Mes: septiembre 2017

NUEVO LIBRO (2017) DE BENJAMÍN BERNAL: LA CRÍTICA TEATRAL EN MÉXICO, SEGUNDO TOMO

Texto por Benjamín Bernal, presidente de la APT

 

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Día de mucho tráfico, pero el Foco (Foro de la Comedia) registró una buena entrada para conocer este nuevo producto literario. Benjamín presentó su libro número cinco. Él tiene: Comala.com; La crítica teatral en México, volumen uno; Manual para la salud y ahora el nuevo.

La maestra Maricela Lara (autora del prólogo) estuvo representada por su hija, del mismo nombre. Estuvieron artistas de toda una vida dedicada al teatro: Sergio Corona, Ángeles Marín, Zaide Silvia Gutiérrez, Germán Gastelum y Emmanuel Márquez.

Alejandro Bernal condujo la mesa de presentadores, Maricela Lara leyó el prólogo que escribió su mamá (vive en Veracruz) y narró anécdotas de la vida de una creadora sin igual, a la que ella acompañó desde muy pequeña a sus ensayos y montajes, por ejemplo, las historias alrededor de la Tigresa y Alejandro Jodorowsky cuando hacía obras en el Fru Frú,; ella dirigía.

Las actrices Zaide Silvia Gutiérrez y Laura Martínez Venegas leyeron artículos, críticas y entrevistas del libro, también el autor hizo lo mismo con: Danzón dedicado a… -que dirigió Maricela Lara- acerca de Garibaldi, cuando estaban haciendo la estación del Metro Bellas Artes hace muchos años.

Laura Martínez leyó la entrevista a Sergio Corona que publicó Bernal en un importante medio escrito. Narró el Maestro Sergio Corona pasajes de su niñez y juventud; es hijo de abogado y nacido en Hidalgo; tuvo experiencias enriquecedoras que le permitieron elegir libremente su profesión, que incluye baile, actuación, dramaturgia, dirección, televisión, cine y teatro. Los asistentes querían escuchar más sobre los artistas que, de manera tan sencilla, comunicaban sus vivencias y que seguramente Benjamín incluirá en el siguiente libro.

Son 20 críticas publicadas en los periódicos más importantes de México, 15 entrevistas y un ensayo histórico acerca del Teatro de Revista (las famosas Tandas).

SI NOS VAMOS A IR JUNTOS… ¡QUÉ SEA A LA CHINGADA! (LO SUBLIME Y LO RIDÍCULO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la compañía eMe

 

Si nos vamos a ir juntos1

Es increíble, pero sucede, cómo una persona puede en un solo hecho teatral ser sublime y al mismo tiempo caer en lo ridículo. Tal es el caso de Guillermo Navarro, autor y director de Si nos vamos a ir juntos… ¡qué sea a la chingada! Lo sublime el texto, lo ridículo la puesta en escena.

Estamos frente a un monólogo sobre Frida Kahlo, personaje del arte con reconocimiento universal y una vida “escandalosa” para unos, envidiable para otros -a excepción de sus males corporales-, controversial, irreverente, bisexual, alcohólica y enamorada hasta la obsesión de Diego Rivera. Son múltiples las obras llevadas a escena con ella como protagonista, abundan los monólogos. Ahora bien, ¿qué se puede decir de ella o poner en su boca que no haya sido abordado? Guillermo combina la realidad con la ficción, el personaje divaga en el presente sobre el pasado, reniega y presume, breves y profundas disertaciones; una búsqueda en el ámbito psicológico, un monólogo interior, un apremio por su identidad, lo real y lo posible, claro, desde la perspectiva del dramaturgo. Un texto inteligente, no incurre en la verborrea, no es discursivo, no biográfico, es penetrar en el alma a través de la imaginación. Las situaciones “delicadas” o “morbosas” están presentes, sin embargo, todo en el marco de un lenguaje fuerte y al tiempo sutil.

Por fortuna Guillermo cuenta con una gran intérprete: Yazmín Jáuregui. Ella le da vida al espectro que habla desde el más allá, no de ultratumba, sino desde lo más profundo de su ser, claro, teatral, la actriz -un hecho raro en el medio- posee gran manejo de voz, con carácter y fuerza, condiciones en las que fundamenta las emociones, no hay necesidad de gritar para enfatizar; se desplaza por el escenario con soltura; interactúa con el público con seguridad, lo involucra. Uno ve a Frida sin esas “caracterizaciones” ridículas y desgastadas. Un trabajo para recordar.

