¡A LA FERIA DE SAN MARCOS!

Texto y fotos por Miryam Almanza

Proyecto Julio César

proyecto julioContemporáneo. Cómo me hace ruido esa palabra. Contemporáneo. Arte contemporáneo, danza contemporánea, teatro contemporáneo. Soy sincera, cuando leo esa palabra a veces dudo sobre lo que voy a ver, ¿será algo muy fumado? ¿sin sentido? ¿un fallido intento por dar a conocer “su arte”? En teatro, pocos, muy pocos logran darle un significado especial a esa palabra y el ejemplo más claro es Sixto Castro Santillán, un joven dramaturgo y director de teatro que poco a poco se ha hecho de un nombre y que le ha dado una nueva visión a la forma de hacer teatro en México.

Aquí en Aguascalientes Sixto participó en la Muestra Nacional de Teatro realizada en 2015 con Mi papá no es Santo ni enmascarado de plata, luego en 2016 estuvo algunos meses como maestro invitado por la Universidad de las Artes para la Licenciatura en Teatro, y de ahí resultó un magnífico montaje: El ojo del Diablo, y ahora en abril nos visitó de nuevo y disfrutamos otro de sus trabajos, Proyecto Julio César, la misma miseria de nuestra común incongruencia, que nos remite a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y a los miles y miles de desaparecidos en México. 

proyecto julio2Es magnífica la manera en que experimenta en el escenario para desde el principio confrontarnos  con esta grave problemática social que vivimos en el país, llevándonos de un inicio caótico y desesperante al clímax en una clara identificación con quienes claman el dolor de esas pérdidas y con quienes quieren justicia pero el miedo les ahoga para exigirla. Y como espectador comienzas a sentir el coraje y la impotencia, y quieres gritar como lo hacen las actrices y los actores, y cantas de dolor junto con ellos, y desahogas ese sentimiento que, creo, todos los que vivimos en este país, llevamos por dentro ante tanta violencia.

Sixto Castro hace un magnífico teatro contemporáneo, porque sabe muy bien salir de lo convencional para llevar al público no solo a reflexionar, sino principalmente a sentir, al darle forma y voz a nuestro llamado de auxilio desesperado. Y además se dio el lujo de compartir la experiencia con quienes en algún momento fueron sus alumnos aquí en Aguascalientes, al integrarlos al montaje. Estoy segura que para ellos, como para nosotros como espectadores, la experiencia fue muy enriquecedora.

Un magnífico viaje a los años 50

En lo que va del programa cultural de la FNSM 2017, el público ha tenido la oportunidad de presenciar muy buenos espectáculos, y uno de estos fue Angélique, de Eduardo Castañeda, por cierto de tipo independiente, que nos transportó al año de 1959 a través de la música y la actuación, ¿la protagonista?, la excelente actriz y cantante Muriel Ricard.

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Muriel Ricard es Angelique

Con la expectativa de disfrutar de teatro cabaret, acudimos y la primera sorpresa fue ver el tipo de público que llegaba. Para mí, que soy asistente asidua en este tipo de presentaciones, pues es fácil notar que no era el perfil de la gente que regularmente asiste. Más bien eran personas ya entradas en edad, la mayoría en parejas. Ojo comunidad artística de Aguascalientes, hay espectadores ávidos de nuevas propuestas teatrales. La segunda sorpresa de la noche, muy grata para mí, fue que el autor de la obra de teatro, Eduardo Castañeda, hizo un reconocimiento especial a los trabajadores del Teatro Morelos, técnicos y tramoyistas, por el magnífico apoyo brindado para la función. No cualquiera hace eso, y miren que lo merecen.

En fin, la delicia fue disfrutar de dos horas de canciones con las que Angélique nos dibuja su vida en Francia y luego su llegada a México, para ver con otros ojos lo que aquí ocurre, cómo vive su gente y cómo, muy escondida aparece la segregación hacia la gente negra, al grado de que es necesario disfrazar la vida con mentiras para pasar de esta. Es curioso que en nuestro país se excluya a los mexicanos negros pero si creemos que son turistas negros a estos se les discrimina en menor proporción que a los primeros, ¡ja!

Angélique es una historia magistralmente contada con un final sorpresivo, inesperado y que deja muchas cosas a la reflexión, porque queramos reconocerlo o no, México discrimina, y lo que es peor, discrimina a su población afrodescendiente. ¿Será por eso que quienes pertenecen a este grupo aún no son completamente reconocidos como mexicanos?

Este tema da para mucho pero lo que sí deseo destacar es que Angélique es un espectáculo delicioso, que la voz de Muriel Ricard es exquisita, que la música y ambientación de la época es magnífica sin mayor recurso que el de la banda en el escenario. La gente salió encantada. Y para fortuna de nosotros aún queda mucho que ver en el programa cultural de la feria. Les sugiero que no se lo pierdan. Para concluir va dato interesante: en México una de cada 100 personas es afrodescendiente, según la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI. El mayor número de estos mexicanos se encuentra en Guerrero, Oaxaca y Veracruz.