TIERRA ERES, DOCUMENTAL TEATRAL SOBRE LOS MIGRANTES (HAMBRE, VIOLENCIA, ASESINATOS, VIOLACIONES, ROBOS, AMPUTACIONES)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

El teatro desde su surgimiento ha abordado los temas relacionados con la condición humana. Desde hace algunas décadas hay muchos dramaturgos(a) abocados a tratar temas de carácter social, como las femenicidios en Ciudad Juárez, el narcotráfico, la violencia y una lista interminable. Obvio, el tema de los migrantes no ha quedado al margen del quehacer escénico. Ariadna Aragón es autora de TIERRA ERES, obra en la que cuatro mujeres e igual número de hombres entrecruzan sus destinos con la ilusión de llegar a los Estados Unidos en busca del sueño americano, ocho centroamericanos que pasarán toda una serie de vicisitudes, donde la línea que separa la vida de la muerte es tan indeleble como la incertidumbre con la que se desplazan. Los rieles por donde corre el tren conocido como “La Bestia” son guillotinas para muchos, unos “sólo” perderán alguna de sus extremidades, en el mejor de los casos, otro su vida, ahí quedarán sus cuerpos y sus ilusiones.

 

Seres humanos cuyo único pecado es desear un mejor estilo de vida, sostener en forma digna a sus familias arriesgando todo, desde la existencia física hasta la dignidad. Salir de Centroamérica, intentar cruzar la República Mexicana y alcanzar el destino final. El precio a pagar para muchos de ellos y ellas es pasar hambre y sed, ser sujetos de la violencia, robos, extorsiones, pérdida de alguna parte del cuerpo y en el caso de las mujeres siempre latente la posibilidad de ser violadas, no una sino varias veces. Este es el triste panorama que nos presenta la dramaturga. Lo relevante es que asume el tema de los migrantes, pero no de los mexicanos que intentan ingresar al territorio de nuestro vecino del norte, sino de los centroamericanos que son vejados y violentados en sus derechos humanos en nuestro territorio. Un teatro documental, no sólo plantea situaciones, da cifras alarmantes, increíbles, la realidad es por demás deprimente.

 

Francisco Escárcega, al frente del grupo Teatro Tlancualejo, con sede en Irapuato, Guanajuato, es el responsable de la dirección, en verdad digna de admirarse. Con el escenario vacío, con tan solo una estructura metálica y una lámpara recrea a la famosa “Bestia”. El teatro documental no es del agrado de muchos, sin embargo el director logró captar la atención de principio a fin, llegar a lo más profundo de los espectadores, un silencio sepulcral durante 75 minutos. Ocho actores entregados, desgarrándose -literalmente- entregados, por momentos pareciera en verdad encarnaban a los personajes y eran presas de las situaciones. Un reconocimiento para el grupo y Francisco, cuando el teatro logra conmover es de agradecer, es sabido que éste no cambiará la situación, pero al menos es una posibilidad para tomar conciencia de hechos que nos pasan desapercibidos. Cuando un montaje está magníficamente dirigido y actuado con entrega y soporte del elenco -unos muy bien, otros regular y otros…-, aún el teatro documental se vuelve atractivo. La representación se dio en el marco del XXVIII Encuentro nacional de los Amantes del Teatro que se lleva a cabo en el Teatro Jiménez Rueda, en la Ciudad de México.