Pasemos a lo ridículo, al montaje. Una escenografía “folclórica, por llamarla así, en verdad ridícula, a tal grado que en una sección parece un nacimiento navideño, al menos es la impresión a primera vista, con todo y sus foquitos, es prescindible, no tiene razón de ser, no sirve para nada, en verdad nefasta. Homero Guerrero es el responsable del concepto visual, quien tiene la osadía, bajo la venia del director, de ubicarse en escena con su lap top y controlar el multimedia, proyecta una serie de imágenes igual de intrascendentes que el resto de la producción, incluyendo el vestuario. Hay otros dos en escena -Alejandro Cantú y Alán Vak- su participación solo sirve de distractor, tampoco tienen razón de estar en el montaje. En un cuadro se conjuntan el multimedia y los dos “fantasmas” bailadores, quedan a segundos de darle al traste a todo. En fin, recalcando: lo sublime y lo ridículo en el mismo espacio.

Si nos vamos a ir juntos… ¡qué sea a la chingada! tiene lugar en el Foro Contigo América (Arizona 156, col. Condesa, Ciudad de México), hasta el 29 de octubre, los domingos a las 18:00 horas.

OLER LA SANGRE

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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Algo indispensable para disfrutar de la vida son nuestros sentidos. La percepción que tenemos a través de la vista, el gusto, el tacto, el oído y el olfato es lo que nos permite estar en contacto con el entorno y generar sensaciones que son guardadas en la memoria. Es así como desarrollamos la habilidad de recordar un rostro, un paisaje, algún platillo -lo que nos gusta o disgusta-, la música de nuestra preferencia, voces diversas y los olores de la naturaleza, las personas, las cosas.

Desde que se nace, los sentidos van evolucionando. Los recién nacidos no tienen la vista muy clara, dado que tienen que acostumbrarse al mundo exterior. El gusto también tardan en desarrollarlo, pues al principio solo pueden tomar leche. El tacto no les es importante porque aún no controlan sus movimientos. Al no conocer las palabras, les es difícil identificar las voces, más bien reaccionan a los ruidos. Algo que se cae o golpea, desde luego, los atemoriza. Para ellos, el sentido más importante es el olfato. Lo primero que conocen es el olor de su madre y se apegan en tal forma a éste que si la madre se ausenta, ellos lloran. Hace poco en las noticias comentaron de un padre que solía colocar junto a su hijo una prenda de ropa de su esposa, a fin de que el bebé no se inquietara mientras ella regresaba.

Cuando crecemos continuamos recordando los olores de nuestra niñez. Por ejemplo, al llegar a algún lugar nuestra memoria podría relacionar lo que en ese momento percibimos con algún olor del pasado, sin importar cuántos años hayan transcurrido. Nos entusiasman los aromas de la naturaleza -flores, hojas, árboles, pasto, tierra, mar, lluvia-. Identificamos el olor de fragancias como perfumes, productos de limpieza, medicamentos, etcétera. Los alimentos y bebidas se nos antojan más si huelen bien. Solemos decir: nada como el aroma del café en las mañanas o los guisos que preparaba la abuela. Ciertos olores tienden a provocarnos repulsión. El caso es que en nuestra mente quedan grabados miles de olores. Tal vez, lo que no nos hemos detenido a pensar es a qué huele la sangre.

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Ro Banda, dramaturgo, director y productor mexicano, aborda este tema en Oler la sangre. El relato comienza cuando Alo está en un momento de descanso en la cubierta del barco donde trabaja y, de pronto, en forma inexplicable, percibe olor a sangre y deduce que alguien ha muerto. Pensando que podría ser su abuela, se apresura a pedir permiso para ausentarse tan pronto lleguen a algún puerto. Apenas está en tierra va directo rumbo al lugar donde vivió su infancia. Alo sabe que tiene una hermana, pero no la conoce. Su madre lo llevó consigo cuando abandonó a su hija pequeña en casa de la abuela y es por esto que los hermanos jamás convivieron. Por su parte, Ale, hermana de Alo, ha vivido al lado de la abuela y cree que su madre ha muerto, pues nunca supieron nada de ella. Ale ni siquiera tiene conocimiento de la existencia de Alo. Tristemente, lo que Alo presintió es cierto. La abuela acaba de morir.

A través de la trama, Ro Banda explora la relación fraternal desde distintas perspectivas al retratar el reencuentro de estos dos hermanos tan distintos entre sí que crecieron apartados. El estructurado texto de Ro recorre una amplia gama de sentimientos que habrán de experimentar sus delineados personajes. Ro Banda elige una forma particular para narrar la historia, toda vez que además de la interacción y los argumentos, ciertas acotaciones y los títulos de algunos cuadros también son enunciados por sus protagonistas.

