SMARTPHONES

Por:  Eugenia Galeano Inclán

Foto cartel publicitario

 

smartphones-foro.lucerna-marzo.abril.2016

 

En los últimos dos siglos es indudable que lo que más ha avanzado es la tecnología.  El progreso ha sido tan acelerado que ha derivado en cambios muy notables en la vida cotidiana.  En el campo de la computación, el primer ordenador fue inventado en el año 1936.  Al principio, no se le prestó mucha atención y no fue sino hasta que aparecieron los transistores que el invento cobró importancia y comenzó su desarrollo.  La computadora personal ya adaptada para usos prácticos en oficinas y hogares salió al mercado en 1969.  A partir de entonces comenzó el desarrollo de la informática y las aplicaciones que podían utilizarse en las computadoras para aumentar su eficacia y funcionalidad.

 

Los chicos de las nuevas generaciones no podrían siquiera imaginar cómo era teclear en una máquina de escribir o acudir a una biblioteca y leer decenas de libros para obtener algo de información para una tarea. Una vez que las computadoras se convirtieron en un elemento indispensable para trabajar, surgieron las redes sociales, como Facebook, Twitter o Instagram, cuya popularidad ha ido en constante ascenso.

 

En el área de la telefonía, los avances también han sido desmesurados.   ¿Quién diría que antaño se marcaba el teléfono girando un disco?   Los cambios no sólo fueron en la estructura del aparato telefónico, sino en todos los elementos informáticos que lo complementan.  El teléfono inalámbrico sorprendió a muchos, ya podías desplazarte al hablar, en vez de quedarte en un lugar fijo para llamar o responder.

 

El teléfono celular se inventó en los años 70, pero su comercialización tuvo que esperar una década porque antes había que construir torres de telefonía celular que permitieran su uso.  El poder comunicarte con alguien desde cualquier lugar, a toda hora, hizo que casi toda la gente quisiera tener un celular.  Ante el éxito de ventas, los productores sacan modelos más y mas avanzadas, para que la gente que desea estar actualizada continúe comprándolos.

 

La llegada del Smartphone (teléfono inteligente) en los años 90 causó sensación en todo el mundo, pues se trata de un teléfono móvil que sirve para más que comunicarse, conjunta las características de un teléfono y las de un ordenador, incluyendo acceso a internet, servicios de correo electrónico, navegador web, cámara fotográfica, video-llamadas, juegos electrónicos, y las múltiples aplicaciones que se le pueden añadir, como banca móvil, servicios de taxi, mapas, ubicación, en fin, sus posibilidades han llegado a ser infinitas.  Independientemente de todas sus funciones, el aspecto del Smartphone también sirve para definir el estatus económico de quien lo porta, toda vez que los hay desde sencillos hasta lujosos, incluso recubiertos con diamantes, mismos que tienen un costo estratosférico.

 

Al igual que todo, estos aparatos tan útiles tienen sus pros y sus contras.  Desde el punto de vista tecnológico, la creación de estos aparatos es absolutamente positiva, pero el uso indiscriminado de estos llega a ser insoportable.  Hay personas que los utilizan como una extensión de su propio ser en todo momento y bajo cualquier circunstancia.  El solo hecho de pensar que se les agote la batería, sufra una descompostura o se les extravíe les provoca una angustia indescriptible y caen en la nomofobia que significa fobia a no tener su teléfono móvil a la mano.

 

Emilio Williams originario de Madrid, España, donde vivió hasta el año de 2001, para luego trasladarse a Chicago -ciudad natal de su padre-, donde actualmente funge como director artístico de la compañía The Chicago Theater Sweatshop.  Emilio ha cursado estudios de teatro, dramaturgia, cine, video y periodismo.  En su faceta de dramaturgo, su obra es diversa, ha escrito comedias, teatro alternativo, de denuncia social y documental.  A través de sus textos, Emilio retrata problemáticas contemporáneas.

