Mes: octubre 2017

ENSUEÑOS (EL SUEÑO SE HACE REALIDAD)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografías tomadas de la página de Facebook de la producción

EnsueñosHay muchas formas para que una mujer y un hombre se conozcan e inicien una relación sentimental: un encuentro casual en una fiesta, sean presentados por un amigo(a) en común, una cita de las llamadas “a ciegas” o, con más frecuencia en la actualidad, vía Internet, entre otras. Sin embargo, ¿será posible que el contacto se dé a través del mundo de los sueños, esto es, que alguien mientras duerme vea y conviva con una persona a quien no conoce en el mundo real, se enamore de ella y el sueño se vuelva real?

Así lo imaginó Ricardo Zárraga, no se limitó a soñar, encontró en el teatro la forma de concretizar su fantasía dramática, la cual lleva por título Ensueños, el responsable del montaje es Carlos Corona. Su propuesta está basada en la sencillez; el ambiente es creado en medio de la naturalidad, lo cual hace que el espectador pase, sin percatarse en forma consciente, del mundo onírico al físico, sin exabruptos, con rompimientos sutiles, elegantes, casi imperceptibles. Una dirección de actores, sus desplazamientos y emociones tienen en buena medida el movimiento corporal, coreografías no precisamente para bailar sino para deslizarse en el escenario y comportarse con normalidad, cuando ese hombre y esa mujer están despiertos.

La escenografía se limita a una banca y una silla (secretarial) diseñadas en una mezcla de dibujo y el bulto del objeto. Alán Uribe y Meraqui Pradis concibieron una coreografía que se traduce en un tránsito entre los dos mundos ya citados, acompañados -en vivo- en algunas escenas por el saxofón y la guitarra interpretados por el mismo Zárraga. Hay música en off, destacando el blues.

Ensueños_2Ahora bien, no hay teatro sin actores. Nalleli Montero y Ricardo Zárraga -participa en muchas de las áreas de la puesta en escena- hacen posible el encuentro onírico. Lo contrario al sueño es el insomnio, ambos actores logran establecer un hilo conductor entre los dos estados, empresa nada fácil, solo sus capacidades histriónicas lo hacen posible, en verdad son creíbles, convincentes; logran cambios de estado de ánimo en forma instantánea, casi imperceptibles, captan la intención de Corona. Cabe resaltar las múltiples transformaciones de imagen que llevan a cabo, en principio es quitarse o ponerse algo, valerse de un sombrerito… sin embargo, lo hacen tan bien que evitan caer en el vulgar lugar común como sucede frecuentemente.

El teatro es mágico por antonomasia, con creatividad y talento cualquier imaginario es posible, así acontece en la producción de Alamar, se aparta de la parafernalia, todos los que participan se conjugan a la perfección, reiterando, para alcanzar y trastocar ese universo del que gozamos quienes soñamos y no envidiamos a quienes sufren pesadillas.

Ensueños se representa en una nueva temporada en La teatrería (Tabasco 152, col. Roma, Ciudad de México), los miércoles a las 20:00 horas, hasta el 20 de diciembre.

 

 

EMILIA Y SU GLOBO ROJO (BELLEZA PLÁSTICA Y MUSICAL)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la producción

Emilia2Es poco frecuente encontrar producciones para infantes y para adultos, en el bien o mal llamado teatro comercial, que se caractericen por su belleza plástica y musical. Por fortuna el mundo de la magia escénica y la fantasía dramática está presente en Emilia y su globo rojo, idea original de Esmeralda Peralta y Leticia Negrete, responsables a la vez, de las direcciones artística y escénica, respectivamente. A tal grado se conjugan plasticidad y sonoridad que en todo el desarrollo no se pronuncia una sola palabra, lo increíble y admirable es cómo captan la atención -en alrededor de 40 minutos- de los pequeños, quienes están atentos y guardando un silencio sepulcral, cautivados, soñando despiertos.