La labor de dirección por parte del propio autor es impecable. Aprovecha a fondo el espacio, el diseño del trazo escénico es equilibrado y fluido, algunas de las acciones sólo son marcadas, a fin de dimensionar las distancias, y mantiene un ritmo preciso. Sobre el escenario casi vacío, permite que la fuerza del relato recaiga sobre las dotes interpretativas de su elenco, apoyándose en acordes musicales que dan realce a los diversos estados anímicos por los que atraviesan los personajes.

Tanto Víctor Huggo Martín (Alo) como Adriana Llabrés (Ale) brindan una labor histriónica plena de emotividad, proveyendo a sus personajes de múltiples matices.

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El equipo creativo está integrado por: Ro Banda, en dramaturgia y dirección, Ximena Bonilla, Paloma Quintanal y Ro Banda en producción general; Iván Sotelo es el productor asociado, Ximena Bonilla y Paloma Quintanal en producción ejecutiva, Miguel Moreno en diseño escénico original, Isaías Martínez en adaptación de escenografía, Isaías Martínez en diseño de iluminación, Kevin Arnoldo en diseño de vestuario y texturización, Brandon Torres en música original y diseño de audio, Ariadna Díaz en diseño de maquillaje, Nathalie Anfuso en diseño gráfico y fotografía, Ulises Ávila en fotografía en escena, Jorge Coll en difusión y RP, Rogelio Treviño/La Silla Teatro en administración, Jaime Castillo en construcción de vitral y reloj, Rosa González e Israel Ayala en realización de vestuario, Víctor Huggo Martín en utilería de Alo, Jonathan Persan en asistencia de dirección, y Karen Casab en asistencia de producción y como stage manager.

Resulta interesante pensar que la consanguinidad es más fuerte que el tiempo y la distancia. Acompaña a Alo y Ale en su inesperado reencuentro. Mientras más se acerquen el uno a la otra, más se irán identificando. Un suceso natural es ilustrado por la sensitiva pluma de Ro Banda y sublimado por las cálidas interpretaciones de Víctor Huggo Martín y Adriana Llabrés, dentro del marco provisto por el equipo creativo. Además de entretenerte, te conmoverá y es probable que te lleve a valorar mejor tus propios lazos familiares. Apresúrate, quedan pocas funciones.

Oler la sangre se presenta los lunes a las 20:30 horas en el Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico, ubicado en avenida Revolución, número 1500, colonia Guadalupe Inn, Ciudad de México. La localidad tiene un costo de $250.00 pesos, con descuentos acostumbrados para personas con credencial vigente. La temporada concluye el lunes 18 de septiembre de 2017.

LAS TOUZA (PIEZA DE TEATRO DOCUMENTAL)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la producción

 

Touza

En todas las guerras hay gente que sufre las consecuencias de las mismas, muchas tiene como objetivo salvar la vida, huir de la persecución, encontrar un lugar donde sobrevivir. Por fortuna, siempre hay personas dispuestas a albergarlas, alimentarlas y ayudarles a partir a mejor destino. Alfonso Cárcamo se adentra en el tema mediante una pieza de teatro documental, Las Touza. Ahora bien, a dónde nos remite el título: a tres hermanas con ese apellido quienes durante la Segunda Guerra Mundial y concluida la guerra civil española se abocaron a salvar la vida de unos 500 seres humanos. El hecho es real, las Touza existieron, hasta cierto punto se volvieron una leyenda en su comunidad como en las mentes y corazones de sus protegidos. Judíos y republicanos quedaron bajo su protección y auxilio, superar la desgracia de la que fueron víctimas. Sólo su sentido humanitario, sin más intereses, las llevaron a múltiples actos de solidaridad.

En México, el teatro documental no es frecuente, por ello llamó mi atención este texto y su concretización en el escenario. Empecemos por lo primero: el autor hace una mezcla -a la postre un híbrido- entre lo narrativo (descriptivo) y los diálogos. Las actrices se dirigen al público para ubicarlo en el contexto, la personalidad de las protagonistas, el lugar donde se llevaron a cabo los hechos, la lectura de una serie de documentos (cartas, declaratorias). Ahora vayamos a los diálogos: solo se pueden calificar de insulsos, intrascendentes, en el más estricto sentido de los términos. Ante un tema como el que se pretende documentar llama la atención que no exista un solo clímax. Lo único que en general se aporta es saber de la existencia de las Touza, por lo demás no hay nada digno de comentar.

