VUELVE EL CIRCO ATAYDE

VUELVE EL CIRCO ATAYDE

 Texto por Julieta Orduña

El Circo Atayde Hermanos sigue siendo una tradición con o sin animales; el pasado 26 de agosto cumplió 128 años, dando su primera función en 1888. Esta compañía fue fundada por Aurelio padre y sus hermanos. Estuvieron trabajando en el país hasta que la Revolución se los permitió y decidieron embarcarse hacia Centro y Sudamérica, gira que duró 20 años, hasta que se calmó la tempestad que vivía entonces el país.

Varias generaciones de mexicanos han presenciado los espectáculos de los hermanos Atayde y ha sido reconocido por sus artistas extranjeros de Europa, Asia y, por supuesto, América. Se les otorgó un reconocimiento en 1998 -por parte de la Ciudad de México- como la empresa circense de mayor prestigio y tradición en el país.

En Aguascalientes, este circo ha estado infinidad de veces y en diversos espacios; uno de ellos fue en el 2004, en un terreno que se encontraba cerca del Centro Comercial Villa Asunción; en esa ocasión, el programa estaba integrado por artistas de Chile, Argentina, Cuba y Perú y se anunciaba a un payaso excéntrico musical llamado Pastelito de Chile, así como a un niño domador de tan sólo 12 años, quien presentaba un acto mixto de animales exóticos con camellos y llamas. En cuanto a los espectáculos de animales, también estaba un ballet de elefantes de la India y un acto de caballos palominos. Atayde Hermanos se anunciaba como un circo tradicional que se negaba a utilizar equipos tecnológicos de vanguardia y presentando sólo una pista circular, sin emplear trucos o efectos especiales.

En una entrevista realizada a Andrés Atayde, director general del Circo, en el 2001 señalaba: “Recibir una herencia de trabajo y cariño como el circo, ha significado preocupación pero también orgullo, a pesar de enfrentarse a la falta de reconocimiento por parte de los mexicanos, quienes piensan que el circo, no es arte, sino una simple distracción”.

En este momento, 2016, el Circo Atayde comandado por Aurelio, visita nuestra ciudad, y debido a la ley que se rige desde hace tiempo, ya no se tiene animales en su programación artística, únicamente presentan figuras gigantes de material sintético que representan elefantes, leones, osos y demás. El espectáculo está diseñado con malabaristas, trapecistas, contorsionistas y, por supuesto, payasos. La nacionalidad de varios de ellos son argentinos y algunos rusos. Un presentador con una vestimenta impecable, aquella que le da esa magia al circo de antaño que vivíamos con nuestros papás. Bellas bailarinas y cirqueros con cuerpos atléticos se destacan en cada número, impresionantes algunos, hay que mencionarlo, como aquellos  artistas que están en un alambre a varios metros de altura o el número final del transformer que dejó impactados a chicos y grandes. En esta ocasión pudimos constatar que Atayde ya usa  recursos tecnológicos y efectos especiales para darle más modernidad al circo, además de tener a los personajes de Disney en algunas de sus funciones, como fue el caso de Frozen.

 Fue grato ver que el circo permanece, y como dice el dicho: “renovarse o morir”, este circo ya se transforma adecuándose a lo que tiene, que es el talento de sus artistas. ¡Qué no muera la tradición circense! e invitar a todas la familias a que acudan al Circo que, por cierto, está ubicado al sur de la ciudad.

Fuentes consultadas:  http://cdigital.uv.mx/bitstream. El Heraldo 18/01/2001. Boletín de prensa 21/10/2004.