Estamos ante una nueva temporada de Emilia y su globo rojo, la primera se llevó a cabo en 2003, desde entonces enriquece, como ahora, lo más profundo de la sensibilidad; padres e hijos, abuelos y nietos gozan de la remembranza de un pasado vivido en la capital de nuestro país, unos recuerdan, otros conocen, todos satisfechos. El propósito es realizar un recorrido por la Ciudad de México, lo cual no acontece, es recordar a sus personajes -algunos ya desaparecidos o en vías de extinción- como el organillero, el vendedor de paletas y helados con su carrito y tañendo sus campanitas, el barrendero con sus tambos recolectando la basura para beneplácito de las amas de casa, y unos más contemporáneos con sus grabaciones: “Ricos tamales oaxaqueños” o “Fierro viejo que vendan…” Una conmovedora retrospectiva de nuestra metrópoli. Un desfile de animales, como los realizaban los espectáculos circenses cuando arribaban a la urbe: elefantes, gorilas, jirafas, focas…

Los ladridos de los perros callejeros, los maullidos de los gatos rondando por las azoteas e infinidad de sonidos que envolvían el devenir de los citadinos. A fuerza de insistir no es un recorrido, en estricto sentido, por los paisajes, sabemos se trata de la Ciudad de México, porque al fondo del escenario se reconocen El Caballito, la Oficina de Correos, la Catedral Metropolitana, la Torre Latinoamericana, el Palacio de Bellas Artes y el Ángel de la Independencia (Victoria Alada). La escenografía -Alicia y Eduardo Montes de Oca- fundamental para la aventura de Emilia y el globo que cobra vida, juntos son los protagonistas de la enternecedora anécdota. Matías Gorlero en iluminación, con su talento crea un entorno onírico, en tono azulado, un dejo invernal, una ciudad que duerme en el sueño de los espectadores.

Recordar los viejos dibujos animados, inocuos e inocentes, proyectados en los cines hoy desaparecidos. Modelos antiguos de automotores. La lluvia acompañada de truenos. Títeres, si por esto entendemos cualquier objeto animado. En fin, una Ciudad de México auditiva y con la reminiscencia de sus personajes típicos, aquella que fue y ya no es; una delicia para la memoria de todos los que dejamos de ser jóvenes, una experiencia inolvidable para los que en la actualidad son el presente: los pequeñines. Reconocimiento para Iker Madrid por su música original, un concierto dramatizado. Todo en función de cuatro niñas y tres niños quienes alternan funciones para dar vida a Emilia y un travieso muchachito quien… El estreno estuvo engalanado por Paola Miguel Siller y Erik Valencia.

Se agradece esta producción artística intitulada Emilia y su globo rojo, misma que tiene lugar en el Teatro Julio Prieto (antes Xola), Ciudad de México, hasta el 17 de diciembre, los domingos a las 12:00 y 13:30 horas.

 

HOMENAJE A ARTURO RÍOS: “CUANDO EL TEATRO ME ENCONTRÓ, ME ENCONTRÉ A MÍ MISMO”

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

P1130999A lo largo de nuestra vida van sucediéndose encuentros con nuestros semejantes.  Desde que conocemos a alguien nos damos cuenta si hay empatía o antipatía. En ocasiones con el tiempo, esto se revierte y descubrimos cualidades en aquel que nos era antipático, o bien, defectos en quien nos simpatizaba, de tal modo que la primera impresión no siempre es determinante. Poco a poco vamos creando nuestra individual escala de afectos. Habrá muchos a los que estimamos, varios a los que queremos, unos cuantos a los que amamos y muy picos a los que admiramos sinceramente.  Quizás por esto, durante nuestra vida asistimos a numerosas reuniones con amigos o familiares, otras tantas para celebraciones o encuentros amorosos, pero, lo cierto, es que muy de vez en cuando asistimos a un homenaje y es que no cualquiera es merecedor de reconocimiento.

Debido a que el tiempo vuela, de esos pocos homenajes a los que asistimos, la mayoría son póstumos. Todo homenaje es loable y emotivo, pero los verdaderamente cálidos son los que se llevan a cabo con la presencia del homenajeado en plenitud de facultades. Esta es la única forma en que el evento sea disfrutado tanto por los asistentes como por el propio homenajeado.

Deberíamos hacer caso al poema que dio fama a la gran poeta sinaloense Ana María Rabatté, quien con En vida, hermano, en vida convoca a todos a expresar amor o admiración a las personas mientras viven. Créanme, los homenajes en vida son maravillosos e inolvidables.

Hace unos meses los directivos del Teatro El Milagro ofrecieron un homenaje al extraordinario actor Arturo Ríos. Para tal efecto, tanto el Consejo Directivo y Artístico de El Milagro, integrado por Daniel Giménez Cacho, Pablo Moya Rossi, David Olguín y Gabriel Pascal, como su equipo administrativo y técnico, se dieron a la tarea de planearlo, organizarlo y llevarlo a cabo con todo cuidado, sin dejar un solo cabo suelto.  Con la debida anticipación prepararon el material, redactaron y enviaron las invitaciones correspondientes. Una vez más quedó demostrado que El Milagro no es solo un foro sino que es uno de los más gratos y cálidos espacios dedicados al quehacer teatral que existen, gracias a la fuerza humana, creativa, administrativa y técnica que lo respalda.