Si lo anterior es deprimente más lo es la dirección de Soto. Las tres integrantes del elenco narran y dialogan en una singular forma pausada, a cámara lenta, con apatía (no voluntaria), bajo volumen, parece que el propósito es no encontrarse con ellas, sin claridad, no hay emoción, su causa parece ser algo tan rutinario como cocinar o planchar. Los documentos, su contenido, se pronuncian como si se leyera el periódico en voz alta. La directora arropa todo en una escenografía realista, atractiva visualmente, sin embargo, podría no haber nada y el resultado sería el mismo. Intenta una especie de naturalismo (elaboración y degustación de alimentos y vino), en eso queda, un mal logrado intento. Además hace que entren en el escenario tres integrantes del público, para qué, para nada, no tiene ningún sentido más que el público crea que son tres de sus protegidos.

Abril Pinedo (alterna con Isabel Bazán), Adrián Focke y Alejandra Marín, sin caer -por mi parte- en una garrafal contradicción, se les debe reconocer su trabajo, a nadie se le puede criticar en forma negativa cuando solo siguen las carencias de imaginación del dramaturgo y la directora. Al trío, esperamos, les llegarán mejores opciones.

Las Touza está en temporada en el Foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico (Ciudad de México), los viernes a las 20:30 horas, hasta el 24 de noviembre.

ENEMIGO DEL PUEBLO

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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El poeta y dramaturgo Henrik Johan Ibsen (1828-1906) es uno de los autores más destacados del mundo y, por supuesto, el más importante de su país natal, Noruega.   Se considera que es de los que más han influido en la dramaturgia moderna como precursor del drama realista moderno y precedente del teatro simbólico. A través de su obra, Ibsen convoca a la reflexión sobre problemas individuales, políticos, sociales y económicos. En algún momento, los conservadores llegaron a calificar sus textos de escandalosos, por su forma de abordar sin tapujos temas delicados. Lo paradójico es que con el tiempo se convirtió en uno de los autores más representados. Entre sus obras más conocidas se encuentran: Peer Gynt, Las columnas de la sociedad, Casa de muñecas, Espectros, La dama del mar, Hedda Gabler y Un enemigo del pueblo.

Ahora, la Compañía Nacional de Teatro (CNT) lleva a escena una adaptación de Enemigo del pueblo originalmente escrita por Ibsen y estrenada en Oslo Noruega en 1883. En los artículos promocionales de la CNT aparecen los siguientes cuestionamientos: “¿Es posible que una pregunta tenga dos respuestas aparentemente éticas, pero contradictorias? ¿Es aceptable el concepto de ética excluyente? ¿Estamos a la altura de las utopías que fantaseamos?”.

En Enemigo del pueblo se abordan conceptos como democracia, responsabilidad social, ética, corrupción, enriquecimiento, familia, poder, intereses públicos y privados, opinión pública y la forma en que ésta puede manipularse. El relato de Ibsen es atemporal, podría ocurrir en cualquier época, así como en cualquier lugar.

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La trama versa sobre lo que provoca en un pequeño pueblo la construcción de un balneario. Los habitantes están felices y aprovechan sus tiempos libres para ir allí y nadar. Con la nueva atracción, llega mucho turismo y esto beneficia la economía de muchos. Sin embargo, el doctor Luis Stockmann se da cuenta de que el agua del balneario está contaminada. Tras mandar a hacer varios estudios que confirman su descubrimiento, está dispuesto a pedir que cierren el balneario. Por supuesto, sabe que le será difícil cumplir su propósito. Comienzan los conflictos. Dentro de casa, su esposa le da la espalda y su hija se muestra indecisa a respaldarlo. En tanto que su mujer llega a decirle “eres una caricatura decadente”, el doctor Stockmann está convencido de que “en el mundo hay más mezquindad que sensatez”. Muchos intereses saldrán dañados y lo peor es que habrá de enfrentarse con su propio hermano que es el Alcalde, quien no sólo es de los principales promotores del balneario sino que se ha beneficiado en lo económico y en cuanto a popularidad. ¿Estará consciente el doctor Stockmann de que con su actitud podrían calificarlo de Enemigo del pueblo?

El encargado de la adaptación y el montaje es el exitoso actor, dramaturgo y director David Gaitán. Como todos los jóvenes actuales, David nació en un mundo donde la tecnología ocupa un lugar primordial y está acostumbrado a que en forma simultánea se abran distintas ventanas para tener múltiples dimensiones. Es probable que por esto, David tenga la característica de hacer que sus puestas en escena sean vistas por el espectador desde numerosas perspectivas.

