AMOR POR TIEMPO

Por Diana Arzola

 

No se trata del amor por tiempo, sino del amor por tiempos, enseñanza que está muy presente en la puesta en escena de Amor por tiempo, escrita y dirigida por Fernando Percha, presentándose en el Teatro Aguascalientes como parte de la celebración de los 15 años del grupo de teatro de la Preparatoria Francisco I. Madero.

 

La obra inicia con una chica del staff que nos dice qué escenografía necesita el escritor para plasmar su historia; él le pide la antigua China y luego se sienta a pensar en su escritorio y reflexiona acerca del primer amor; así, nos sitúan en China, con una joven llamada kumiko, a quien pretenden dos jóvenes: uno apasionado y el otro, un guerrero valiente, (Kumiko, de manera evidente, prefiere al guerrero), y es allí que Lucky sufre su primera decepción amorosa, entendiendo que tiene que pasar por más de una situación para encontrar al amor verdadero.

 

Cambiamos de época y ahora nos encontramos en la edad media, donde una joven busca a un hombre con quien casarse, y Lucky vuelve a ser partícipe de una historia de amor donde él se enamora de la joven, contraen matrimonio -para no arruinar la reputación de señorita-. Pero el amor no triunfa y la relación termina en un divorcio en donde se culpa a la juventud, la inocencia se pierde y el amor se desvanece hasta desaparecer.

 

¡De pronto nos encontramos en los años 20, cuando Lucky ya está más que cansado de esperar al verdadero amor, pues ya no cree en él!, entonces conoce a una tercera chica, y su inocencia y juventud vuelven a tener fe en el amor, pero él está muy herido y no quiere volver a salir decepcionado. La chica, un poco más atrevida, le dice que tiene miedo de amar y lo besa. Lucky termina confundido y sufriendo en el cabaret hasta que entiende que si no lucha por ella perderá lo único que podría ser su amor verdadero. Aun en contra de sus padres y los de ella, ambos luchan por su amor.

 

Nos situamos en la última escena, en la calle Carranza, una calle de Aguascalientes, donde vemos a Lucky como un gran arquitecto que logró su meta: ser un hombre de bien y trabajador, y a ella (su mujer) como una abogada, en un despacho donde ahora su hijo es quien los mantiene unidos. Esta historia nos enseña a luchar por el amor aun cuando lo tenemos, no importa cuánto tiempo pase. Deja una reflexión clara de cómo encontrar al amor verdadero y mantenerlo cada día, no es solo la cantidad del tiempo que pasamos con las personas que amamos sino la calidad de tiempo que les brindamos, no únicamente se trata del amor por tiempo sino más bien del amor por tiempos…