BARATARIA. ESTADO DE MÉXICO (METÁFORA ENTRE EL QUIJOTE Y LA REALIDAD MEXICANA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía del Facebook

 

 

Barataria2

Uno por uno ingresan los espectadores, no al área de butacas, directamente al escenario. Lo primero que ven es una larga mesa, de varios metros de longitud que después se convertirá en una pasarela, alrededor de ésta el director y once actores, al son del primero -con su tableta checando noticias y estadísticas-, los segundos, unos maquillándose, otros atisbando periódicos, otros en apariencia distraídos, uno más con una escoba rodeando la mesa, usa aquella como si fuera un caballito de juguete. El director lleva la batuta, la voz cantante, intentos de disertaciones, en algunos casos con sarcasmo, sobre la situación de nuestro México; están centrados en los malos acontecimientos, en lo deplorable de la política, la violencia, la impunidad… Parte del público es convidado a sentarse a la mesa, el resto en las gradas, da la sensación de una irrupción cuando están por comenzar un análisis de texto.

De pronto se escucha: “tercera, tercera llamada…”. Se explica se trata de la lectura de una obra, no será una puesta en escena por varias razones, no se dicen cuáles, cada uno con el texto en mano. Paso a paso se adentran en una analogía tomando como base Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, además se incluyen citas de Sófocles, Cervantes, Shakespeare, Hobbes, Jesús Silva Herson Márquez, Jorge Volpi, Hugo Gutiérrez Vega, entre otros.

Barataria, ínsula a la que llega a gobernar Sancho Panza, imaginada por Cervantes en el Quijote. El gobernador nunca ha leído un libro, sus habitantes son desempleados, ilusos, buscan como salida el autoempleo, una analogía entre ese lugar y nuestro país, en concreto, el estado de México, tal vez no sea Sancho sino un Nieto de él.

Ahora bien, de cuál obra estamos hablando: Barataria. Estado de México, dramaturgia y dirección del maestro Benjamín Cann, comisionada por el XLIV Festival Internacional Cervantino en 2016, con motivo de los 400 años del deceso de Cervantes. Por demás atractivo y con inteligencia motivar a que el respetable se adentre en el proceso creativo, ser parte de la mesa de trabajo en forma íntima, casi involucrarse con lo que acontece en escena, en torno a los actores y su espacio de preparación. Una especie de juego, hilaridad emanada del humor negro, del pesimismo, de la desgracia sin vislumbrar esperanzas; música en vivo, himnos, por momentos cuadros plásticos, pictóricos; deja de ser un ensayo, adquiere las dimensiones de una lectura dramatizada y entra de lleno a una representación con todas las de la ley.

Una propuesta diferente, original, creativa, producto de la imaginación de un talento, tanto como autor y como director, por parte de Benjamín. Lo acompañan en una brevísima temporada en la Ciudad de México, Rodrigo Murray (Don Quijote) y Norma Angélica (Sancho Panza), Julieta Ortiz, Jacobo Lieberman, André Guerrero, Carmen Madrid, Michelle González, Natalia Madera, Andrés Zuno, Pablo Valentín y Ricardo Fastlicht. Todos acordes a la dirección de Benjamín, sin embargo, el alma del sui géneris montaje o lectura dramatizada, con las peculiaridades ya descritas, son Rodrigo y Norma Angélica.

Esta breve “temporada”, de tan solo tres fines de semana, concluye el 12 de noviembre, con funciones a las 16:00 y 19:00 el sábado, y 18:00 horas el domingo.