En la adaptación de Enemigo del pueblo de Ibsen, David mantiene la esencia del relato y también la época. Si la hubiera modernizado, en lugar del periódico local hubiera habido redes sociales. Comprime el número de los integrantes del elenco de diez a seis, cambia algunos nombres, modifica el carácter de los personajes, por ejemplo, en la obra original, el doctor Stockmann es un hombre bonachón y simpático, mientras que ahora es violento, antisocial y algo misógino. Además de captar el interés del público de principio a fin, David dota de la apropiada relevancia a la postura de cada individuo y propicia la interacción del espectador de manera lúdica, ya que algunos de los asistentes a las funciones podrán tomar partido a favor o en contra del doctor Stockmann mediante pistolas de burbujas.

La labor de dirección por parte de David Gaitán es extraordinaria. Su trazo escénico es fluido, dinámico y variado. Explora conceptos visuales y nuevos lenguajes, como la coreografía que referencia a los tres monos sabios o místicos de no veo, no escucho, no hablo, a fin de representar la apatía y pasividad del pueblo. El ritmo es preciso.

Las interpretaciones están a cargo de: Luis Rábago (doctor Luis Stockmann), Amanda Schmelz (Amanda Stockmann, esposa del doctor), Antonio Rojas (Pedro Stockmann, el Alcalde), Juan Carlos Remolina (Aslaksen, editor del periódico local), Astrid Romo (Petra Stockmann, hija del doctor) y David Calderón (Hovstad, empleado del periódico). Todos ellos hacen gala de la amplia solvencia histriónica y corporal que requieren los beneficiarios del Programa de la Compañía Nacional de Teatro del FONCA. Siempre es grato ver actores que abracen cálidamente a sus personajes y que se desenvuelvan tan bien en escena. En este montaje destaca en forma particular Luis Rábago por la muy variada gama de emociones que infunde en el doctor Stockmann.

La escenografía e iluminación está a cargo del maestro Alejandro Luna, quien logra un trabajo espléndido en ambos rubros. Su iluminación es distribuida y matizada en forma idónea. Para el entorno, utiliza cicloramas impresos con mapas antiguos y una vetusta imprenta, además de colocar estratégicamente ojos de buey, de los cuales -el principal- ubicado en la parte superior, llama poderosamente la atención cual si nos ofreciera una mirada hacia el infinito.

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El resto del equipo creativo está conformado por: Mario Marín del Río en diseño de vestuario, Rodrigo Espinosa en diseño sonoro y Maricela Estrada en diseño de maquillaje y peinados. Acertada labor por parte de cada uno.

A ti te toca decidir si el doctor Stockmann es o no Enemigo del pueblo. Mientras tomas tu decisión, verás un espectacular montaje, donde cada personaje habrá de dar su opinión sobre temas de interés general, como la democracia, la política, la ética. Excelentes actuaciones plenas de matices. Tanto en lo creativo como en la escena podrás apreciar la fusión que logran distintas generaciones cuando se tiene talento, dedicación y compromiso. Además, la CNT hace que este proyecto sea accesible a todo bolsillo. ¡No te la pierdas!

Enemigo del pueblo se presenta miércoles, jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00, y domingos a las 18:00 horas en el Teatro de las Artes, dentro del Centro Nacional de las Artes, ubicado en Río Churubusco, número 79, esquina con Calzada de Tlalpan, colonia Country Club -cerca de la Estación General Anaya del Metro-, Ciudad de México. De miércoles a viernes, la localidad tiene un costo de $30.00. Sábados y domingos, de $100.00 pesos. La temporada concluye el domingo 1° de octubre de 2017.

AVISO: Con motivo de las fiestas patrias, no habrá función los días 15 y 16 de septiembre de 2017.

EL NAHUAL

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

 

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En Notas anteriores, hemos comentado sobre el DRAMATURGIAS AMBULANTES, en donde cada mes participan uno o dos creadores para expresarse y mostrar su trabajo al público.  En el mes de septiembre toca el turno a dos destacados dramaturgos.  Ellos son:  Carlos Talancón con EL NAHUAL y Antonio Zúñiga con HISTORIAS COMUNES DE ANÓNIMOS VIAJANTES.

 

Carlos Talancón, actor y dramaturgo mexicano, se dio a conocer al resultar ganador en el séptimo Rally de Teatro Independiente con EL NAHUAL, monólogo escrito y actuado por él.  Tiempo después se anotó otro éxito con su obra “Últimas alucinaciones de un hombre muerto”, para luego impactar con “La Cría”, la cual fue tan bien recibida por el público que cubrió varias temporadas en distintos foros.

 

Ahora, ya con más seguidores, Carlos Talancón decidió regresar a su origen dramatúrgico, eligiendo EL NAHUAL para el Ciclo de DRAMATURGIAS AMBULANTES, lo cual es un acierto para que quien no la haya visto tenga oportunidad de hacerlo.

