UN SUEÑO PROFUNDO (AUTOEXPLORACIÓN DE LA HISTORIA DE UNA VIDA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Si por amnesia entendemos la pérdida parcial total de la memoria, debemos imaginar lo desesperante y la tortura para la persona que la sufre, vivir en pleno desconocimiento existencial. Es el tema de fondo de UN SUEÑO PROFUNDO, de Jonathan Huesca, texto por demás interesante en su planteamiento, inteligente, en ocasiones denso y misterioso, de ahí obligada la atención permanente, cualquier distracción puede ser fatal para el espectador.

 

Romel, nombre del protagonista amnésico, se percata de estar en un lugar desconocido junto a una mujer inconsciente, no sabe quién es. Sin embargo, se enfrenta con dos personas éstas lo quieren ayudar, apoyar para que recobre la memoria. Cito: “Romel, desconfiado, tendrá que hacer un esfuerzo de autoexploración y desentrañar la historia de su vida, pero deberá darse prisa, sólo le quedan 24 horas”. (Programa de mano) La limitación de tiempo tiene una razón de ser, es parte del misterio dramatúrgico, no entro en mayores detalles por razones obvias.

 

Jonathan Huesca tomó la decisión de autodirigirse, Desde mi perspectiva le deja todo el peso a la riqueza del texto, de la anécdota, sin embargo, la puesta es pobre con relación a la dramaturgia. La escenografía -más simbólica, nada realista. se reduce a unas tarimas, el público debe imaginar lugares, situaciones, lo cual no es malo, es parte de lo antes mencionado: un descuido, una distracción y se pierde el hilo conductor de la obra. Se le debe reconocer el trazo es loable, parece caigo en un contradicción, sin embargo, reitero, entre la riqueza del texto y el montaje hay mucha distancia. La iluminación, considero, podría ser mejor, muy sencilla, más aparatosa pero efectiva. La asistencia de dirección es de Erika Medina y la producción ejecutiva de Erick Saúl Elizondo.

 

Destacadas actuaciones de Natalia Plascencia de la Torre, Tamara Vallarta, Sergio Belver y Aldo Barhego. Un cuarteto de entrega total, asimilan el texto en forma impecable, cada uno compenetrado con la historia, más importante con la psicología de los personajes. Llevan a a los asistentes por el intrincado laberinto de emociones que plantea Jonathan. No ubico por nombre a las chicas, sin embargo, reconozco el gran trabajo de quien hace de inconsciente, no es fácil estar una buena parte de una puesta en escena sin hacer “nada”.

 

Hay cosas que no se pueden ocultar por más que uno quiera callar, sostiene Jonathan, cuáles, mejor asistir al Foro Shakespeare (Ciudad de México), los martes a las 20:30 horas.