TE MATARÉ, DERROTA (LA ESENCIA DE LA TRAGEDIA DEL EXILIO

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página del Facebook de Micaela Gramajo

 

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Son magníficos -texto y montaje-, son raros, hasta calificativos como eso no es teatro. Fueron los comentarios escuchados por mi parte. La curiosidad, el morbo si se quiere, me atosigaban, por diversas razones no había acudido a su representación. ¿De qué estamos hablando? TE MATARÉ, DERROTA, un tratamiento sobre la esencia de la tragedia del exilio. Desde mi particular perspectiva estamos frente a un teatro documental, éste a últimas fechas esta incrementándose en los escenarios nacionales.

 

Una familia polaca de origen judío se ve obligada a abandonar su país por el hambre y las enfermedades provocadas por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). De 13 hijos sólo sobrevivieron cinco; tiene que volver a huir, exiliarse en Argentina por el antisemitismo imperante en Europa. El 22 de agosto de 1976 arriban a la República Mexicana, obvio algunos quedaron en el camino. El texto está inundado con datos relacionados con la desgracia de sus integrantes, vivencias por demás interesantes e inquietantes, sin embargo, se abusa de la genealogía hasta dejar en la deriva a la audiencia ante el magnemárum de parentescos. Si bien es un documental teatral, a pesar del tema no se pierde en el amarillismo, hechos duros, por desgracia reales. Un testimonio de existencia involuntaria, una forma de compartir desde la dramaturgia y la puesta en escena el infortunio de vivir -más bien de sobrevivir- en un país ajeno, tener la necesidad de expresarse en un idioma desconocido, asumir nuevas costumbres. De refilón se menciona si los judíos -israelitas- merecen consideración ante lo que están haciendo contra los palestinos. Hay toques de humor, como cuál es la diferencia entre un judío y una pizza: ésta no grita cuando entra al horno. Humor de lo más negro, pero al fin y al cabo humor. Esta necesidad, este apremio surge de la pluma de Micaela Gramajo, una de las protagonistas del texto.

 

Ella misma codirige junto con Bernardo Gamboa y Marco Norzagaray. El público accede al foro, es invitado a apreciar un pequeña exposición relacionada con el exilio de los Gramajo. Una escenografía mínima, una iluminación sencilla, un vestuario intrascendente. Un hablar pausado como si viniera de ultratumba, de almas muertas cuyas voces surgen de espectros ávidos por ser escuchados. Micaela lleva la mayor parte de la oralidad, de hecho inicia con un largo monólogo, narra para ubicar, explicar, al mismo tiempo externar no saber por qué aconteció esa desgracia a sus seres queridos. Retomando la entrada de la presente nota, queda en cada espectador determinar si la propuesta esmagníficia, rara o no es teatro. Por mi parte, es buen teatro en una de las diferentes modalidades contemporáneas.

 

Alberto Gramajo, Nicolás García Lieberman y Micaela Gramajo dan paso a los hechos reales en el escenario. Hay dramatismo, sin embargo, no se desgarran las vestiduras; actuaciones sobrias, secas, frías, acordes a la(s) historia(s). Conmueven, la palabra tiene un peso específico; casi no hay desplazamiento escénico. Hay una caja de cartón, el “regalito”, éste se utilizó para repartir volantes sin ser descubierto (Argentina), medio curioso porque mediante una detonación se distribuía la propaganda, en la escenificación explota realmente, claro fuera del foro y lejos de la gente. En la actualidad Alberto Gramajo, padre de Micaela, se encuentra delicado de salud e incapacitado para estar presente en la función, su voz se escucha a través de una grabación, parte de sus textos y su imagen se oyen y ven mediante una pantalla de televisión; digno de admiración, la magia del teatro y de la voluntad. estar sin estar.

 

Lamento mi asistencia hacia el final de la temporada, ofrezco una disculpa a Micaelea y a todo su equipo creativo. Al momento de redactar la presente queda una función, martes 2 de agosto a las 20:30 horas en La Gruta del Centro Cultural Helénico (Ciudad de México).