 

El título nos refiere al más allá, tema que nos resulta fascinante.  La muerte es vista de manera particular por los mexicanos.  Nosotros vemos el lado festivo de la muerte.  Una de las imágenes representativas de nuestro país es “La Catrina“, originalmente llamada “La Calavera Garbancera” creada por José Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera, misma que es el esqueleto caricaturizado de una dama elegantemente ataviada.  Celebramos a lo grande el Día de Muertos, para honrar a quienes se han ido.  En ciertas poblaciones es una de las fiestas más importantes del año y, en los hogares se erigen altares de muertos, adornándolos con flores de cempasúchil -de intenso color naranja-, velas o veladoras y fotografías, crucifijos o imágenes de algún Santo o Virgen y, como ofrenda, agregamos aquello que disfrutaban en vida, como platillos, dulces, algún refresco, licor o vino y hasta cigarros, a fin de dejar constancia de que los recordamos con cariño.

 

Independientemente de estos rituales, nuestro país es conocido en todo el mundo por “jugar” con la muerte.  En ciertos aspectos, la usamos para reír.  Se hacen calaveras literarias para seres vivos, basta que rimen y sean divertidas.  En ellas se aluden características específicas de la persona a quien van dirigidas.

 

Esto ocurre desde nuestros ancestros, en la cosmovisión mexica los nahuales eran protegidos por Tezcatlipoca, el Señor de la Noche.  Según la leyenda, un nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una determinada criatura, es decir, cualquier animal.

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En el caso de EL NAHUAL de Carlos Talancón, sólo es el mote con el que decidieron llamar los vecinos a un joven que tristemente fue asesinado por equivocación.  Los homicidas lo confundieron con un narcomenudista que les debía mucho dinero.   De inicio, EL NAHUAL lee en voz alta una noticia que llamó su atención en un periódico:  ““Fuentes de la procuraduría confirmaron el hallazgo de seis cadáveres que ya habían fallecido y cuyos cuerpos muertos fueron encontrados sin vida en uno de los parajes del barrio conocido como el hoyo…”  El hoyo… si ése era mi barrio. Pinches escalofríos que era entrar ahí. Me cae que sólo hace falta poner un pie adentro pa’entender por qué lo llaman así… EL HOYO”  y es precisamente en El Hoyo donde se desarrolla la acción.

 

Se dice que quienes mueren en forma violenta o abrupta, no toman conciencia de que ya no están vivos y su alma continúa vagando por los lugares donde acostumbraba rondar.  Esto es lo que le sucede a EL NAHUAL.  Su ánima es la que compartirá lo que ve, lo que recuerda e, incluso, los planes que tiene.  Con lenguaje sencillo y coloquial irá narrando sus vivencias y será el espectador quien lo acompañe en sus remembranzas.  Se trata de un güero simpático, humilde, noble, sincero y amistoso que se dedica a la venta de pistaches, los cuales tuesta con todo cuidado para mejorar el sabor.  Relatará cómo vive la gente en El Hoyo o en La Ratonera y dará a conocer anécdotas e incluso secretos de su madrina Eduviges, de don Lupe, de la linda Arcelia, de Chuy, Mike, el Chanclas, el Natas y platicará cuál es la mayor gracia del Pipis.  De paso, aludirá a la bella “Demi Murr” o hará referencia a películas populares, como Avatar , o bien, a melodías como Thriller.

 

El texto de EL NAHUAL es de buena factura, las características del protagonista están bien delineadas y capta la atención de principio a fin.

 

La labor de dirección por parte de Luis Alcocer es formidable.  Su trazo escénico es solvente y variado.  Incorpora el uso de una manta que resulta multifuncional, dado que a lo largo de la función va transformándose en variados elementos.   Luis Alcocer también se encarga de la iluminación y lo hace en forma impecable.

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La música incidental es provista por Rodrigo Castillo Filomarino, quien como siempre, capta la esencia del montaje y logra el entorno idóneo.  En esta ocasión agrega con acierto sonidos cotidianos de la gran urbe.

 

Carlos Talancón logra un desempeño histriónico y corporal entrañable encarnando a EL NAHUAL.  Carlos utiliza distintos matices no sólo para retratar los estados anímicos del protagonista sino de todo aquel que interactúa con él durante la narrativa.

 

Complementan el equipo de EL NAHUAL:  Erick Saúl y Erika Medina en producción,  Aarón Zoé en diseño,  e  Irving Juárez en coordinación técnica.

 

¿A poco no se te antoja enterarte de todo lo que sucede en el barrio marginal El Hoyo?   Acompaña a EL NAHUAL en su transición entre vida y muerte.  Serás su confidente y te divertirás mucho.