En la fecha y hora indicadas fueron llegando uno a uno los convocados. La primera sorpresa que nos llevamos es que era el propio Arturo Ríos, quien, con la sencillez que lo caracteriza, nos iba recibiendo sonriente a la entrada del Teatro, con un apretón de manos, un abrazo o un beso en la mejilla.

P1140006El evento dio inicio con unas palabras de bienvenida por parte de David Olguín, tras lo cual se proyectó un video muy completo y bien realizado, a través del cual el propio Arturo Ríos narraba su trayectoria profesional, incluyendo su curioso inicio en el teatro.

Resulta que Arturo no tenía definida su vocación. De hecho, casi no conocía el teatro.  Si alguien le hubiera preguntado a qué se quería dedicar, hubiera respondido: “quiero ser astronauta o fisicomatemático, o ya, de perdida, piloto de un jet.” 

En los tiempos del movimiento estudiantil del 68 era difícil estudiar y había reprobado todas las materias, excepto Literatura. Intentó estudiar Contabilidad, pero no le atrajo, así que optó por conseguir un trabajo a temprana edad. Apenas tenía 17 años cuando entró a la CFE (Comisión Federal de Electricidad). Por su juventud e inexperiencia, se desempeñaba como auxiliar de oficina. Entre las múltiples fotocopias que sacaba día con día, en una ocasión le encargaron sacar fotocopias del libreto de una obra de teatro para los aficionados que formaban parte del Taller de Teatro de la CFE. Arturo comenzó a sentir cierta curiosidad y, al momento de entregar las copias, fue invitado a asistir al teatro para que viera de qué se trataba.

Cuenta Arturo que “el día que entré al teatro, tuve una epifanía. Sala a oscuras, vacía, luz de trabajo. La atmósfera, el silencio, la oscuridad me atraparon. Fue cojo un regreso al útero, lugar primigenio, donde no hace falta nada.” 

Sobra decir que tan pronto como pudo, se integró al Taller de Teatro de la CFE y continuó en éste por algún tiempo, pero, simultáneamente, comenzó a hacer sus pininos en pequeñas obras ajenas al Taller. Por ejemplo, trabajó con Enrique Alonso “Cachirulo”, lo cual le encantó, puesto que se sentía como parte de un cuento. Luego, poco a poco, llegaron papeles más relevantes.

Formó parte de la CNT (Compañía Nacional de Teatro), en ese entonces comandada por Ricardo Pascual y Luis Gimeno. Dado que había sido alumno de Luis Gimeno, fue llamado junto con otros discípulos veinteañeros, para hacer papeles pequeños.

También trabajó en el Bar Guau (ubicado en la esquina de Altavista e Insurgentes en CDMX), bajo la dirección de Julián Pastor. En 1985 entró al CET (Centro de Experimentación Teatral) dirigido por Luis de Tavira. Luego a un proyecto del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes) con Martín Acosta. Comenta Arturo que, desde luego, no tenía el protagónico sino que ocupaba un lugar estratégico.

Comenzó a hacer teatro con Teresa Rábago. Allí, con la obra El otro exilio, la APT (Agrupación de Periodistas Teatrales) le otorgó un premio como mejor actor. A principios de los 80 fue cuando se integró al Taller del Sótano con José Acosta, Teresa Rábago y Rodolfo Arias.

En el video que se proyectó durante el homenaje, algunas personalidades vertieron su opinión con respecto a Arturo Ríos. He aquí parte de lo que dijeron:

P1140031Damián Alcázar: “Arturo es un actor de teatro de bajo presupuesto, de medio presupuesto y de alto presupuesto.”

Alberto Lomnitz: “La marca del buen actor se nota en el ensayo al ver cómo fija con precisión.”

Ana Graham: “Para mí, Arturo es el mejor actor de teatro.” Comentó que para Devastados, ella quería un actor capaz de hacer cualquier cosa. Arturo le dijo que le había gustado, pero lo consideraba demasiado violento, así que declinó la propuesta.  Ana perseveró en su intento hasta que logró integrar a Arturo en su elenco.

Laura Almela: “Arturo es un actor en toda la extensión de la palabra”, y agregó: “Ve esta grabación cuando estés viejito, en tu reposet.”

David Olguín: “Arturo, te mereces todo, gracias por tenerte en El Milagro.”

