciones, en forma lineal, parte desde su infancia hasta la edad de 45 años. Nos lleva a la reflexión con detalles de sus relaciones con su padre, un novio de la adolescencia, un desafortunado encuentro con un primo; sus fantasías con King Kong, su desgracia, a la postre su secreto, de haber sido violada en un taxi, las consecuencias: “se robó mi cuerpo y lo tiró a la basura”. No es una dramaturgia inmersa en lo denso, en lo rebuscado, en lo intelectual, es un texto que a partir de la sencillez se vuelve un deleite, una experiencia teatral donde se combina la tragedia y el humor.

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Ángel Luna, en su calidad de director, asume la sencillez formal de la obra y sin exabruptos profundiza en su esencia. Desde el minimalismo, tan sólo un sillón, deja fluir la historia, permite a Carmen-Sara ser ella misma, convierte al espectador en un intruso del yo interno del personaje. Resulta interesante su trazo, la actriz se desenvuelve en una superficie de unos cuatro metros cuadrados a lo sumo, sin embargo, da la sensación de estar en un escenario de mayores dimensiones. Por otra parte el movimiento, sin caer en la exageración, se convierte en una coreografía.

Carmen da vida a Ana, el personaje creado por ella misma, hasta dónde real, hasta dónde ficticio, es irrelevante. Goza, a pesar de los momentos fuertes, sus facciones contagian alegría a partir de la tristeza; entusiasmo, me refiero a una actriz disfrutando su trabajo. Durante una hora mantiene la atención de la audiencia, comparte una experiencia teatral, junto con Ángel hace de la historia una vivencia.

El monólogo Satisfaction se lleva a cabo en la Sala Novo (Coyoacán, Ciudad de México), los jueves, hasta el 1 de septiembre, a las 20:30 horas.