 

 

EL NAHUAL

se presenta dentro del Ciclo de DRAMATURGIAS AMBULANTES

los miércoles a las 20:30 horas en el

CENTRO CULTURAL CARRETERA 45 TEATRO

ubicado en Juan Lucas de Lassaga número 122, colonia Obrera

–cerca de la Estación San Antonio Abad del Metro–, Ciudad de México

La temporada concluye el miércoles 27 de septiembre de 2017

BARE KNUCKLE (EL TRUCULENTO MUNDO DEL BOX)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía de la compañía.  Salvador Carmona e Israel Sosa, intérpretes de Bare knuckle

 

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Todos aquellos que han estado en contacto con el mundo del boxeo, ya sea porque son amantes de este deporte, lo han seguido por televisión o a través de la cinematografía, su entorno es conocido. Hasta el más neófito ha oído de las trucañuelas que lo rodean: peleas arregladas; detrás de ellas, millones de pesos o de dólares; la mafia involucrada, los promotores, los mánagers y demás son parte de la maquinaria de corrupción; los únicos perdedores, más allá del ring, son los boxeadores, tanto jóvenes como veteranos, seres con ilusiones quienes terminan lesionados, lisiados, unos con menos suerte pierden la vida.

Por este universo, recordemos es una actividad practicada en casi todos los países del mundo, es el pretexto de un texto que lleva por título Bare knuckle (en español “el mejor golpe”), de la autoría de Israel Sosa, bajo el coucheo de Jesús Rojas y Rafael Balderas. El tema ha sido abordado en varias ocasiones y en múltiples modalidades, en concreto, no es nada nuevo. Lo importante en este caso es que la estructura, el melodrama y la tragedia caminan de la mano, se alternan, de hecho la simbiosis es tan sutil que puede pasar desapercibida. Hay subtemas: involucrarse en lo prohibido para mejorar la condición económica de una madre, reunir una cantidad de dinero –por ejemplo, doscientos pesos- para acceder a buenos carteles o funciones. Los protagonistas son dos hermanos: El Güero y El Chaparro. El primero se convierte en entrenador y representante del segundo. El Chaparro entra en contacto con los corruptos para participar en un combate clandestino; éste se lleva a cabo y gana cuando no era lo esperado. Le proponen un segundo encuentro el cual debe perder y… la historia sigue hasta… El desarrollo es lineal sin descontar su buen tratamiento, por ello despierta el interés de todos, incluyendo a los ajenos al mundo de los golpes. Parte del subtexto es el lado humano, las buenas intenciones, la fraternidad, los lazos de sangre y, en forma lamentable, la ingenuidad. El desenlace es esperado, sin embargo, toca las neuronas de la sensibilidad, aspecto de suma importancia en el teatro.

Jesús y Rafael optan por un montaje dinámico, ágil, el lenguaje corporal es vital, por momentos coreográfico; la exigencia y desgaste físico al límite; acción de principio a fin mientras se expresan los diálogos y desdoblamientos en otros personajes. No hay escenografía, todo se reduce a dos punching bag, mismos que simbólicamente sufren varias metamorfosis. El único “pero”, la mayor parte del tiempo los actores gritan, la euforia escénica llevada al máximo. Toda la acción, el peso de la propuesta recae en los actores.

Salvador Carmona y el propio Israel Sosa son los intrépidos del cuadrilátero. Con lo expresado en el párrafo anterior quedan claros los requerimientos a satisfacer. Se les debe reconocer que además de lo físico su trabajo actoral es loable, proyectan emotividad, energía, viven el boxeo y transgreden las vísceras del respetable.

Bare knuckle está por concluir su temporada en Casa Actum (queda una función el 14 de septiembre a las 20:30 horas). A partir del 3 de octubre tendrá una nueva temporada en Un teatro (col. Condesa, Ciudad de México), los martes a las 20:30 horas. Por otra parte, representará a Puebla en la próxima edición del Festival Internacional Cervantino.

CUANDO NOS INFUNDEN MIEDOS PARA CONTROLARNOS (RICHARD VIQUEIRA)

Por Miryam Almanza

 El director de teatro y actor Richard Viqueira estuvo nuevamente en Aguascalientes como parte de la Muestra Estatal de Teatro 2017, y con su característica sencillez nos concedió una entrevista en la que nos cuenta de dónde surgió su montaje Herodes Hoy, en el que aborda el tema del infanticidio, y nos comparte su visión del teatro que se hace en nuestra ciudad, de dónde surgen sus diferentes proyectos y los que tiene en puerta.