 

Emilio Williams escribió SMARTPHONES en 2010.  En el programa de mano el autor comenta:  “Quise escribir una obra que fuera a un tiempo una parodia y un homenaje al teatro del absurdo, y las obras surrealistas”.  Con el tiempo, Emilio se dio cuenta de que las cosas que en dicha obra escribió “como una exageración se han convertido ahora en hiperrealistas”.

 

Federico invita a cuatro amigos a su casa de campo.  Primero llega Amelia (Tato Alexander) y poco después, su esposo, Bernabé (Pablo Perroni).  Luego llega otra pareja Chantal (Gloria Aura) y Dagoberto (Andrés de León).  Todos portan sus respectivos SMARTPHONES.  Más que conversar entre ellos, están pendientes de las notificaciones que reciben en sus aparatos móviles y de tomarse selfies para subirlas a las redes sociales.   Como una reminiscencia de “Esperando a Godot“, los jóvenes esperarán a que llegue Fede, quien les llama por teléfono, pero no aparece.

 

En esta singular reunión sin anfitriones -las mucamas Lydia y María sólo tienen a su cargo la limpieza–, los invitados se ven precisados a atenderse a sí mismos.  No encuentran botanas, comida ni licor en la casa.  Habrá que salir a comprar algo para pasar el rato.  En sus pláticas entrecortadas por los sonidos de sus SMARTPHONES y sus apartes para checar su mail, aprobar, criticar o burlarse de los posts de sus conocidos, algunos secretos saldrán a la luz … en algún momento se sabrá que donde están es el “nidito de amor” de alguien.  Para colmo, ninguno de ellos lleva cargador y la batería está por agotarse.  Esto es terrible porque sin sus celulares saben que se sentirán perdidos y podrían enloquecer.

 

La traducción ya adaptación del texto de SMARTPHONES fue llevada a cabo por Zoilo Carrillo (director) y Emilio Williams (autor).  La labor de dirección por parte de Zoilo Carrillo es impecable, constante desplazamiento actoral, buen aprovechamiento del espacio escénico y balanceado ritmo.  Da un toque especial al hacer que sus actores emitan los sonidos de los aparatos telefónicos.

 

El montaje es bastante acertado.  La escenografía de Paula Sabina refleja la impoluta casa de diseño modernista.  Bien administrada la iluminación a cargo de Pepe Valdés -diseño y operación-. Apropiado vestuario por parte de Gustavo Matta.

 

El elenco conformado por Pablo Perroni como Bernabé,  Tato Alexander como Amelia,  Gloria Aura como Chantal  y  Andrés de León como Dagoberto, ofrece un excelente trabajo actoral y corporal.  Cada uno de ellos asume el personaje que le corresponde y lo logra en forma convincente.  Atinadas las breves intervenciones por parte de Erick Araiza como Lydia o María.

 

La producción es de Andrés Naime, quien recientemente se ha anotado varios éxitos.  La producción ejecutiva la brindan Arturo Saldívar y Brenda Báez.  Como asistentes de producción fungen Mariana Gómez,  Carla Sánchez  y  Alejandro Pacheco.

 

Colaboran en el proyecto:  Germán López Valdez en diseño gráfico,  Elena Mendoza como community manager,  Memo Pineda en prensa,  Oscar Ponce en fotografía,  y  Ashley Aguirre en maquillaje y peinado.

 

En SMARTPHONES el espectador verá teatro a partir de la visión de jóvenes preocupados por las problemáticas cotidianas,  se pasará un muy buen rato divirtiéndose con este grupo de amigos y su compulsión por utilizar y checar sus aparatos móviles,  y  también podrá reflexionar sobre si tiene más sentido vivir la vida a través del celular o vivirla y sentirla en forma directa.  Si quieres reír a carcajadas, tienes que verla.

 

SMARTPHONES

se presenta los lunes a las 20:45 horas en el

FORO LUCERNA del Teatro Milán,

ubicado en Lucerna número 64, colonia Juárez, Delegación Cuauhtémoc, Ciudad de México.

La temporada concluye el lunes 25 de abril de 2016.