Antonio Castro: “Es un homenaje más que merecido.”

Joaquín Cosío: “Generoso obsequio de tu talento.”

Martín Acosta: “Eres el actor más valioso que he tenido.”

Juan Villoro: “Frases mías son mejores gracias a las entonaciones que Arturo les da (El Filósofo declara)”…”Encontrar a alguien que encarna el teatro”…”lo mejor del teatro que yo he escrito es porque lo representa Arturo Ríos.”

Con palabras en igual tono de aprecio y admiración, también participaron en el video David Hevia,  Emma Dib, Ignacio Ortíz,  Diego Jáuregui, Rubén Cristiani, entre otros.

Aparte de la vida laboral de Arturo Ríos se revelaron algunos aspectos de su vida privada y nos obsequiaron algunas anécdotas. Con la ingenuidad de los niños, en una ocasión su hermana mientras pelaba unos mangos tuvo una ocurrencia al ver un gusano y le dijo a Arturo: “Si no te lo comes, no quieres a mis papás”. Arturo no tuvo más remedio que comérselo para demostrar que amaba a sus padres. Comentó que su infancia fue feliz y que vivió rodeado del amor de sus padres y sus hermanos, a quienes, por cierto, causó tremendo asombro cuando les comunicó que se dedicaría a la actuación.

En su hogar, su mujer e hijo ya están acostumbrados a la profunda entrega de Arturo a su trabajo. Si tiene que aprender sus líneas en poco tiempo, es capaz de decirles  “Hagan sus planes, váyanse un mes de vacaciones porque en un mes tengo que tener listo el texto.”

Mención especial merece Ángela Pastor, quien tuvo a su cargo la realización del extraordinario video que resultó tan interesante y ameno para todos los asistentes.   Ángela investigó a fondo la trayectoria de Arturo, a fin de ilustrar con imágenes, carteles o programas de mano determinados momentos. Coordinó citas e hizo las entrevistas plasmadas. Finalmente, editó lo que había recopilado. Fue tan eficaz en su labor de que todos le dijeran algo, que logró captar hasta un sonoro ladrido ante el micrófono por parte del perro de casa de Arturo.

Al finalizar la proyección, se llevó a cabo la ceremonia para rendir el homenaje. El panel estuvo integrado por: Gabriel Pascal, David Olguín, Luz Emilia Aguilar Zinzer y  Enrique Singer.

El primero en hablar fue Gabriel Pascal. Luego algunos por parte de David Olguín, quien mencionó: “Desde Pedro Infante hasta Ingmar Bergman, Arturo ha recorrido todos los matices”…”tiene un gusto particular por lo intenso”… “Arturo nos recuerda la grandeza del teatro”…”tiene una pizca de neurosis que lo hace exigente consigo mismo y con los demás”…”ha sabido hacer del teatro un templo”…”su entrega es sublime.”

Luz Emilia Aguilar Zínzer, reconocida crítica teatral, preparó un largo discurso que llevaba en su tableta tecnológica, donde hizo numerosas referencias a literatura relacionada con el teatro y, en particular, con la actuación. Aseveró: “Arturo Ríos tiene ética. Encarna la defensa de la fe como parte de la duda y la incertidumbre. Tiene gran apertura a la complejidad de las expresiones humanas. Si uno quisiera escribir la historia del teatro, tendría que seguir la trayectoria de Arturo Ríos.”

Por su parte, Enrique Singer, Director de la Compañía Nacional de Teatro, no llevó documento alguno y prefirió hablar desde el corazón. Comenzó diciendo: “Trabajamos juntos en el Bar Guau y no éramos los mejores”. “Después trabajamos juntos en el CET e hicimos un pacto de amistad… realmente nos hicimos cómplices pero no solo en el teatro”. “La ética es algo que no se aprende, la ética es amor. Arturo Ríos me ha hecho reflexionar sobre la amistad, realmente me siento parte de su familia. Jugaba póker con sus papás (y les ganaba)”.

“Recordando a Platón en Diálogo sobre la amistad… solo sabe que la amistad es interesada. Me quedé pensando ¿Arturo qué me puede dar? Arturo me ha enseñado que la amistad es algo que va mucho más allá.”

Después de tan emotivas palabras, se procedió a develar una placa conmemorativa  (que ahora se encuentra colocada en la pared junto a las escaleras del Teatro El Milagro, por si desean verla).