 

 

JUNTOS PERO NO REVUELTOS II (FESTIVALES DE TEATRO)

JUNTOS PERO NO REVUELTOS II (FESTIVALES DE TEATRO)

Texto y fotos por Julieta Orduña

 

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Hubieras hecho caso.

Esta entrega estará enfocada al Cuarto Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano conocido como Entepola. Sin duda, este festival que empezó como iniciativa de un grupo de profesionistas del teatro al haber tenido participaciones en Entepolas de otros países, tuvo respuesta al plantearle la iniciativa al Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC), con el fin de que se repitiera ese fenómeno teatral en este estado. Ha sido todo un reto y éxito el lograr su permanencia durante cuatro años y, con ello, que el público y los grupos que han presenciado las obras y participado en los montajes, respectivamente, lo contemplan como un gran festival.

En esta ocasión participaron 29 compañías teatrales, seis fueron internacionales (Ecuador, Argentina, Chile, Guatemala, Perú y Cuba), nueve nacionales (Ciudad de México, Estado de México, Zacatecas, San Miguel de Allende, Guadalajara, Cuernavaca, Xalapa, Oaxaca y Aguascalientes) de los 14 grupos locales fueron: Ajedrez, El Kiosco, Los Tomatones, Mayeos Producciones, Tlachia, Trashumantes Danza, Arte Urgente, Memoria de Especie, Tranvía, Antes de que nos olviden, Platicantes Teatro, Lotería Teatro, La última fila y ERE Producciones).

Interesante esta propuesta de Entepola, porque a diferencia de otros festivales van más allá de una sala o de un espacio alternativo, “si la gente no va al teatro, el teatro va hacia ellos”, mencionan algunos organizadores, y sí, es lo que se necesita, que el teatro esté presente, se mueva, según las necesidades de las colonias, barrios, localidades, etcétera. Pero eso sí, llevar teatro constructivo, con mensaje, y que además de divertir les dejé una enseñanza y, si se puede, se enamoren de este arte, al grado de esperarlo el próximo año.

kaplum

En esta edición, la itinerancia estuvo en espacios como: en escuelas (Conalep, primarias, Normal rural), orfanatorios (Casa hogar), parques (Hidalgo), Centros de Readaptación Social (Cerezo femenil y varonil). Y algunas obras se presentaron en foros (AL Trote, Escuela Fernando Wagner), Universidades (Universidad de las Artes, Artes Escénicas de la UAA) y en el Museo de la muerte.

 

Kaplum.

Por espacio escénicos y no convencionales, no nos podemos quejar, pero, ¿de público? tampoco quejarse, ya que por si fuera poca la cartelera, también se programaron algunas obras para el Teatro Morelos (tres por día) y con teatro lleno en la mayoría de ellas, en donde se veían espectadores que venían de barrios y colonias alejadas, o club de hombres y mujeres de la tercera edad, así como infantes y adolescentes de escuelas. Fue una alegría ver el Teatro Morelos lleno (me imagino que las funciones itinerantes estuvieron así), con público deseoso de ver teatro que, en ocasiones, no habían tenido oportunidad de experimentar en su lugar de origen.

Un festival integral con una cartelera muy vasta, desde la comedia del arte; cuenta cuentos; comedias; farsas dirigidas a pequeños y grandes, eso sí, con historias que cautivaron, siendo varias las aclamadas como: Romelo y Julita, Los niños caballero, Un tonto en una caja, que venían de fuera, sin dejar atrás lo local: Harvey, galleta de chocolate; ¿Hubieras hecho caso?, Los sueños de Paco, entre otras.

Al decir integral me refiero no solo a la programación de obras sino a las mesas de reflexión, donde los maestros compartieron sus enseñanzas y experiencias en la organización de los festivales y pastorelas; aunado a talleres dirigidos a los participantes y público en general cuya temática fue la dramaturgia y la gestión de producción. Asimismo, dos exposiciones de autores de Aguascalientes: Sandra Rosales (actriz y directora teatral), con La niña que mira la ventana (exposición interactiva) y la Muestra fotográfica de Zenaido Muñoz, promotor cultural.

los niños

Los niños Caballero.

Del 24 de agosto al 1 de septiembre, Entepola se manifestó en varios lugares de Aguascalientes y esparció esa semillita de teatro que hacía falta en varios lugares, quizá el año que entra ya se dé un fruto y se podrá consumir ese alimento sagrado para el alma que es el arte.

¡Felicidades a los organizadores tanto de este festival, como al de las Muestras o Encuentros, porque son un equipo de personas que Aman el Teatro y que, sin duda, lograrán captar más espectadores para el 2018. Enhorabuena y qué Viva el Teatro!