Estaba previsto que develaran la placa Leticia Ríos y Mauricio Ríos -hermanos de Arturo- y  la gran actriz Laura Almela. Sin embargo, Laura, por cuestiones de trabajo, no pudo llegar y delegó el honor en Emiliano Ríos, hijo de Arturo.

Se leyeron unas líneas que Laura Almela dejó por si no lograba llegar, en las cuales felicitaba a Arturo con cariño. Leticia Ríos comentó “dentro de mi sencillez, sé lo grande que es Arturo”.

Para cerrar el acto, Arturo visiblemente conmovido y agradecido dirigió unas palabras a los asistentes. Entre otras cosas, dijo: “El arte es el presente y no se vuelve a repetir. El teatro es lo que más se asemeja a la vida misma. A veces es difícil porque le duele a uno el estómago o porque se peleó con la pareja. Mi vida cambió a partir del teatro. Cuando el teatro me encontró, me encontré a mí mismo. He podido explorar mis propios miedos, mis propias angustias… en el teatro viene uno a drenarse.”

“Agradezco a los organizadores, a los asistentes, a mi compañera Mónica Torres, a mi hijo Emiliano, a mis hermanos aquí presentes -Leticia y Mauricio-. Mis padres y mi hermana Alicia están en mi corazón.”

Sin lugar a dudas, Arturo Ríos es un actor prodigioso y polifacético que ha dado vida a cientos de personajes. Un hombre que descubrió su vocación por azares del destino, pero ésta le llegó con la fuerza de un huracán. Arturo Ríos vive y siente el teatro. Tras escuchar a tantas celebridades hablar con respeto, cariño y admiración de Arturo Ríos, cuán orgulloso debe sentirse Emiliano Ríos de su padre. Muy loable por parte de Teatro El Milagro ofrecer este homenaje tan oportuno, cálido y especial que jamás olvidaremos.

Con bocadillos y mojitos, cortesía del Bar Milán, comenzó un grato convivio entre homenajeado e invitados.

LOS INJUSTOS. TEATRO INFANTIL. CACO

Texto y foto por Ana Leticia Romo García

IMG_7435Con motivo del aniversario de la ciudad, el IMAC ha organizado eventos por toda la ciudad. Uno de ellos es el corredor Alameda, donde hay una muestra de artesanía interesante, así como un foro en el que se presentó el grupo de teatro infantil Los injustos del CACO con dos pequeños montajes. La función se anunció a las 18:00 horas, pero empezó antes, por lo que solo se pudo acudir a la última llamada El retrato.

Los pequeños, ataviados con máscaras realizadas seguramente por ellos, demostraron mucho entusiasmo al presentarse; sin embargo, la pobre actuación, la simpleza del tema, los valores inadecuados inculcados en los pequeños (alcoholismo) y la falta de volumen (necesitaban micrófonos), indica un trabajo poco convincente e inadecuado, aunado a que el público era, por supuesto, solamente los familiares de los pequeños.

Como fortaleza se puede rescatar el esfuerzo por acercar el arte a los pequeños, pero creo que eso no exime de realizar un trabajo de calidad. En definitiva, hay talento en los pequeños y sus caras radiantes y orgullosas manifestaron su felicidad. Ojalá que se les encauce con obras más adecuadas a su edad que fortalezcan valores de solidaridad, respeto y honestidad.

SEGUNDO ENCUENTRO DE NARRADORES ORGANIZADO POR EL IMAC

Texto y foto por Ana Leticia Romo García

segundo encuentroAunque Aguascalientes se conoce mejor por su tradición poética, la narrativa también ocupa un lugar en las letras hidrocálidas, y en este sentir es que el IMAC en su ya tradicional estilo de brindar espacio para la pluralidad, convocó por segunda ocasión a la comunidad para realizar el Segundo encuentro de narradores. En esta emisión se contó con la participación de dos grupos; el primero para iniciados, comandados por el maestro José Luis Justes, y el segundo grupo para narradores más experimentados, comandados por la maestra Orfa Alarcón.

Durante la semana se trabajaron los textos tallereando, es decir, donde los participantes sugieren mejoras a los textos de los compañeros en todo sentido: puntuación, coherencia, verosimilitud, redacción, todo en aras de buscar mejorar el texto y con esto un aprendizaje invaluable para quienes gustan de escribir.

El encuentro terminó con la presentación del volumen impreso producto del primer encuentro de narradores, lo que motivó a los presentes a continuar trabajando y mejorando.

El encuentro se realizó como parte de los festejos organizados por el IMAC por el aniversario de la ciudad en el Teatro Morelos del 16 al 20 de octubre.